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El aval, el pago, vencimiento de la letra de cambio

Introducción

Los títulos de crédito son una institución que se incorpora tardíamente a la ciencia del Derecho, pues su funcionamiento no es concebible sino en una economía de cierto desarrollo. Estos constituyen el mecanismo jurídico destinado a resolver de manera simple y segura los problemas propios de la circulación de los derechos.

 

Si se examina el diverso contenido del título, fácilmente se llega a la conclusión de que es más adecuado usar las expresiones papel valor o título valor por ser estas más comprensivas que la de título de crédito. Messineo prefiere la utilización de la expresión papel valor y explica que papel alude al documento y valor al diverso derecho, siempre de contenido patrimonial, que puede contenerse en el, agregando que papel por otra parte, es más cercano que título. Así mismo la letra de cambio es un título de crédito de valor formal y completo que contiene una orden incondicionada y abstracta de hacer pagar a su vencimiento al tomador o a su orden una suma de dinero en un lugar determinado, vinculando solidariamente a todos los que en ella intervienen. La letra de cambio nace a finales de la Edad Media, con la necesidad del comercio monetario y su acumulación ilimitada en contra de la renta feudal. Un monumento en Medina del Campo indica que la primera letra de cambio, fechada el 3 de julio de 1553 fue girada por Ginaldo Giovanni Battista Strozzi a Besançon;  aunque hay constancia de otras letras anteriores firmadas en la misma Medina, cuyas famosas ferias se remontan a la Edad Media; como la firmada por Eduardo Escaja y Bernaldo de Grimaldo, genoveses de Sevilla, el 3 de noviembre de 1495. Aunque, también hay constancia de letras de cambio en el antiguo Egipto. Se supone que la primera del mundo fue firmada en Milán el 9 de marzo de 1325.

 

En la Corona de Aragón existen también anteriores: una de 7 de septiembre de 1384, girada de Génova a Barcelona, donde se protestó y otra entre Valencia y Monzón (Huesca), por la que se giraron cien florines mediante un documento (lletra) fechado en 1371 o en 1376 (ambas fechas son posibles) de Bernat de Codinachs a mosén Manuel d’Entença. En la actualidad dejó de ser una cláusula accesoria e inseparable de la letra de cambio, en virtud de la cual el acreedor cambiario pone a otro en su lugar, transfiriéndole el título con efectos limitados o ilimitados. La letra puede transmitirse por endoso, y ésta fue la finalidad inicial de la Letra de Cambio. El endoso debe de ser puro y simple. Toda condición se tendrá por no puesta. Esto según la última normatividad. Por otro lado, La Aceptación de la letra de cambio es el acto por medio del cual el girado o librado estampa su firma en el documento, manifestando así la voluntad de obligarse cambiariamente a realizar el pago de la letra. Una vez aceptada la letra, el aceptante se convierte en el principal obligado, y se constituye en deudor cambiario de cualquier tenedor de la letra, incluso del mismo girador.

 

 

Títulos valores

Para entender correctamente en qué consisten los puntos que se trataran a continuación primero es necesario saber que los títulos valores, también llamados títulos de crédito, es aquel “documento necesario para ejercer el derecho literal y autónomo expresado en el mismo título”. De la anterior definición se entiende que los títulos de crédito se componen de dos partes principales: el valor que consignan y el título, derecho o soporte material que lo contiene, resultando de esta combinación una unidad inseparable. En un sentido restringido, es aquel “documento sobre un derecho privado cuyo ejercicio y cuya transmisión están condicionados a la posesión del documento”, concepción según la cual el documento resulta indispensable tanto para transmitir como para ejercer el derecho a él incorporado.2 Además, hay que considerar que esta figura jurídica y comercial tendrá diferentes lineamientos según el país o el sistema jurídico en donde se desarrolle y legisle.

