Posted in Introducción al derecho mercantil

Sociedad anónima

 

Introducción

Existen diversas clases de sociedades civiles y mercantiles. Sin embargo, el presente estudio de investigación se refiere específicamente a las sociedades de carácter mercantil, que se encuentran contempladas en el Código de Comercio de Venezuela. Entre ellas, se encuentran las sociedades anónimas, compañías anónimas, compañías en comandita, sociedades de responsabilidad limitada, las cuales serán identificadas y explicadas de acuerdo a su constitución, razón  social, obligaciones de los socios, así como lo referente a exclusión de socios, disolución de las sociedades y la liquidación de éstas.
Entre las opiniones más generalizadas se encuentran sin lugar a duda, la que supone el origen de la anónima en las sociedades constitutivas para la explotación de las Indias holandesas, porque a ese propósito concurrieron múltiples personas con sus aportaciones de variadas cuantías, recibiendo documentos justificativos de la aportación y quedaron en concepto de presuntos acreedores de la sociedad por las utilidades perseguidas y además como acreedores formales por su aportación.
También en la Edad  Media se encuentra el origen de la sociedad anónima, este antecedente fue el Banco de San Jorge, en Génova, por más que su organización tuviera relativa semejanza con las sociedades de publícanos de Roma, en tanto que sus miembros, se organizaron para cobrar deudas a cargo del estado mediante la garantía consistente en impuestos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sociedad anónima

 

Resulta necesario hablar de lo que en sentido general se entiende por sociedad para tener un mejor entendimiento de lo que es una sociedad anónima.

Desde el punto de vista jurídico, cuando se habla de sociedad, se puede estar haciendo referencia tanto a las sociedades civiles como a las mercantiles, siendo las primeras un contrato por el cual dos o más personas se obligan a poner en común dinero, bienes o industria, con el fin de crear una persona moral que no tiene un carácter meramente comercial, pero sí busca un beneficio lucrativo así como repartir entre sí, sus ganancias.

Sus elementos son:

  • La agrupación de 2 o más personas.
  • La reunión con un fin común.
  • Que ese fin consista en una utilidad apreciable en dinero.
  • Que todos los socios participen en las ganancias y las pérdidas.

Este tipo de sociedad se opone a la sociedad  mercantil. Es difícil establecer una distinción clara entre ambas. En general se distingue la sociedad civil por ser aquella que se constituye sin un objeto mercantil o, al menos, no puramente mercantil.

 

Por otro lado, una sociedad mercantil es una sociedad que tiene como objetivo la realización de actos de comercio,  entendiéndose por actos de comercio: Todos los actos de naturaleza privada que tiene por objeto crear, transferir, modificar o extinguir derechos u obligaciones y que tiene como objetivo principal obtener un lucro. Como toda sociedad, son entidades a los que la ley reconoce personalidad jurídica propia y distinta de sus miembros, y que, contando también con patrimonio propio, canalizan sus esfuerzos a la realización de una finalidad lucrativa que es común.

Una sociedad comercial surge cuando dos o más personas (físicas o jurídicas) mediante un contrato se obligan a realizar aportes para constituir el capital social, que luego serán los bienes con los que se realizará una actividad comercial organizada, en la que sus socios aceptan participar en las ganancias y en las pérdidas que derivan de dicha actividad.

En el caso de la sociedad anónima, esta es  un tipo de sociedad mercantil cuyos titulares lo son en virtud de una participación en el capital social a través de títulos o acciones. Las acciones pueden diferenciarse entre sí por su distinto valor nominal o por los diferentes privilegios vinculados a éstas, como por ejemplo la obtención de un dividendo mínimo. Los accionistas no responden con su patrimonio personal de las deudas de la sociedad, sino únicamente hasta la cantidad máxima del capital aportado. Existen sociedades anónimas tanto de capital abierto como de capital cerrado.

Hay quienes lo postergan el origen de la sociedad anónima hasta la Edad Media, existieron instituciones bancarias como el Banco de San Jorge, fundado en Génova en 1409, cuya organización era muy parecida a lo que hoy conocemos como sociedad anónima. Sin embargo, el verdadero origen se encuentra en las sociedades que se formaron para las empresas de descubrimiento, conquista y colonización las que con el auxilio del Estado, fueron generando la forma actual de la sociedad.

