La calumnia y el falso testimonio

La calumnia

La calumnia consiste en la imputación falsa a una persona de la comisión de un hecho que la ley califique como delito, a sabiendas de que éste no existe o de que el imputado no es el que lo cometió. El acusado por delito de calumnia quedará exento de toda pena probando el hecho criminal que hubiere imputado, a lo que se denomina exceptio veritatis (excepto verdad).

La palabra calumnia significa etimológicamente engaño, y su uso proviene de las falsas acusaciones judiciales. En sentido teológico, es la violación de la fama de una persona, imputándole cosas falsas.

Desde el punto de vista social, es uno de las acciones que conllevan a muchos daños personales y sociales.

La calumnia daña la salud de la sociedad, destruye la justicia social y muestra lo que es justo como injusto y al revés. La calumnia, muestra culpable a las personas inocentes y daña su crédito. Cuando la sociedad y el pueblo acepten y crean en las calumnias; lo justo se mostrara como injusto y lo incorrecto será aceptado como algo correcto.

En una sociedad donde existe la acusación, la buena intensión se convierte en mala, se acaba la confianza general del pueblo y se propicia el terreno para el surgimiento del caos en la misma. Esto significa que cada persona se atreve a decir lo que quiere y pronunciar cualquier mentira y acusación. En una sociedad que existe mucha acusación, la amistad se convierte en la maldad y hostilidad, el pueblo se dispersa y la convivencia es más lejana; ya que la amabilidad ya no existe en sus corazones y cada persona está preocupada de que sean acusadas por los demás.

La calumnia daña al honor de las personas que son victimas de la misma . El honor es un concepto con diversas valencias, según se tome en una acepción subjetiva (lo que uno siente como su propio honor) o en su acepción social, como elemento que entra en juego en las relaciones sociales en muchas civilizaciones.

Implica la aceptación personal y la construcción en el imaginario social, e incluso en la superestructura jurídica, de una cualidad moral vinculada al deber, a la virtud, al mérito, al heroísmo; que trasciende al ámbito familiar, de la descendencia (la sangre y la casta) y de la conducta sexual (especialmente a la de las mujeres dependientes); que se refleja en la opinión, la fama o la gloria y en diferentes ceremonias de reconocimiento público; y que produce recompensas materiales o dignidades, como cargos, empleos, rentas, patrimonios, herencias, etc.1 Específicamente cumplió esa función durante un gran periodo de la historia de la civilización occidental, con conceptos precedentes en la Antigüedad clásica grecorromana y en los pueblos germánicos, llegando a una alta codificación desde la conformación del feudalismo de Europa Occidental en la Edad Media. Continuó operante en las sociedades de Antiguo Régimen (la Edad Moderna en Francia, España, etc.) mientras la nobleza siguió siendo clase dominante en la sociedad estamental. El concepto pervivió en formaciones sociales históricas que se convierten en sociedades de clase o burguesas (Inglaterra) durante la Edad Contemporánea; pero su función es ya otra, exagerando sus extremos más románticos (por ejemplo, el duelo, que tiene su edad de oro en el siglo XIX).

Ya en el periodo histórico del Antiguo Régimen, el honor observado hasta el extremo llevaba hasta el ridículo (como ejemplifica Cervantes en Don Quijote), mientras otros lo tomaban completamente en serio aunque pusieran en cuestión sus límites, exponiendo a crítica el concepto socialmente aceptado que las elites intelectuales ven como una rémora a desechar (dramas de Calderón2 y Guillén de Castro).3

En la actualidad, el derecho al honor, asociado a otros derechos, como los relativos a la propia imagen y a la intimidad personal y familiar (incluyendo el derecho a la protección de datos), y sobre todo al concepto de dignidad humana, es objeto de protección jurídica tanto en las distintas legislaciones nacionales como en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La honra y la reputación son derechos humanos establecidos en el Artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

El ordenamiento jurídico venezolano, en materia penal, tiene disposiciones que buscan evitar que el honor de los individuos se vea afectado al sancionar toda falsa imputación de hechos delictuosos en los artículos 240 y 241 del código penal los cuales serán desarrollados mas adelante.

