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La jornada de trabajo

Jornada de trabajo

La jornada del trabajador está formada por el número de horas que el trabajador está obligado a trabajar efectivamente. No se debe confundir con el concepto de horario de trabajo, la jornada representa el número de horas que el trabajador debe prestar su servicio, mientras que el horario fija la hora de entrada y la salida. Entre horario y jornada prevalece la jornada, puesto que el salario que fija el contrato viene determinado por el número de horas que se trabaja.

Si el horario establecido impidiera que se pudiera realizar la jornada completa, el empresario podrá imponer el cumplimiento íntegro de la jornada.

Históricamente la jornada de ocho horas hace referencia a la reivindicación del movimiento obrero por la reducción de la jornada laboral y el establecimiento de las ocho horas de trabajo diarias o 48 horas a la semana, también conocido como el movimiento por la jornada reducida, que tuvo su origen en las penosas condiciones de trabajo de la Revolución Industrial en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII.

Durante la Revolución industrial la producción en grandes fábricas transformó la vida laboral tradicional, tanto de la mano de obra de origen rural como gremial, imponiendo largas jornadas y condiciones de trabajo próximas a la esclavitud. No se aplicaba la regulación, establecida desde 1496 en Gran Bretaña, según la cual la jornada de trabajo duraba como máximo 15 horas, desde las 5 de la mañana, hasta las 8 de la noche. Las condiciones de trabajo sin regulación ni control deterioraban la salud, el bienestar y la moral de los trabajadores. Entonces el uso de trabajo infantil era común.

Desde 1810, Robert Owen difundió la idea de que la calidad del trabajo de un obrero tiene una relación directamente proporcional con la calidad de vida del mismo, por lo que para cualificar la producción de cada obrero, es indispensable brindar mejoras en las áreas de salarios, vivienda, higiene y educación; prohibir del trabajo infantil y determinar una cantidad máxima de horas de trabajo, de diez horas y media,2 para comenzar. Para 1817 formuló el objetivo de la jornada de ocho horas y acuñó el lema de ocho horas de trabajo, ocho horas de recreación, ocho horas de descanso.

El movimiento cartista, iniciado hacia 1838 presentó el 2 de mayo de 1842 al parlamento inglés un conjunto de propuestas entre las que se destacaba la reducción y limitación de la jornada laboral.

El 8 de junio de 1847, en Inglaterra, una ley concedió a mujeres y niños la jornada de diez horas. Todos los obrero francés conquistaron la jornada de 12 horas después de la revolución de febrero de 1848.

La Asociación Internacional de los Trabajadores definió como reivindicación central la jornada de ocho horas, a partir de su Congreso de Ginebra en agosto de 1866, declarando que la limitación legal de la jornada de trabajo era una condición previa sin la cual fracasarían todos los otros intentos de mejoras y la emancipación misma de la clase obrera.3 Se estimaba como «una gran disputa entre la dominación ciega ejercida por las leyes de la oferta y la demanda, contenido de la economía política burguesa, y la producción social controlada por la previsión social, contenido de la economía política de la clase obrera».4 Esta decisión contribuyó decisivamente a generalizar en el mundo, una lucha que ya era adelantada por los trabajadores de varios países.

En Estados Unidos la jornada laboral estaba fijada en 18 horas. En Filadelfia, los carpinteros se declararon en huelga en 1791 por la jornada de diez horas. Desde 1829 se había formado un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Para 1830 la reducción de la jornada laboral se había convertido en una demanda generalizada. El 16 de agosto de 1866 el Congreso Obrero General, en Baltimore declaró como primera y más importante exigencia de los trabajadores, “la promulgación de una ley fijando en ocho horas para todos los Estados Unidos la jornada normal de trabajo”.3 La Federación Estadounidense del Trabajo, en su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer promulgar leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

Así, en 1886, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, que estableció la jornada de ocho horas, aunque con cláusulas que permitían aumentarla a 14 y 18 horas. Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales se movilizaron para hacerla cumplir. La prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestando que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo». El 1.° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 conquistaron las ocho horas con la simple amenaza de parar. En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo.5 6

A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales estadounidenses accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: «Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical».

En Australia la lucha por las ocho horas se libró ampliamente desde 1855 y la jornada de ocho horas se estableció en el sector de la construcción desde 1858, pero solamente se generalizó paulatinamente en el país.

En América latina la demanda de la reducción de la jornada laboral fue enarbolada por los trabajadores en numerosas huelgas, hasta conseguir durante las primeras décadas del siglo XX la aprobación de leyes laborales que dispusieron la jornada de ocho horas. Así, por ejemplo, el artículo 123 de la Constitución mexicana de 1917 estableció las 8 horas.