La Real Compañía Holandesa de las Indias y la Real Compañía Inglesa de Indias, son embriones de la sociedad anónima en algunas de sus características peculiares: Su personalidad jurídica y la limitación de la responsabilidad del socio.

Con el triunfo del liberalismo y el advenimiento de la Revolución Francesa, esta sociedad fue encontrando mejores posibilidades para su organización, las que se vieron definitivamente incrementadas con el Código de comercio de Napoleón en 1807.

Base legal

Las compañías anónimas tienen su base legal en el artículo 200 del código de comercio el cual dispone que las compañías o sociedades de comercio son aquellas que tienen por objeto uno o más actos de comercio.
Sin perjuicio de lo dispuesto por leyes especiales, las sociedades anónimas y las de responsabilidad limitada tendrán siempre carácter mercantil, cualquiera que sea su objeto, salvo cuando se dediquen exclusivamente a la explotación agrícola o pecuaria.
Las sociedades mercantiles se rigen por los convenios de las partes, por disposiciones de este Código y por las del Código Civil.  Igualmente en el artículo 201, establece que las compañías de comercio son de determinadas especies, y en el ordinal 3 dice  “La compañía anónima, en la cual las obligaciones sociales están garantizadas por un capital determinado y en la que los socios no están obligados sino por el monto de su acción”

Características

La sociedad anónima tiene las mismas características que las otras sociedades: es una persona jurídica, sus socios accionistas aportan dinero o bienes estimados en dinero, persigue fines de lucro, las pérdidas las soporta el fondo constituido por los accionistas, pero se distinguen de las demás pues los derechos de los socios están representados por acciones que constan en un título. Los derechos de los socios son representados en acciones de libre cesibilidad. Estas sociedades son siempre comerciales, aun cuando se formen para fines civiles. La sociedad anónima es de carácter solemne, tanto en su constitución, modificación y disolución, pues se forma y prueba por escritura pública, cuyo extracto se inscribe en el Registro. Otras características las encontramos en los artículos 242 y 243 del código de comercio:

  • La compañía anónima es administrada por uno o más administradores temporales, revocables, socios o no socios.
  • Los administradores no responden sino de la ejecución del mandato y de las obligaciones que la Ley les impone; y no contraen por razón de su administración ninguna obligación personal por los negocios de la compañía. No pueden hacer otras operaciones que las expresamente establecidas en el estatuto social; en caso de trasgresión, son responsables personalmente, así para los terceros como para la sociedad.

 

Organización

La sociedad anónima está organizada de la siguiente manera:

  Asamblea General de Accionistas

  Consejo de Administración

  Administrador

  Órgano de Fiscalización.

Asamblea General de Accionistas:

Está formada por los accionistas legalmente convocados y reunidos, es el órgano supremo de lo sociedad y expresa la voluntad social en las materias de su competencia.

Consejo de Administración:

Es el órgano de administración de la sociedad y tendrá a su cargo la dirección de los negocios de la misma. Está formado por un administrador único o varios administradores, actuando conjuntamente.

Administradores:

Pueden ser o no socios, serán electos por la asamblea general.

El administrador único o el Consejo de Administración, tendrán la representación legal de la sociedad y el uso de la razón social a menos que disponga otra cosa la escritura constitutiva.

Órgano de Fiscalización:

Las operaciones sociales serán fiscalizadas por los propios accionistas, por medio de contadores, auditores o comisarios. La escritura social podrá establecer que la fiscalización se ejerza por más de uno de los sistemas antes señalados.

Los contadores, auditores o comisarios deberán ser designados por la asamblea ordinaria anual que practique la elección de administradores. Es a la asamblea a la cual le rendirán informes.

Procedimiento para su constitución

Para proceder a la constituciónón de una sociedad anónima se requiere cumplir una serie de requisitos establecidos por el ordenamiento jurídico respectivo. En efecto en la sección VI del código de comercio, encontramos las disposiciones comunes de la Compañía en Comandita por Acciones y por supuesto de las Compañías Anónimas, el cual se refiere a la constitución de dichas sociedades

En los artículos 245 y 246 del código de comercio se establece que los promotores son responsables solidariamente y sin limitación, de las
obligaciones que contraigan para constituir la sociedad, salvo su reclamo contra
ésta si hubiere lugar; Es decir que ellos asumen a su propio riesgo las consecuencias de sus actos y hacen los
gastos necesarios para la constitución de la compañía. Cabe destacar que en la constitución de la compañía los promotores no pueden reservarse ningún
premio, corretaje o beneficio particular tomado del capital social o representado
en acciones u obligaciones de beneficio; Por eso todo pacto en contrario es nulo. Sin embargo, podrán reservarse una parte, que no exceda, de un décimo, de las utilidades líquidas, durante un tiempo determinado, no mayor de la tercera parte de la duración de la compañía ni de cinco años en ningún caso.