Diferencias entre aval y fianza

 

En el ámbito comercial, el aval es la firma que se pone al pie de una letra de cambio o de otro documento de crédito y que implica que el firmante responderá de su pago en el caso de que este no sea efectuado por la persona que haya asumido dicha obligación en primer lugar.

El aval puede entenderse como un compromiso unilateral de pago a favor de un tercero. El beneficiario del aval recibirá la prestación si el deudor no cumple con los compromisos de pago. La persona que firma el aval se conoce como avalista garante.
El avalista actúa como garante de obligaciones ajenas (sólo cubre el pago de un préstamo y de sus intereses cuando el deudor original no cumple con aquello que le corresponde). Cuando el avalista es un banco, se habla de aval bancario.

El aval se encuentra establecido en el artículo 438 del código de comercio en donde dice que el pago de una letra de cambio puede ser garantizado por medio del aval y que esta garantía se presta por un tercero o aun por un signatario de la letra, el aval debe ser escrito sobre la letra de cambio o sobre una hoja adicional, se expresa por medio de las palabras “bueno por aval” o por cualquier otra fórmula equivalente y está firmado por el avalista, se considera  que el aval existe cuando resulta de la sola firma del avalista en el anverso de la letra, a menos que se trate de la firma del librado o del librador.

En cuanto a la fianza, es una garantía que busca asegurar el cumplimiento de una obligación. Sin embargo, es un término que puede resultar equívoco, al hacer referencia tanto a una garantía real como a una garantía personal.

En sentido estricto es una garantía personal, en virtud de la cual a través de un fiador se garantiza el cumplimiento de una obligación determinada. El fiador es una tercera persona, ajena a la obligación principal, que garantiza su cumplimiento, comprometiéndose a cumplir lo que el deudor no haya cumplido por sí mismo. Existen varios tipos de fianzas tales como de anticipo, de cumplimiento, de suministro, de buena calidad entre otras.

En el Derecho civil, el fiador y el deudor son dos personas diferentes, ligados mediante una figura que posee una fisonomía contractualcontrato de fianza. La relación entre el acreedor y el fiador pasa a través del deudor. La fianza la encontramos en el artículo 1804 del código civil venezolano según el cual  quien se constituye fiador de una obligación queda obligado para con el acreedor a cumplirla, si el deudor no la cumple. El aval y la fianza son garantías personales que sirven para garantizar una obligación. Esta es su similitud. Veremos, a continuación, las diferencias.

  • El aval sólo es garantía de las obligaciones contenidas en un título valor. En cambio la fianza se utiliza para garantizar cualquier negocio jurídico.

 

  • El aval es un acto jurídico unilateral. La fuente de la obligación del avalista se encuentra en su voluntad expresada mediante la firma puesta en el documento.

La fianza, en cambio, es un contrato celebrado entre el fiador y el afianzado. Por ser un contrato, pertenece a la categoría de los negocios jurídicos bilaterales.

Siempre requiere el acuerdo de voluntades entre fiador y afianzado. La fuente de sus obligaciones es el contrato suscripto por ambos. El hecho de que, normalmente no se documente el consentimiento de este último, no enerva la naturaleza contractual del negocio.

No se puede asimilar la fianza con el aval por la consideración de que aquélla sea, frecuentemente, un contrato unilateral, ya que usualmente sólo se obliga el fiador. El contrato unilateral sigue siendo contrato (negocio jurídico bilateral) y el aval, en cambio, reconoce su fuente en la voluntad unilateral del avalista.

  • El avalista contrae una obligación autónoma, independiente de la obligación del avalado. No puede negarse al pago de la obligación alegando circunstancias personales del avalado. El fiador, en cambio, contrae una obligación accesoria porque la fianza es un contrato accesorio que sigue la suerte de la obligación principal.

 

  • El aval es irrevocable. El avalista estará obligado hasta tanto la obligación de su afianzado sea satisfecha. Sólo se liberará de su obligación con el pago. En cambio, la obligación del fiador es revocable. En efecto, la fianza es un contrato revocable de mutuo acuerdo entre el fiador y el acreedor del fiador.