En 1919, en Barcelona, ​​después de una huelga general de 44 días, con más de 100.000 participantes que paralizó efectivamente la economía, el gobierno español aceptó las demandas de los trabajadores que incluían una jornada de ocho horas, el reconocimiento de los sindicatos y el reintegro de los trabajadores despedidos. El 3 de abril fue aprobado el decreto y a partir del 1 de octubre de 1919 la jornada máxima total de trabajo en España fue de 8 horas al día y de 48 a la semana.7 El Conde de Romanones fue relevado del gobierno en abril de 1919 después de firmar el 3 de abril de 1919 el llamado “Decreto de la jornada de ocho horas”

Actualmente la defensa de la jornada de ocho horas para los trabajadores, depende de la lucha contra las diferentes formas de disfrazar la relación laboral, mediante contratos de servicios, honorarios u obras, que con sistemas de pago a destajo, por tareas, piezas o peso y con la tercerización, eluden la aplicación de las normas laborales vigentes en casi todos los países y logran de hecho imponer jornadas de trabajo indefinidas.

Actualmente en Venezuela, en la ley orgánica del trabajo, trabajadores y trabajadoras se establece lo siguiente sobre la jornada de trabajo:

Artículo 167. Se entiende por jornada de trabajo, el tiempo durante el cual el trabajador o la trabajadora está a disposición para cumplir con las responsabilidades y tareas a su cargo, en el proceso social de trabajo.

El patrono o patrona deberá fijar anuncios relativos a la concesión de días y horas de descanso en un lugar visible del establecimiento.

Reglas generales

Este es un conjunto de reglas a las cuales está sujeta la jornada laboral, se encuentran establecidas en la constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela y en la ley orgánica del trabajo, trabajadoras y trabajadores.

La constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 90, dice que la jornada de trabajo diurna no excederá de ocho horas diarias ni de cuarenta y cuatro horas semanales. La jornada de trabajo nocturna no excederá de siete horas diarias ni de treinta y cinco semanales. Ningún patrono podrá obligar a los trabajadores o trabajadoras a laborar horas extraordinarias. Se propenderá a la progresiva disminución de la jornada de trabajo dentro del interés social y del ámbito que se determine y se dispondrá lo conveniente para la mejor utilización del tiempo libre en beneficio del desarrollo físico, espiritual y cultural de los trabajadores y trabajadoras. Además dice que los trabajadores y trabajadoras tienen derecho al descanso semanal y vacaciones remuneradas en las mismas condiciones que las jornadas efectivamente laboradas.

Y la ley anteriormente mencionada viene a desarrollar estas reglas de manera más específica en el artículo 173 el cual establece:

La jornada de trabajo no excederá de cinco días a la semana y el trabajador o trabajadora tendrá derecho a dos días de descanso, continuos y remunerados durante cada semana de labor.

La jornada de trabajo se realizará dentro de los siguientes límites:

  1. La jornada diurna, comprendida entre las 5:00 a.m. y las 7:00 p.m., no podrá exceder de ocho horas diarias ni de cuarenta horas semanales.
  2. La jornada nocturna, comprendida entre las 7:00 p.m. y las 5:00 a.m. no podrá exceder de siete horas diarias ni de treinta y cinco horas semanales. Toda prolongación de la jornada nocturna en horario diurno se considerará como hora nocturna.
  3. Cuando la jornada comprenda períodos de trabajos diurnos y nocturnos se considera jornada mixta y no podrá exceder de las siete horas y media diarias ni de treinta y siete horas y media semanales. Cuando la jornada mixta tenga un período nocturno mayor de cuatro horas se considerará jornada nocturna en su totalidad.

Excepciones

Las excepciones son aquellos horarios que por la naturaleza de la labor que presta el trabajador, no están sometidos a estas reglas o límites. Según la ley orgánica del trabajo, trabajadores y trabajadores, según el artículo 175 de la LOTTT, estos trabajadores son:

  1. Los trabajadores o trabajadoras de dirección.
  2. Los trabajadores o trabajadoras de inspección o de vigilancia cuando su labor no requiera de un esfuerzo continuo.
  3. Los trabajadores o trabajadoras que desempeñan labores que requieran la sola presencia, o con labores discontinuas o intermitentes que implican largos períodos de inacción durante el cual el trabajador o trabajadora no despliega actividad material, ni atención sostenida pero debe  permanecer en su puesto de trabajo para responder a llamadas eventuales.
  4. Los horarios establecidos por convención colectiva entre patronos o patronas y los trabajadores o trabajadoras.