Según esta sección hay dos tipos de constitución de las Sociedades Anónimas:

1: Constitución por Escritura Pública o Privada; Y

2: Constitución por Suscripción Publica.

Principalmente hablamos de una constitución por escritura pública o privada contemplada en el artículo 247 del código de comercio, en donde se prevé que la compañía puede formarse mediante escritura pública o privada, otorgada por todos los suscriptores, en que se compruebe el cumplimiento de los requisitos legales y se nombren los administradores y las personas encargadas de desempeñar las funciones de comisarios hasta la primera asamblea general.

En segundo lugar hace mención a una constitución por suscripción publica, contenida desde el articulo 248 al 258 del mencionada código de comercio; En el cual se señala que también puede constituirse la sociedad por suscripción pública. En este acto los promotores deben hacer un prospecto que indique:

1: El objeto de la sociedad

2: El capital social necesario

3: El número de acciones

4: Su monto y respectivos derechos

5: Los aportes, y condiciones bajo las cuales se hacen

6: Las ventajas en provecho particular de los promotores no prohibidas por la ley

7: Las cláusulas principales de los estatutos. Resaltamos que dicho prospecto debe estar suscrito por todos los promotores.

 

Además para la constitución definitiva de la compañía es necesario que esté suscrita la totalidad del capital social y entregada en caja por cada accionista la quinta parte, por lo menos, del monto de las acciones por él suscritas. De hecho la suscripción de las acciones debe hacerse en uno o más ejemplares del prospecto de los promotores o del proyecto de los estatutos de la sociedad. Pero la suscripción puede también hacerse por cartas dirigidas por los suscriptores a los promotores.

Después que este suscrito el capital social, los promotores avisarán por la prensa a los suscriptores, sin perjuicio de hacerlo de otra manera, que deben proceder a depositar en caja la cuota parte que les corresponde. Luego de que transcurra el término fijado para entregar en caja los accionistas su cuota parte, tienen los promotores el derecho de obligar a los morosos a la entrega de ella y aun a los daños y perjuicios, o a dar por no hecha esta suscripción, sustituyéndola con otra. Una vez que entre en caja la parte del capital social necesario para la constitución de la compañía, los promotores deben convocar a los accionistas a Asamblea General, la cual:

1º Reconoce y aprueba las suscripción del capital social y la entrega en efectivo de las cuotas sociales; el valor de las concesiones, patentes de invención o cualquier otro valor aportado como capital, y las ventajas estipuladas en provecho particular de algún socio, a no ser que se acuerde el nombramiento de peritos, de conformidad con lo establecido en el artículo 256.

2º Discute y aprueba los estatutos sociales.

3º En las compañías anónimas nombra los administradores.

4º Nombra los comisarios.

La convocación para esta asamblea se hará por la prensa, con ocho días de anticipación por lo menos, en uno de los periódicos de más circulación, y también por cartas misivas dirigidas personalmente a los accionistas; pero sin que deba justificarse el cumplimiento de esta formalidad. Es importante mencionar que si alguno de los accionistas declara en la asamblea que no está suficientemente instruido, puede pedir que la reunión se difiera por tres días, y si la proposición es apoyada por un número de accionistas que represente la cuarta parte del capital suscrito por los concurrentes a la reunión, quedará ésta diferida. Si pidiere un término más largo, decidirá la mayoría que represente la mitad del capital suscrito por los concurrentes. La aprobación de la asamblea no impedirá en lo sucesivo el ejercicio de la acción que pueda intentarse por fraude o dolo.