Elementos

  • La imputación ha de ser falsa, si no lo es y el acusado prueba la veracidad de su imputación, quedará exento de pena, ya que el hecho no es típico; aunque pudiera castigarse por injurias. Esto no quiere decir que todo el que denuncie un delito esté obligado a probarlo, hasta el punto de que, si no lo hace, incurre en calumnia, pues, como dice la sentencia del Tribunal Supremo de España de 14 de febrero de 2001, basta con que el sujeto crea en la veracidad de lo que imputa y que no actúe “con temerario desprecio a la verdad”.
  • La imputación ha de ser de hechos concretos y ha de recaer sobre persona determinada o determinable. Es indiferente que se le impute una intervención a título de autor o cómplice. También es indiferente que la calificación penal del hecho sea incorrecta.

Sujeto pasivo

El sujeto pasivo de la calumnia sólo puede ser la persona física, ya que no cabe imputar a una persona jurídica la comisión de un delito (societas delinquere non potest), (El actual Código penal español, modificado por Ley Orgánica 5/2010, si contempla la responsabilidad penal de las personas jurídicas en determinados delitos.) y tampoco los colectivos sin personalidad pueden ser sujetos pasivos de este delito.

Son posibles las distintas modalidades de comisión de la injuria. Específicamente el Código Penal de España, se refiere, a efectos de determinar la pena a imponer, a las que se propaguen con publicidad o no.

Tipo subjetivo

Para afirmar la presencia de dolo es preciso que el sujeto tenga conocimiento de la falsedad de lo que imputa o que la imputación, objetivamente falsa, se haga con “temerario desprecio de la verdad”. Igual que sucede con la injuria grave, consistente en la imputación de hechos falsos, este temerario desprecio de la verdad debe considerarse como un dolo eventual.

Es discutible si se exige una especial intención, además del dolo, y la solución radica en la propia naturaleza del delito, pues si se considera la calumnia como un delito contra el honor, será necesario el ánimo de deshonrar en el sujeto activo; pero esto no ocurre si se le considera un delito contra los intereses de la Justicia. De la especial índole de la calumnia en la ley penal se desprende que es más viable la primera solución. En todo caso el dolo debe abarcar la conciencia de la falsedad de la imputación o el temerario desprecio a la verdad, y el animus iniurandi.

Tentativa

Para que se consuma es necesario que la calumnia llegue a conocimiento del calumniado, además, son posibles teóricamente las distintas formas de tentativa.

Delitos privados

En algunos ordenamientos, la calumnia, forma parte de los denominados Delito de acción privada, lo que quiere decir que para su persecución no basta con la mera denuncia. Los poderes públicos no tienen capacidad para actuar de oficio en la persecución de los delitos de calumnias.

Por el contrario, es necesario que la persona interesada participe en el juicio a través de una querella. Por otro lado, el juicio funcionará muy parecido a un juicio del orden civil, con parte demandada y demandante y con la posibilidad de que se llegue a un acuerdo o de que exista el desistimiento.

Disposiciones legales

Las disposiciones legales con respecto a la calumnia se encuentran establecidas en código penal, estas esteblecen:

Artículo 240.- El que a sabiendas de que un individuo es inocente, lo denunciare o acusare ante la autoridad judicial, o ante un funcionario público que tenga la obligación de trasmitir la denuncia o querella, atribuyéndole un hecho punible, o simulando las apariencias o indicios materiales de un hecho punible, incurrirá en la pena de seis a treinta meses de prisión.

El culpable será castigado con prisión por tiempo de dieciocho meses a cinco años en los casos siguientes:

1.- Cuando de delito imputado merece pena corporal que exceda de treinta meses.

2.- Cuando las inculpación mentirosa ha causado la condenación a pena corporal de menor duración.

Si la condena impuesta ha sido a pena de presidio, deberá imponerse al calumniante la pena de cinco años de prisión.

La disposición contenida en la primera parte del artículo 240 protege el normal funcionamiento de los órganos del Poder Judicial, los Tribunales en lo Penal, puesto que es preciso impedir que éstos puedan ser desviados de su fundamental función de administrar justicia, e inducidos, por la mala fe de los particulares, a instaurar procesos infundados contra personas inocentes. En ocasiones podrá resultar protegido también el derecho a la libertad individual de esas personas indebidamente incriminadas.