Es importante resaltar que en estos casos los horarios podrán excederse de los límites establecidos para la jornada diaria ó semanal, con la condición de que la jornada diaria no exceda de once horas diarias de trabajo y que el total de horas trabajadas en un período de ocho semanas no exceda en promedio de cuarenta horas por semana y que el trabajador disfrute de dos días de descanso continuos y remunerados cada semana.

 

Tiempo de reposo y comida

Para hablar de las horas de descanso y alimentación principalmente debemos tener en cuenta que la jornada de trabajo no es más que el tiempo en donde el trabajador o trabajadora se dedica a ejecutar las actividades para las cuales fue contratado.

Ahora tenemos que el descanso se puede entender como el reposo, la quietud o la pausa que se hace en medio del trabajo o cualquier otra actividad. Por ejemplo cuando decimos: “Me tomo un descanso de cinco minutos y sigo con el informe”, “Lamento informarles que hoy tendremos que trabajar sin descanso para cumplir con los requerimientos del nuevo cliente”, “Desde que empecé a leer este libro, hace ya cinco horas, sólo me he tomado un descanso de diez minutos”. Entre otras que mencionamos diariamente para referirnos al descanso.

En efecto, el descanso es lo que ayuda a aliviar la fatiga y las dolencias físicas o mentales.

Por otro lado, La noción de descanso también puede utilizarse como sinónimo de sueño ( que es el estado de reposo uniforme del organismo, caracterizado por el bajo nivel de actividad fisiológica); Cabe destacar que el hecho de descansar correctamente será el que conseguirá que la persona esté relajada, sin ningún tipo de agotamiento y con todas las actitudes activas para desarrollar su rutina.

Así mismo tenemos respecto a la Alimentación que los seres humanos, al igual que el resto de los seres vivos, necesitan, además del agua que es vital, una variada y equilibrada alimentación que es fundamental para la vida; Es por ello que una dieta correcta debe contener cantidades adecuadas de proteínas, lípidos, glúcidos, vitaminas y minerales. La base de una buena nutrición reside en el equilibrio, la variedad y la moderación de nuestra alimentación. Pero también se debe tener en cuenta que la alimentación correcta promueve en los niños y las niñas el crecimiento y el desarrollo adecuados y en los adultos permite conservar o alcanzar el peso esperado para la talla y previene el desarrollo de enfermedades.

Todo esto nos lleva a deducir que las horas de descanso y alimentación son fundamentales para la buena salud y la vida de los trabajadores y trabajadoras, por eso se encuentra regulado en nuestra legislación venezolana, en materia de derecho laboral, tanto en el la Ley Orgánica del Trabajo de 1997 (la antigua ley) y en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras del 2012 (la nueva ley), En donde encontramos lo siguiente:

Ley Orgánica del Trabajo de 1997 (la antigua ley):

Artículo 190: Cuando por la naturaleza de la labor el trabajador no pueda ausentarse del lugar donde efectúe sus servicios durante las horas de reposo y de comidas, la duración de estos reposos y comidas será imputada como tiempo de trabajo efectivo a su jornada normal de trabajo.

Artículo 191: Se entenderá por labor cuya naturaleza no permite al trabajador ausentarse del lugar donde efectúe sus servicios, aquella cuya ejecución requiere su presencia en el sitio de trabajo o haga necesario mantenerse en él para atender ordenes del patrono o emergencias.

Artículo 192: La duración de las comidas y reposos en comedores establecidos por el patrono no se computará como tiempo efectivo de trabajo.

Tampoco se imputará como tiempo efectivo de trabajo la duración de los reposos y comidas de los trabajadores en la navegación marítima, fluvial, lacustre y aérea.

Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras del 2012 (la nueva ley):

Horas de descanso y alimentación:

Articulo 168: Durante los períodos de descansos y alimentación los trabajadores y las trabajadoras tienen derecho a suspender sus labores y a salir del lugar donde prestan sus servicios. Señalando además, que el tiempo de descanso y alimentación será de al menos una hora diaria, sin que puedan trabajarse más de cinco horas continuas.

Tiempo de descanso y alimentación imputable a la jornada de trabajo:

Artículo 169: Cuando el trabajador o la trabajadora no pueda ausentarse del lugar donde efectúa servicios durante las horas de descanso y alimentación, por requerirse su presencia en el sitio de trabajo para atender órdenes del patrono o patrona, por emergencias, o porque labora en jornadas rotativas, la duración del tiempo de descanso y alimentación será imputado como tiempo de trabajo efectivo a su jornada normal de trabajo, y no podrá ser inferior a treinta minutos.