Por ultimo decimos que en las asambleas para la constitución de la compañía cada suscriptor tiene un voto cualquiera que sea el número de acciones que haya suscrito, y basta con la concurrencia de la mitad de los suscriptores y el consentimiento de la mayoría absoluta de los presentes para tomar las respectivas decisiones. Tan pronto como se hayan llenado por la asamblea las formalidades prescritas en los artículos anteriores, se proceden acto continuo al otorgamiento de la escritura constitutiva de la compañía, con el concurso de los asistentes, los cuales representarán a este fin a los socios no presentes. Si no fuere posible terminar el mismo día la escritura constitutiva, podrán continuarse las sesiones en los días siguientes, sin interrupción.

Denominación social

La denominación social es el nombre adoptado por una sociedad mercantil, bajo el que realiza sus operaciones y con el que se inscribe en el Registro Mercantil. La denominación social cumple una función identificadora de la sociedad en el tráfico mercantil como sujeto de relaciones jurídicas, y al que, por consiguiente, se le atribuyen unos derechos y obligaciones. La denominación de la sociedad anónima suele formarse libremente, pero debe ser necesariamente distinta de la de cualquiera otra sociedad y suele incluir la frase “Sociedad Anónima”, un equivalente o su abreviatura. No se debe confundir con la razón social que es  como queda registrada la empresa para efectos legales, es el nombre que se utiliza para realizar los trámites en una empresa. En él, deberán incluirse los datos de los socios, a fin de que se distinga completamente.

La compañía anónima y la compañía de responsabilidad limitada deben girar bajo una denominación social, la cual puede referirse a su objeto o bien formarse con cualquier nombre de fantasía o de persona, pero deberá necesariamente agregarse la mención de “Compañía Anónima” o “Compañía de Responsabilidad Limitada”, escritas con todas sus letras o en la forma que usualmente se abrevian, legibles sin dificultad, esto según el artículo 202 del código de comercio.

En casi todos los países de habla hispana y portuguesa: “Sociedad Anónima” (o “S.A.”), con variaciones locales.

En Argentina: S.A. “Sociedad Anónima” o S.A.C.I.. “(Sociedad Anónima Comercial e Industrial)” S.A.C.I.F. (Sociedad Anónima Comercial Industrial Y Financiera)

En Uruguay: “Sociedad Anónima” o S.A.

En Venezuela: “Compañía Anónima” o C.A. (También existe Sociedad Anónima o S.A)

Capital social de la sociedad anónima

En lo que se refiere al Derecho mercantil y la contabilidad, el capital social es el importe monetario de una persona o un país , o el valor de los bienes que los socios de una sociedad (entendida esta como una empresa, conjunto de bienes, sea sociedad limitada, anónima, comanditaria o colectiva en sus diferentes versiones) le ceden a ésta sin derecho de devolución y que queda contabilizado en una partida contable del mismo nombre. En otras palabras, el capital social se constituye con los aportes iniciales de los socios, dinerarios o no dinerarios, para que la sociedad desarrolle los negocios que constituyen su objeto social.

Lo que identifica los derechos de los socios según su participación y, asimismo, cumple una función de garantía frente a terceros dado que constituye punto de referencia para exigir la efectiva aportación patrimonial a la sociedad y la retención del patrimonio existente hasta cubrir la cifra del capital social repartiendo entre los socios la diferencia restante de los beneficios de la sociedad. Es una cifra estable, a diferencia del patrimonio social, cuya cifra variará según el buen funcionamiento de la compañía mercantil. En caso de sucesivos resultados negativos puede que se vea afectada, considerando excepcionalmente la quiebra, cuando el patrimonio social es negativo y por lo tanto no hay recursos suficientes en la empresa para poder atender sus obligaciones ante terceros.

El capital social es un recurso, pasivo que representa una deuda de la sociedad frente a los socios originada por los aportes que éstos realizaron para el desarrollo de las actividades económicas contempladas en el objeto social. Esta cifra permanece invariable, salvo que se cumplan los procedimientos jurídicos establecidos para aumentar esta cifra o disminuirla.

En el lenguaje coloquial, el término “capital” o “un capital” significa una suma de dinero, un caudal, un bien patrimonial, un monto que se invierte o aporta.

Sin embargo, en términos jurídicos, capital social es una cifra del pasivo de la sociedad que indica una deuda de la sociedad frente a los socios. Desde el punto de vista societario el capital debe ser devuelto, algún día por la sociedad a los socios.