Este interés protegido es precisamente lo que determina la distinción entre la calumnia y la difamación, por cuanto, si bien este último delito se consuma por la imputación de un hecho determinado capaz de exponer al desprecio o al odio público a la persona a la que aquel hecho se imputa, sigue siendo un agravio a la personalidad moral del individuo, una ofensa a su honor o reputación, en tanto que la calumnia -que atribuye un delito y no un simple hecho difamatorio por grave que sea- ultraja o afrenta, a la administración de justicia.

Artículo 241.- Las penas establecidas en el artículo precedente, se reducirán a las dos terceras partes, si el culpable del delito especificado se ha retractado de sus imputaciones o si ha revelado la simulación antes de cualquier acto de enjuiciamiento contra la persona calumniada. Las penas dichas solo quedarán reducidas a la mitad si la retractación o la revelación interviene antes de la sentencia que recaiga con motivo de la inculpación mentirosa.

Al parecer, el legislador tuvo la intención de graduar la reducción de las penas según la mayor o menor prontitud con que el calumniador se retractara de la falsa imputación o revelara la simulación.

 

 

 

El falso Testimonio

Para hablar del falso testimonio debemos tener en cuenta principalmente que significa falso, que es algo contrario a la verdad por error o malicia; o también se puede decir que la palabra falso etimológicamente proviene del latín “falsus” aludiendo a lo que es contrario a lo verdadero, pero que tiene apariencia de serlo. Por esto falso es un calificativo negativo, puesto que es engañoso, mentiroso y por ende no confiable.

Ahora bien hablamos del significado de testimonio, en donde encontramos que el término proviene del latín testimonium y está vinculado a una demostración o evidencia de la veracidad de una cosa; por ejemplo cuando se dice: “en el próximo programa tendremos el testimonio exclusivo del empresario acusado de corrupción”, entre otras oraciones que podemos emplear con esa palabra. Por otro lado podemos afirmar que el testimonio consiste en la declaración positiva o negativa de la verdad formulada ante el juez penal por una persona llamada testigo, diferente de los sujetos procesales, acerca de los hechos ocurridos. En este sentido el testimonio es el medio de prueba basado en lo que conoce y trasmite el testigo, es decir, toda declaración escrita u oral producida en el proceso.

Como se puede inferí el falso testimonio no es algo que este establecido solamente en las leyes actuales, sino que viene desde mucho antes de la existencia de normas jurídicas; ya que ha estado establecido en leyes antiguas como por ejemplo:

En los 10 mandamientos también conocidos como el Decálogo, que son un conjunto de principios éticos y de adoración, que juegan un papel importante en el judaísmo y el cristianismo. Los diez mandamientos aparecen dos veces en la biblia hebrea, en los libros de éxodo y Deuteronomio. De acuerdo a la historia narrada en el libro de éxodo, Dios escribió estos mandatos en dos tablas de piedra, las cuales dio a Moisés en el Monte Sinaí. Según el relato, cuando bajaba del monte, vio al pueblo que estaba adorando un becerro de oro y enfurecido las rompió. Posteriormente, pidió a Dios que perdonase al pueblo y sellase con él un «convenio». Entonces, el Señor ordenó a Moisés que tomara dos lajas de piedra, y en ellas quedaron escritos los diez mandamientos del pacto, reconviniéndole que «no deben tolerar la desobediencia». Estos mandamientos son:

  1. amarás a dios sobre todas las cosas.
  2. no dirás el nombre de dios en vano.
  3. santificarás las fiestas.
  4. honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. no matarás.
  6. no cometerás actos impuros.
  7. no robarás.
  8. no darás falsos testimonios.
  9. no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. no codiciarás los bienes ajenos.

Como se señaló, el octavo mandamiento es (no darás falso testimonio), teniendo una gran influencia en la sociedad y en la religión, porque esta establecido como una ley de dios; por eso, la palabra que se traduce como falso testimonio no sólo se refiere a falsear la verdad, sino a decir cosas que no valen nada, inútiles o infundadas.

En efecto, en la Antigua Israel la justicia la ejercían los ancianos de una localidad, que constituían una especie de jurado; pero es evidente, que no empleaban los medios actuales, por lo tanto, el elemento más importante eran los testigos, los cuales tenían una influencia decisiva sobre la vida y la muerte; ya que, por el testimonio unánime de dos o tres testigos se podía condenar a muerte a un acusado. Además, si los jueces descubrían a uno como testigo falso el castigo que correspondía al acusado, también iba a recaer sobre dicho testigo falso.