Descansos y alimentación en comedores del patrono o de la patrona:

Artículo 170: La duración de los descansos y alimentación en comedores establecidos por el patrono o la patrona no se computará como tiempo efectivo de trabajo.

Tampoco se imputará como tiempo efectivo de trabajo, la duración de los descansos y alimentación de los trabajadores y las trabajadoras durante la navegación marítima, fluvial, lacustre y aérea.

Podemos observar que tanto la anterior ley del trabajo como la vigente consagran las horas de descanso y alimentación, pero encontramos ciertas diferencias tanto generales como especiales, de donde podemos deducir lo siguiente:

 

 

Diferencias generales:

Ley Orgánica del Trabajo de 1997:

  1. a) En esta ley las horas de descanso y alimentación se establecen en los artículo 190, 191 y 192.
  2. b) Se utilizan siempre el termino Patrono y trabajadores.
  3. c) Se habla de tiempo de reposo y comida.

En cambio en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras del 2012:

  1. a) En esta ley las horas de descanso y alimentación se establecen en los artículo 168, 169 y 170..
  2. b) Se utilizan siempre el término Patrono o patrona y trabajadores o trabajadoras, asiendo alusión tanto al sexo femenino como masculino.
  3. c) Se habla de tiempo de descanso y alimentación, aunque representa el mismo tiempo de reposo y comida.

Ahora bien, en las diferencias específicas tenemos que:

En la Ley Orgánica del Trabajo vigente, encontramos en su primer artículo

168, el derecho o facultad de los trabajadores y las trabajadoras a suspender sus labores y a salir del lugar donde prestan sus servicios. Además, que dicho tiempo será de al menos una hora diaria, sin que puedan trabajarse más de cinco horas continuas.

(Pero en la ley de 1997 no se establece nada de esto).

Así mismo tenemos en ambas leyes el tiempo de descanso y alimentación imputable a la jornada de trabajo, con la diferencia de que en la antigua Ley Orgánica del Trabajo se consagran en dos artículos (190 y 191);

Por otro lado en nuestra Ley vigente se consagra el tiempo de descanso y alimentación imputable a la jornada de trabajo en un solo artículo (169), en donde se establece en su parte final que este tiempo no puede ser inferior a 30 minutos, algo que no se establece en la ley anterior.

Horas de emergencia

Como dice su nombre, son aquellas horas laboradas en asuntos o situaciones imprevistas que requieren una especial atención y deben solucionarse lo antes posible.

Estas horas exceden del límite de la jornada legal, autorizadas en un número no mayor de 10 horas por semana ni más de 100 horas al año para atender trabajos accidentales, urgentes, entre otros.

Horas de sobretiempo por accidente

El límite de la jornada ordinaria podrá ser elevado en caso de accidente ocurrido o inminente, o en caso de trabajos de urgencia que deban efectuarse en las máquinas o en las instalaciones, o en otros casos semejantes de fuerza mayor, pero solamente en la medida necesaria para evitar que la marcha normal de la entidad de trabajo sufra una perturbación grave.

El trabajo que exceda a la jornada ordinaria se pagará como extraordinaria. (Artículo 180 de la LOTTT). De igual forma, el artículo 181 establece:

Artículo 181. Los trabajadores y las trabajadoras podrán ser requeridos a trabajar por encima del límite de la jornada ordinaria para recuperar las horas de trabajo perdidas a causa de interrupciones colectivas del trabajo debidas a:

  1. Causas accidentales y casos de fuerza mayor;
  2. Condiciones atmosféricas.

En tales casos, la recuperación se efectuará conforme a las reglas siguientes:

  1. a)       Las recuperaciones no podrán hacerse sino durante un máximo de veinte días cada año y deberán ser ejecutadas dentro de un plazo razonable; y
  2. b)       La prolongación de la jornada de trabajo no podrá exceder de una hora diaria para cada trabajador o trabajadora.

Por el trabajo compensatorio de las horas perdidas, el trabajador o trabajadora percibirá la remuneración ordinaria correspondiente a dichas horas.

Horas extraordinarias

Son las que realizan los trabajadores en exceso de la jornada ordinaria, diurna o nocturna y son de carácter eventual o accidental que se usan para atender imprevistos laborales de emergencia que se puedan presentar en la entidad de trabajo ya sea del sector público o privado. La constitución nacional en su artículo 90 establece que ningún patrono o patrona puede obligar a un trabajador o trabajadora a laborar horas extraordinarias.