Vencimiento de la letra de cambio

La letra de cambio es el título que contiene la orden de pagar o hacer pagar al beneficiario del mismo a su vencimiento una cantidad determinada de dinero en la forma establecida por la ley. El vencimiento corresponde al día en que la letra debe ser pagada. El vencimiento debe ser una fecha posible y real.

Según el artículo 441 del código de comercio una letra de cambio puede ser girada:

  • A día fijo: Vencen en el plazo establecido en la letra. Es la forma más usual de girar letras de cambio porque no hay incertidumbres en cuanto a determinar la oportunidad de pago incondicional. El artículo 455 del código de comercio establece: “Cuando una letra de cambio es pagadera a día fijo en un lugar, en que el calendario es distinto al que rige en Venezuela, la fecha del vencimiento se rige por el del lugar del pago.

Cuando una letra es librada entre dos lugares que tienen calendarios diferentes, no es pagadera a cierto plazo de la fecha, el día de la emisión se computa con el correspondiente al calendario del lugar del pago, y el vencimiento se fija consecuentemente con dicho cómputo.

Los términos de presentación de las letras de cambio se calculan conforme a las reglas del párrafo precedente.

Estas reglas no son aplicables si una cláusula de la letra, aun las simples enunciaciones de su título, indican que ha habido la intención de adoptar reglas distintas”.

  • A cierto plazo de la fecha:Vencen el día que se cumpla el plazo señalado. Son aquellas en donde se establece que el vencimiento se da un tiempo contado a partir de la fecha de la letra.

El vencimiento de una letra girada a uno o varios meses de fecha o vista, tiene lugar en la fecha correspondiente del mes en que el pago debe ser realizado.

En defecto de fecha correspondiente, el vencimiento tiene lugar el último día de ese mes.

Cuando una letra es girada a uno o a muchos meses y media fecha o vista, se cuentan primero los meses enteros. Si el vencimiento está fijado para el comienzo, a mediados o fin de mes (mediados de enero, de febrero, etc., etc.), se entenderá por estos términos, el primero, el quince o el último día del mes.

Las expresiones de “ocho días” o “quince días”, se entienden, no de una o dos semanas, sino de un lapso de ocho o quince días efectivos. La expresión “medio mes” indica un lapso de quince días, esto según el artículo 444 del código de comercio.

  • A la vista: Encontramos este tipo en el artículo 442 del código de comercio, es la letra de cambio que será pagadera a su presentación, se presenta al cobro dentro de los plazos legales o convencionales establecidos para la presentación a la aceptación de las letras de este tipo
  • A cierto término vista: Según el artículo 443 del ya mencionado código, su vencimiento se determinará a un plazo desde la fecha de la aceptación o, en su defecto, por la del protesto o declaración equivalente y, a falta de protesto, el último día para llevarlo a cabo, si no hay protesto, la aceptación no fechada se reputa a los efectos del aceptante, como hecha el último día del plazo de presentación legal o convencional. Las letras de cambio que tengan vencimientos diferentes a estos o vencimientos sucesivos, serán nulas.

Lapso para el protesto

El protesto es una figura propia de los títulos valores, que reviste trascendental importancia en razón de ser, generalmente, un requisito indispensable para que el tenedor pueda ejercer las acciones cambiarias, las mismas que le permitirán hacerse cobro del importe contenido en el título. En ese sentido el protesto es aquella diligencia notarial o judicial que tiene por finalidad dejar constancia fehaciente e indubitable de la falta de pago o aceptación del título valor, para lo cual deberá realizarse en la forma prevista y dentro de los plazos establecidos por ley.