Entre estas leyes que rigieron el falso testimonio en la antigüedad, también podemos mencionar el Código De Hammurabi, que fue creado en el año 1728 a.c. por el rey de babilonia; siendo uno de los conjuntos de leyes más antiguas que se hayan encontrado. Basado en la aplicación de la ley del talión (ojo por ojo, diente por diente). En donde destacan los siguientes artículos:

1: si un señor aparece en un proceso para (presentar) un falso testimonio y no puede probar la palabra que ha dicho, si el proceso es un proceso capital, tal señor será castigado con la muerte.

2: si se presenta para testimoniar (en falso, en un proceso) de grano o plata, sufrirá en su totalidad la pena de este proceso.

Todo esto nos indica que desde el principio de las civilizaciones existieron diferentes leyes en base al falso testimonio, en el cual casi todos incluían la muerte como castigo; sin embargo, esto ha ido cambiando y evolucionando con el tiempo a través de las nuevas generaciones.
Mientras que actualmente podemos destacar que el falso testimonio es un delito cometido por un perito o un testigo cuando miente o brinda información en el marco de un juicio. No obstante, el falso testimonio también puede ser un hecho delictivo que se comete contra la administración de justicia por un testigo, perito o interprete que falta a la verdad en su testimonio, dictamen o traducción en un procedimiento judicial.

por otra parte, cuando hablamos del falso testimonio lo primero que tenemos que tener en claro es que la declaración de un testigos constituye un medio probatorio ,en el que los jueces pueden fundamentar sus decisiones, de hecho la prueba de testigos es la más frecuentemente utilizada en los juicios sobre todo en los de naturaleza penal, por esto es que se considera de absoluta gravedad que un testigo pueda mentir al juez porque con su falsa declaración estaría garantizando una sentencia injusta dado que manipula la verdad de los hechos y hace incurrir al juez en una percepción distinta de la realidad. Para finalizar, tenemos que el falso testimonio es una actividad delictiva que se produce cuando un sujeto falta a la verdad en sus declaraciones ante una autoridad judicial; además, las leyes pueden establecer como delito la presentación de testigos o intérpretes en un juicio a sabiendas de que van a incurrir en falsedad.

.En el ordenamiento jurídico venezolano, el falso testimonio se encuentra en el código penal, dicho código estipula:

Artículo 242.- El que deponiendo como testigo ante la autoridad judicial, afirme lo falso o niegue lo cierto o calle, total o parcialmente, lo que sepa con relación a los hechos sobre los cuales es interrogado será castigado con prisión de quince días a quince meses.

Si el falso testimonio se ha dado contra algún indiciado por delito o en el curso de un juicio criminal, la prisión será de seis a treinta meses, y si concurren esas dos circunstancias, será de dieciocho meses a tres años.

Si el falso testimonio ha sido la causa de una sentencia condenatoria a pena de presidio, la prisión será de tres a cinco años.

Si el testimonio se hubiere dado sin juramento, la pena se reducir de una sexta a una tercera parte.

De tres maneras puede ser cometido este delito: a) afirmando lo falso; b) negando lo cierto; c) callando total o parcialmente lo que el testigo sepa acerca de los hechos sobre los cuales es interrogado.

Afirma lo falso quien dice que es cierto un hecho distinto a la verdad, o narra como verdadero un suceso que no ha ocurrido, o señala circunstancias que no se han dado.

Niega lo verdadero quien asegura que no es cierto un acontecimiento realmente ocurrido.

Calla total o parcialmente lo que sabe con relación a los hechos sobre los cuales es interrogado, quien guarda silencio acerca de algún hecho que conoce y en general quien dice que ignora lo que ciertamente sabe o le consta. Ese ocultamiento de lo que se sabe es lo que la Doctrina llama reticencia. No debe confundirse esta actitud del testigo que calla, aunque sea en parte, lo que sabe y le ha sido preguntado, con la del que pura y simplemente se niega a declarar.

Artículo 243.- Estará exento de toda pena por el delito previsto en el artículo precedente:

1.- El testigo que si hubiere dicho la verdad habría expuesto inevitablemente su propia persona, la de un pariente cercano, amigo íntimo o bienhechor a un peligro grave, tocante a la libertad o al honor.