Por otro lado, Patrimonio Social es el conjunto de todos los activos y pasivos de la sociedad, que varían constantemente durante la vida social.

Asimismo, se entiende al Patrimonio neto o Patrimonio Líquido como la diferencia efectiva entre el valor de los activos y el de los pasivos exigibles a una fecha determinada.

En el plano jurídico, el capital se rige por los principios de determinación, integridad, desembolso mínimo, estabilidad y realidad.

Aportes

Sólo podrán ser objeto de aportación los bienes o derechos patrimoniales susceptibles de valoración económica. En ningún caso podrán ser objeto de aportación el trabajo o los servicios. Las aportaciones pueden ser dinerarias y no dinerarias.

Estas acciones representan partes alícuotas del capital y confieren a su titular la condición de socio, lo que conlleva, como mínimo, los siguientes derechos: participar en el reparto de las ganancias sociales y en el patrimonio resultante de la liquidación, suscripción preferente en la emisión de nuevas acciones o en la de obligaciones convertibles en acciones, asistir y votar en las juntas generales e impugnar los acuerdos sociales, así como el derecho a disponer de información. Las acciones pueden ser de distintas clases, y otorgan derechos diferentes; dentro de una misma clase, caben distintas series de acciones cuyo valor nominal ha de ser idéntico.

Las acciones podrán estar representadas por medio de títulos nominativos o al portador o por medio de anotaciones en cuenta; los títulos estarán numerados según un orden correlativo, se extenderán en libros talonarios, podrán incorporar una o más acciones de una misma serie y contendrán una serie de menciones mínimas; las acciones nominativas figurarán en un libro de registro que llevará la sociedad y en el que se inscribirán las sucesivas transferencias de las mismas. La regla general es la libre transmisibilidad de las acciones, aunque caben restricciones a la misma que recaigan sobre acciones nominativas y estén impuestas de forma expresa por los estatutos. Es factible asimismo la copropiedad de las acciones y el usufructo, la prenda o el embargo de las mismas; son posibles, en determinados casos, negocios sobre las propias acciones, como posibles son las acciones sin voto.

Tipos de aportes

Las aportaciones de los socios pueden ser de dos tipos: dinerarias y no dinerarias.

Aportaciones dinerarias: Las aportaciones dinerarias deberán establecerse en moneda nacional

Aportaciones no dinerarias: Las aportaciones no dinerarias, cualquiera que sea su naturaleza, habrán de ser objeto de un informe elaborado por uno o varios expertos independientes designados por el registrador mercantil conforme a lo dispuesto en el Reglamento del Registro Mercantil. Este informe se incorporará como anexo a la escritura de constitución de la sociedad.

Importancia de las aportaciones no dinerarias como parte del capital

El capital es un “índice numérico” constituido, inicialmente, por la suma de los valores aportados por los socios, cuyo destino es facilitar la capacidad productiva de la sociedad y permitir, periódicamente, la distribución de los resultados económicos obtenidos por la empresa. Por lo que supone una garantía, indirecta o suplementaria, para los acreedores sociales, en orden a la satisfacción de sus pretensiones. Es garantía tanto para los accionistas como para los acreedores; para los primeros, constituirá la base de sus expectativas de ingresos; para los segundos, significará la certeza de su crédito. Desde este punto de vista, el capital aparece como un conjunto de bienes destinado, ab initio, a la garantía o, más bien, a crear un “suplemento de garantía” en favor de los derechos de los acreedores, y como contrapartida del beneficio de la limitación de responsabilidad de que gozan los accionistas en la sociedad anónima.

En resumen, podría decirse que el resultado útil que identifica la función del capital como cifra formada por las aportaciones de los socios, entre las que se encuentran las aportaciones no dinerarias, es la consecución del equilibrio económico financiero de la empresa, en el sentido de la adecuada relación entre “medios propios” y “medios de terceros” en el conjunto de todos los elementos a los que la sociedad tiene necesidad de recurrir para conseguir el objeto social, lo que constituye, al mismo tiempo, la única garantía verdadera del pago de las deudas sociales, que desde luego tiene interés jurídico porque mediante su formación, con los aportes iniciales, se marca la participación de cada socio en el capital total y porque fija el tope – aunque no el único – para la distribución de utilidades.