 

El artículo 452 del código de comercio establece: “La negativa de aceptación o de pago debe constar por medio de un documento auténtico (protesto por falta de aceptación o por falta de pago),  El protesto por falta de pago debe ser sacado, bien el día en que la letra se ha de pagar, bien en uno de los dos días laborables siguientes. El protesto por falta de aceptación debe hacerse antes del término señalado para la presentación a la aceptación. Si, en el caso previsto en el párrafo segundo del artículo 432, la primera presentación ha tenido lugar el último día del término, el protesto puede aún ser sacado el día siguiente.

 

El protesto por falta de aceptación exime de la obligación de presentar la letra a su pago y de sacar el protesto por falta de pago. En los casos previstos en el número segundo del artículo 451, el portador no puede ejercitar sus acciones, sino después de la presentación de la letra al librado para su pago y después de haber sacado el protesto.

 

En los casos señalados en el número tercero del artículo 451, la presentación de la resolución declaratoria de la quiebra del librador es suficiente para que el portador pueda ejercitar sus recursos o acciones”.

El pago
El pago es uno de los modos de extinguir las obligaciones, y consiste en el cumplimiento efectivo de la prestación debida. Es la cancelación de la deuda cambiaria, previa la presentación del título a tal fin. Por disposición del código de comercio el portador debe presentar la letra de cambio a su pago, sea el  día en que es pagadera, o sea en uno de los días laborales que le siguen.

Sujetos del pago

El librado es el que paga haya aceptado o no. La letra debe ser presentada al librado destinatario de la orden de pago emanada del librador aun cuando no haya habido aceptación en el entendido de los casos que no la requieren por ser ésta en general facultativa  o por tratarse de letras giradas a la vista, o con cláusula “no aceptable”.

Por el contrario el supuesto de rechazo de aceptación impone levantar el protesto; y el protesto por falta de aceptación exime al portador de presentar la letra a su pago y de sacar el protesto por falta de pago.

Se paga al portador legítimo, quien debe exhibir el título, pues el documento es la prueba única y decisiva a los fines del ejercicio del derecho incorporado. El cobro puede hacerse mediante un endoso en procuración.

Formas de pago

Pago parcial: El tenedor está obligado a recibir un pago parcial de la letra; pero retendrá la letra en su poder mientras no se le cubra íntegramente, anotará en el cuerpo de la misma los pagos parciales que reciba, y extenderá recibo por separado en cada caso. Conservando los derechos contra los demás obligados y contribuyentes al movimiento.

Pago por intervención: Igual que la letra puede ser aceptada por intervención, puede también ser pagada en la misma forma por un interventor, que podrá ser un recomendatario, un obligado en la letra, el girado, o un tercero.

 

Diferencia entre presentación a la aceptación y presentación al pago

La letra puede ser presentada a la aceptación por el tomador mismo o por un simple detentor (Art 429). El librado a quien se presenta la letra no tiene derecho a exigir que el portador demuestre ser titular por medio de una cadena sucesiva de endosos, porque si tiene alguna duda está amparado por un derecho de entidad superior: El derecho de no aceptar.

En la presentación al pago, este es el acto realizado por el tenedor de la letra de cambio y consistente en la exhibición material de aquélla al librado para que éste pueda pagarla. Dicha presentación es imprescindible para conservar las acciones cambiarias de regreso. Las letras de cambio han de ser presentadas al pago en día laborable. La presentación se hará el día del vencimiento de la letra o dentro de los dos días siguientes.

Acciones cambiarias

Es la acción ejecutiva derivada de la letra de cambio. La acción cambiaria es directa o de regreso. Será directa cuando su fundamento sea una obligación cambiaria directa y de regreso cuando sirva para exigir una obligación cambiaria de regreso. Consecuentemente será directa contra el aceptante y sus avalistas y de regreso, contra todos los demás obligados de la letra.

Las acciones cambiarias se dividen, tradicionalmente en acción directa y acción de regreso. La doctrina venezolana no ha formulado objeciones a la tendencia predominante que considera que la acción directa es aquella que se ejerce contra el aceptante (o contra su avalista) y que la acción de regreso es la que se ejerce contra el librador, contra el endosante o avalista de estos.