2.- El individuo que, habiendo manifestado ante la autoridad su nombre y circunstancias, no debió habérsele considerado como testigo o no se le advirtió la facultad que tenia de abstenerse de declarar.

Si el falso testimonio ha expuesto a alguna persona otra persona a procedimiento criminal o a una condena, la pena se reducirá solamente a la mitad a las dos terceras partes.

En el ordinal 1º el legislador ha establecido incuestionablemente un caso típico de la causa de inculpabilidad que en doctrina se conoce como «no exigibilidad de otra conducta», semejante a los contenidos en los artículos 240, 258 y 291, entre otros. En efecto, no es posible pretender que una persona cualquiera que deba deponer como testigo no calle o altere la verdad cuando, si la dijera, se expondría ella misma o expondría a un pariente cercano, a un amigo íntimo o a un bienhechor, inevitablemente, a un peligro grave, tocante a la libertad o al honor, bienes o intereses sociales de los más preciados del hombre, perennemente expuestos a ser desconocidos, y no sólo en los regímenes autocráticos, como que no siempre han sido respetados en los otros. En el ordinal 2º se contempla el caso del deponente que se encuentre con el indiciado en cualquiera de las relaciones de parentesco.

Artículo 244.- Estará exento de toda pena con relación al delito previsto en el artículo 242: el que habiendo declarado en el curso de un procedimiento penal, se retracte de su falso testimonio y deponga conforme a la verdad, antes de concluirse la averiguación sumaria por auto de no haber lugar a proseguirla o el proceso por auto de sobreseimiento fundado en no haber méritos para cargos o antes de que se descubra la falsedad del testimonio.

Si la retractación se efectúa después o si se refiere a una falsa disposición en juicio civil, la pena se disminuirá de una tercera parte a la mitad, siempre que la retractación tenga lugar antes del fallo definitivo del asunto.

Si el solo falso testimonio ha sido causa de la detención de una persona o de algún otro grave perjuicio para la misma, únicamente se rebajara un tercio de la pena en el caso de la parte primera del presente artículo y un sexto, en el caso del primer aparte.

La retractación a que se refiere el artículo preinserto es la manera de reconciliarse el agente con su conciencia, una manifestación de arrepentimiento activo. Sólo suprime la responsabilidad, o mejor: la sanción. La culpabilidad persiste, puesto que, como dice Manzini, la aplicación de esta eximente «sólo puede encontrar lugar cuando el hecho de la falsedad esté comprobado, tanto en su elemento material como en su elemento psíquico». Por consiguiente, el culpable no deja de ser tal. Pero el Estado renuncia el jus puniendi que le compete y se abstiene de castigarlo por razones de política criminal.

Conviene destacar que la retractación es eximente sólo en el caso del encabezamiento del artículo, pues en los contemplados en los apartes, apenas hay lugar para las rebajas de pena que en los mismos se indican.

Artículo 245.- Las disposiciones de los artículos precedentes serán también aplicables a los expertos e intérpretes, que llamados en calidad de tales ante la autoridad judicial, dan informes, noticias o interpretaciones mentirosas, quienes serán además, castigados con la inhabilitación para el ejercicio de su profesión o arte, por un tiempo igual al de la prisión, terminada esta.

Así como en el delito de falso testimonio el sujeto activo no puede serlo sino el individuo llamado en calidad de testigo por la autoridad judicial, en la falsa peritación y en la falsa interpretación, lo pueden ser considerados como posibles agentes de uno y otro delito los que el magistrado judicial haya requerido para servir, en forma accidental, como peritos o como intérpretes.

La disposición contenida en el artículo 245 impone el comentario, aunque sea muy breve, de la falsa pericia y de la interpretación falsa. En estos hechos delictuosos sólo pueden ser sujetos activos o agentes el perito o el intérprete que, llamados por la autoridad judicial en calidad de tales, «den informes, noticias o interpretaciones mentirosas». A uno y otro de estos posibles agentes se impondrá, además de la pena establecida en el artículo 242 para el testigo falso, la de inhabilitación para el ejercicio de la respectiva profesión o arte, por un tiempo igual al de la prisión, terminada ésta.

Dan informes mentirosos los peritos que consignan en los suyos pareceres insinceros, contrarios a la realidad, a sabiendas de que no son ciertos.

Dan noticias mentirosas los peritos que afirman haber practicado exámenes que realmente no han realizado, o haber podido comprobar hechos que no han ocurrido.