Al ser el capital esa cifra que reviste una gran importancia para la Sociedad Anónima, es sin dudas vital que esté conformada correctamente, y que en ella se reflejen la realidad de los valores que han sido aportados por los socios; cuando estos aportes se refieren a no dinerarios, como los créditos, las marcas y patentes, entonces el tema de su valoración reviste una doble importancia, porque su valor real en la mayoría de los casos supera con creces el valor que representan los activos de la empresa en bienes tangibles y por lo difícil que resulta obtener un valor que se corresponda con la realidad e incluirlo correctamente en los estados contables.

Además debe tenerse en cuenta que la valorización de las aportaciones no dinerarias como parte de la cifra del capital tendrá por objeto accionar sobre unos valores que hay que gestionar y en esa gestión también se puede deslindar lo útil de su correcta valoración como por ejemplo:

 

  • En la utilización de éstos como garantía de financiamiento, y para cualquier otra operación relacionada con su actividad comercial.
  • Para conocer en forma acabada sobre la conveniencia o no de realizar las inversiones que serían necesarias para incrementar sus valores.
  • Establecer el valor es útil, en casos de absorción, fusión o escisión de compañías.
  • En casos de conflictos por copia o piratería, sobre todo para la determinación de la cuantía de la indemnización por los daños y perjuicios.

Prueba de las acciones

Las acciones son verdaderos títulos de crédito, se trata de documentos que presumen la existencia de los derechos literales, patrimoniales y autónomos que en ellos se consiguen; y en función de la incorporación del derecho en el título, éste resulta necesario para exigir los expresados derechos. Es el título que representa una porción determinada del Capital Social, que da derecho a una parte proporcional en las ganancias y que participa en las pérdidas al solo importe del valor que expresa. Por lo tanto, su poseedor tiene un derecho patrimonial igual a la fracción de capital que representa, participando de todos los derechos y deberes que le son inherentes.

El artículo 296 del Código de Comercio dice, en efecto, que “la propiedad de las acciones nominativas se prueba con su inscripción en los libros de la compañía”, pero esa disposición no puede interpretarse racionalmente en la forma en que lo hace el formalizante. Cuando alguien se pretende dueño o titular de una acción nominativa, la manera de comprobar su derecho de propiedad, ante la Compañía o ante terceros, es, como lo establece dicho artículo, la inscripción en el Libro de Accionistas, pero eso no quiere decir que el mero hecho circunstancial de que alguien aparezca como accionista de una compañía, no pueda resultar, como cualquier otro hecho, de lo que arrojen otros elementos de prueba.

Esta tesis fue reafirmada por la Sala de Casación Civil, en sentencia de fecha 14 de abril de 1999, que señaló lo siguiente: … para que la transmisión de la propiedad de las acciones nominativas produzca efectos frente a la sociedad y los terceros, es necesario que conste en el Libro de Accionistas la declaración firmada por el cedente y el cesionario. Este criterio de la Corte Suprema de Justicia ha sido ratificado por el actual Tribunal Supremo de Justicia. El texto transcrito fue ratificado en sentencia de la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia el 10 de agosto de 2001 y el 27 de febrero de 2003

El profesor Alfredo Morles cita (y es citado en) una interesante decisión del Tribunal Supremo de Justicia del 5 de marzo de 2003, cuyo ponente es el magistrado Levis Ignacio Zerpa. Copiamos a continuación ciertos párrafos de dicha sentencia, en la cual nuevamente se ratifica la tesis dominante de la doctrina, en cuanto a que con la inscripción en el libro de accionistas el traspaso de las acciones produce efectos frente a la compañía y frente a terceros:

En efecto el precitado artículo dispone expresamente lo siguiente:

“Artículo 296.-La propiedad de las acciones nominativas se prueba con su inscripción en los libros de la compañía, y la cesión de ellas se hace por declaración en los mismo libros, firmada por el cedente y por el cesionario o por sus apoderados”.

La doctrina venezolana al interpretar el precepto transcrito, se ha inclinado mayoritariamente por la tesis según la cual, la condición de accionista frente a la sociedad y los terceros se adquiere mediante la respectiva inscripción en el libro de accionistas

En opinión de Alfredo Morles Hernández, la inscripción de la cesión en el libro de accionistas produce como consecuencia que el cesionario adquiere la cualidad de accionista frente a la sociedad y frente a los terceros.