Concatenado a lo anterior, el artículo 178 de la ley estipula:

Son horas extraordinarias, las que se laboran fuera de la jornada ordinaria de trabajo. Las horas extraordinarias son de carácter eventual o accidental para atender imprevistos o trabajos de emergencia. La duración del trabajo en horas extraordinarias, salvo las excepciones establecidas en la Ley, estarán sometidas a las siguientes limitaciones:

  1. a)       La duración efectiva del trabajo, incluidas las horas extraordinarias, no  podrá exceder de diez horas diarias.
  2. b)       No se podrá laborar más de diez horas extraordinarias semanales.
  3. c)       No se podrá laborar más de cien horas extraordinarias por año.

El Ejecutivo Nacional cuando sea necesario, previa consulta a las organizaciones sindicales interesadas, podrá modificar las limitaciones establecidas en este artículo respecto a determinadas actividades.

Formalidades y requisitos

Las formalidades de las horas extraordinarias son las condiciones necesarias o requisitos establecidos para la ejecución de la misma, consisten principalmente en notificar al órgano competente que estas se realizaran y que posteriormente este de o no su autorización. Estas formalidades se encuentran establecidas en el artículo 182 de la ley orgánica del trabajo, trabajadores y trabajadoras. Según este, para laborar horas extraordinarias se requerirá permiso de la Inspectoría del Trabajo.

Al serle dirigida una solicitud para trabajar horas extraordinarias, el Inspector o Inspectora del Trabajo podrá hacer cualquier investigación para conceder o negar el permiso a que se refiere este artículo. El Inspector o Inspectora del Trabajo comunicará su decisión al patrono o a la patrona dentro del lapso de cuarenta y ocho horas siguientes al recibo de la solicitud.

En caso imprevisto y urgente debidamente comprobado, se podrá trabajar horas extraordinarias, de acuerdo con las disposiciones antes indicadas, sin previo permiso del Inspector o Inspectora del Trabajo, a condición de que se lo notifique al día hábil siguiente y de que se comprueben las causas que lo motivaron.

En caso de laborarse las horas extraordinarias sin la autorización del Inspector o Inspectora del Trabajo, éstas deberán pagarse con el doble del recargo previsto en la presente Ley, sin perjuicio de las sanciones que resulten aplicables.

Computo del recargo de horas extraordinarias diurnas y nocturnas

Las horas extraordinarias serán pagadas con un cincuenta por ciento de recargo, por lo menos, sobre el salario convenido para la jornada ordinaria.

Para el cálculo de lo que corresponda al trabajador o trabajadora por causa de horas extras, se tomará como base el salario normal devengado durante la jornada respectiva. Esto según el artículo 118 de la LOTTT.

Trabajo nocturno

El trabajo nocturno es una expresión de uso principalmente jurídico, propia del Derecho Laboral, que se utiliza para referirse al trabajo en relación de dependencia que se realiza de noche, dentro de las regulaciones referidas a la jornada de trabajo. El trabajo nocturno y sus limitaciones legales y fisiológicas, se relacionan principalmente con las necesidades de sueño del trabajador y con el tiempo dedicado al esparcimiento y a las relaciones familiares.

Las normas internacionales sancionadas por la Organización Internacional del Trabajo establecen que el término “noche” se aplica a un período no menor a once horas consecutivas, con horarios de inicio y finalización variable según las leyes de cada país. Este período nocturno establece el lapso mínimo que debe existir entre el fin de una jornada de trabajo y el comienzo de la siguiente. Dentro de la noche, a su vez, las normas internacionales establecen que cada país debe fijar un intervalo no menor a siete horas consecutivas, entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana, en la que se promueve limitar el trabajo a lo indispensable, ya sea mediante normas que reducen la jornada de trabajo nocturno, o que directamente la prohíben, como sucede con los niños y en ciertos casos con las mujeres.

Presume el legislador que el trabajo nocturno es más agotador y más inseguro para la salud moral el trabajo realizado durante la noche, por tal razón acorta la jornada con relación a la diurna, este es el que según la ley orgánica del trabajo, trabajadores y trabajadoras va desde las 7 pm hasta las 5am. La jornada nocturna será pagada con un 30% de recargo por lo menos sobre el salario convenido para la jornada diurna (Artículo 117 de la LOTTT)

 

Computo del bono nocturno

Al respecto el artículo 117 de la ley orgánica del trabajo, trabajadoras y trabajadores estipula:

La jornada nocturna será pagada con un treinta por ciento de recargo, por lo menos, sobre el salario convenido para la jornada diurna.

Para el cálculo de lo que corresponda al trabajador o trabajadora por causa del trabajo nocturno, se tomará como base el salario normal devengado durante la jornada respectiva.

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