Las acciones cambiarias toman su nombre de la cualidad de los obligados cambiarios contra quienes están dirigidas: Obligados directos y principale,s obligados subsidiarios o de regreso; obligados en primer lugar al pago; obligados sólo en caso de falta de pago por el obligado principal; obligados por una deuda propia, obligados por una deuda ajena. También se llama de regreso la acción contra los garantes porque el portador legítimo, al intentarla, el lugar de dirigirse contra el obligado principal regresa contra quienes les han precedido en la titularidad o en la firma del documento, pero la distinción entre la acción directa y de regreso se hace residir, esencialmente en la distinta naturaleza de la obligación de cada uno de los sujetos pasivos: Al aceptante se le reclama una deuda, a los obligados de regreso una responsabilidad, la acción directa tiene como propósito obtener un pago satisfactorio, es decir, extintivo de la obligación de todos los signatarios del título; la acción de regreso persigue la realización de un pago recuperatorio, o sea, un pago que presupone una falta de pago del obligado principa,l pasando el que lo realiza ser titular de las acciones  dimanantes del título.

El sujeto pasivo de la acción directa es el aceptante o sus avalistas, el sujeto pasivo de la acción de regreso es el librador, el endosante o el avalista de estos.

La acción directa no está sometida el cumplimiento de ninguna formalidad, la acción de regreso está sujeta a que se cumplan determinados presupuestos, entre los cuales figura el protestó.

La acción directa no está sujeta caducidad en ningún caso, la acción de regreso de regreso, en cambio, está sometida caducidad si no se cumplen con ciertos actos oportunamente.

La acción directa prescribe a los 3 años, a partir del vencimiento de la letra. La acción de regreso prescribe al año o a los 6 meses, según quién la proponga: Si la ejerce el portador prescribe al año; si la propone un endosante que haya pagado, prescribe a los 6 meses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conclusión

Al conocer que son los títulos valores, se hace evidente la importante función que tienen, en especial en el ámbito económico ya que facilitan la circulación de cantidades de dinero, aun manteniendo la misma esencia desde su origen que según algunos autores tuvo lugar en la edad media y por supuesto, tienen también una función jurídica. A pesar de la eficacia de los títulos valores, existe la figura del aval que no es más que una garantía que implica que el firmante responderá de su pago en el caso de que este no sea efectuado por la persona que haya asumido dicha obligación.

En el ámbito de las garantías tenemos las cambiarias: Son las que garantizan el pago del título como tal y aparecen en su literalidad y las extracambiarias: Que no están comprendidas en las disposiciones de la ley cambiaria, sin embargo, se acude a ellas para garantizar el cumplimiento de cualquier obligación cambiaria. Las garantías extracambiarias pueden ser de carácter personal o real. Por la personal una persona es la que se obliga a pagar la obligación de su garantizado en caso de incumplimiento de éste, por ejemplo, la fianza, el aval, la solidaridad pasiva; por la real, se asegura una obligación afectando un bien determinado, por ejemplo, la prenda, la hipoteca, anticresis, derecho de retención, pero el contrato por el cual se constituye tiene la calidad de accesorio, respecto a la obligación garantizada, además de esto, las acciones cambiarias también contribuyen al cumplimiento de la función de los títulos valores y no son más que el mecanismo legal mediante el cual se ejercen el derecho los derechos incorporados en un título valor que usualmente consiste en el pago, es decir, la prestación de lo que se debe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Vivante, César: “Tratado de Derecho Mercantil”, Ed. Reus, Madrid, 1936, Vol 3, Las cosas, 3ª parte, Los títulos de crédito, Capítulo 1º, págs. 135/136.

Alfredo Morles HernándezCurso de Derecho Mercantil”, Ed. Texto, Caracas, 2007.

Código de Comercio. Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 475 Extraordinaria del 21 de diciembre de 1955.

 

 

 

 

 

 

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