En este sentido el señalado autor ha sentado, con referencia a la cesión de acciones representadas en títulos, lo siguiente:

“la legitimación cartular del cesionario sólo ocurre cuando se han cumplido los siguientes pasos:

  1. que el cedente haya entregado el título cesionario; y
  2. que el cedente y el cesionario hayan suscrito una declaración de cesión, con la colaboración del sujeto emisor, en el Libro de accionistas.

Tales reglas se derivan –directa e indirectamente- del artículo 296 del Código de Comercio, y son reglas específicas de la transmisión de acciones nominativas.

Aumento y disminución de capital

El aumento y la reducción del capital social constituyen supuestos de modificación de estatutos a los que la Ley presta atención especial.

Una de las menciones fundamentales de los estatutos es la cifra del capital social que permanece invariable. Se trata aquí de una modificación formal que no implica cada vez una modificación del patrimonio neto de la sociedad.

Por aumento de capital hay que entender la operación jurídica consistente en elevar la cifra de capital social que figura en los estatutos. Al ser el capital una mención indispensable de éstos, cualquier elevación de dicha cifra implica antes que nada una modificación estatutaria, que deberá adoptarse, por tanto, con los requisitos generales de esta clase de acuerdos. Pero estos requisitos generales se completan con otros, que dependen de las distintas modalidades que pueden revestir los aumentos.

La reducción de capital en las Sociedades Mercantiles es una operación que tan solo puede darse obedeciendo a unas causas justificadas. Los supuestos que suelen llevar a los socios a adoptar este tipo de acuerdo son usualmente dos: una acumulación de beneficios sin distribuir que no responde a las necesidades reales de la empresa o un saneamiento de la empresa sumida en unas pérdidas que merman su patrimonio. En la sociedad anónima, la reducción del capital es obligatoria cuando las pérdidas hayan disminuido su patrimonio neto por debajo de las dos terceras partes de la cifra del capital y hubiere transcurrido un ejercicio social sin haberse recuperado el patrimonio neto.

Conclusión

 

 

En la actualidad, cuando se trata de organizar negocios de gran envergadura capitalista, de arremeter contra los más recios problemas de la producción y del comercio en gran escala, se sugiere la sociedad anónima, donde cada socio en principios puede aportar la suma que desee, limitando hasta su cuantía propia la responsabilidad, y de ese modo no poner en riesgo su patrimonio.

 

Al mismo tiempo dispone de un documento negociable, llamado “acción”, que le acredita la calidad de socio y los derechos a ella inherentes; pero lo más importante es que puede transferirse regularmente por el uso de las más sencillas formas mercantiles.

Al invertir sus ahorros en acciones de una sociedad, las personas explotan varios renglones, ya que se tiene invertido el dinero y al mismo tiempo se tienen las posibilidades de obtener una ganancia lícita y ventajosa a la larga.
Los tipos de sociedades se reputan mercantiles siempre y cuando se cumpla la formalidad de señalar en el documento constitutivo que tienen por objeto actos de comercio. Se puede decir entonces, que las sociedades mercantiles, no son más que aquellas  que tienen por objeto la realización de uno o más actos de comercio. Entre ellas se puede mencionar: las sociedades anónimas, compañías anónimas, sociedades de responsabilidad limitada, compañía en comandita.

La persona o comerciante, dependiendo del objetivo que tenga trazado y tomando en consideración el número de personas que vayan a constituir una sociedad mercantil, así como la disponibilidad que tenga para capital social y según su conveniencia, seleccionarán el tipo que consideren más acorde e idóneo para el desarrollo de la actividad comercial.

Cada una de las sociedades mercantiles, posee según el Código de Comercio de Venezuela, ciertas formalidades y requisitos necesarios para constituir una sociedad. Es importante señalar que una vez que las personas se agrupan o asocian deben efectuar un documento donde se plasme en los datos de identificación de todas las personas (nombres, apellidos, cédula de identidad, estado civil, domicilio, etc), objeto, la duración, el aporte o capital social de los socios, entre otros de importancia y que los socios consideren conveniente estipular en el mismo.

Es por ello, que las empresas al crearse deben tomar en cuenta ciertas características que conforman a la organización, de manera que la misma pueda ser inmersa dentro de una de las tipologías de jurídicas. Y así cumplir con el marco legal del país y especificar aún más los objetivos de la compañía.

 

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