Dan interpretaciones mendaces los intérpretes que vierten del idioma extranjero al castellano expresando el contenido del texto traducido en forma distinta a la que realmente corresponde.

Artículo 246.- El que haya sobornado un testigo, perito o interprete, con el objeto de hacerle cometer el delito previsto en el artículo 243, será castigado, cuando el falso testimonio, peritaje o interpretación se hayan efectuado, con las penas siguientes:

1.- En el caso de la parte primera del citado artículo, con prisión de cuarenta y cinco días a dieciocho meses.

2.- En los casos previstos en el primer aparte de dicho artículo, con prisión de uno a tres años, o de dos a cuatro años, respectivamente, si concurren las dos circunstancias Indicadas en el citado aparte.

  1. – En el caso del segundo aparte del mismo articulo, con prisión de cuatro a cinco años.

Si el falso testimonio, peritaje o interpretación han sido hechos sin juramento la pena se reducirá de una sexta a una tercera parte.

El que por medio de amenazas, regalos u ofrecimientos haya solamente tentado sobornar a un testigo, perito o interprete, incurrirá en las penas establecidas en las disposiciones anteriores, pero limitadas a una tercera parte.

Todo lo que hubiere dado el sobornador será confiscado.

El artículo en estudio se refiere sólo al soborno de un testigo, perito o intérprete. El soborno lo comete, pues, cualquiera que haya determinado a un testigo, o un perito o un intérprete para que den testimonio, informe pericial o interpretación mentirosos, corrompiéndolos mediante dádivas o promesas de utilidad o ganancia. Es, por tanto, delito de sujeto activo indiferente. El legislador se cuidó de instituir expresamente, como condición para la punibilidad del delito, que el testimonio, el peritaje o la interpretación se hayan efectuado, no obstante que el verbo de la oración fundamental de la disposición así lo había expresado, desde luego que está usado en pretérito perfecto del subjuntivo. Con todo, en el último aparte se señala pena para la tentativa, aunque sólo sea la tercera parte de la del soborno consumado.

Este delito comprende la entrega o promesa de dinero o de alguna otra ganancia o utilidad, y el propósito de inducir, con una u otra de aquéllas, a un testigo, a un perito o a un intérprete, a mentir cuando rinda una declaración, un informe pericial o una traducción al castellano de algún documento.

Con la disposición contenida en este artículo el legislador protege dichas actuaciones de las intromisiones de particulares y aún de funcionarios públicos, contrarias a la corrección y autenticidad de los testimonios, las experticias, y las interpretaciones, en provecho de la más cabal administración de justicia.

El momento consumativo es el mismo en el que el sobornado rinde la declaración, el informe pericial o la interpretación mentirosa. Como antes se dijo, para que el soborno se consume, es indispensable que «el falso testimonio, peritaje o interpretación se hayan efectuado». Pero también se dijo, ya que «el que por medio de menazas, regalos u ofrecimientos haya solamente tentado sobornar un testigo, perito o intérprete», será castigado también, aunque con la pena correspondiente rebajada a la tercera parte. Esto significa que el Código venezolano admite expresamente la tentativa.

Este delito es imputable a título de dolo específico, el cual consiste en la consciente voluntad de ofrecer o prometer dinero u otra utilidad, con el propósito de determinar a un testigo, un perito o un intérprete a cometer falsedad en juicio.

El precio del soborno o, con las palabras de Código: «todo lo que hubiere dado el sobornador», será confiscado, es decir, será decomisado en favor del Fisco Nacional.

Artículo 247.- Si el culpable del delito previsto en el artículo precedente es el enjuiciado mismo o sus parientes cercanos o siempre que no hubiere expuesto a otra persona a procedimientos penales o a una condena, las penas establecidas se rebajaran de la mitad a dos tercios.

Artículo 248.- Cuando el falso testimonio, peritaje o interpretación, hubieren sido retractados de la manera y en la oportunidad indicadas en el artículo 245, la pena en que incurre el culpado del delito previsto en el artículo 247, será disminuida en la proporción de una sexta a una tercera parte.

Artículo 249.- El que siendo parte en un juicio civil incurriere en perjurio, será castigado con prisión de tres a quince meses.

Si el culpable se retracta antes de terminar el litigio, la prisión será de quince días a tres meses.

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