Relaciones internacionales, Relaciones diplomaticas y consulares, Asilo.

Los términos Relaciones Internacionales y Estudios Internacionales (este último del inglés International Studies; en español con mayúscula porque se refiere al nombre del área académica) hacen referencia a la disciplina académica que trata sobre el estudio de los asuntos extranjeros y de las grandes cuestiones del Sistema Internacional en materia política, económica, jurídica y diplomática: el papel de los Estados, el de las organizaciones internacionales, el de las organizaciones no gubernamentales (ONG), y el de las empresas multinacionales.

Según Rafael Calduch, son “todas aquellas relaciones sociales, y los actores que las generan, que gozan de la cualidad de la internacionalidad por contribuir de modo eficaz y relevante a la formación, dinámica y desaparición de una sociedad internacional considerada como una sociedad diferenciada.1

Así, relaciones internacionales puede aplicarse tanto al objeto de estudio como a la disciplina académica. En español, por eso se asigna el nombre en minúsculas al conjunto de relaciones ya señaladas y en mayúsculas -Relaciones Internacionales- al corpus académico.2 Si bien la perspectiva inicial fue histórico-política, en la actualidad, se privilegian el resto de los componentes como los económicos, culturales, sociológicos, entre otros.3

Aunque se le ha considerado una rama de la Ciencia Política, la tendencia es resaltar esta disciplina como un campo de estudio interdisciplinario, multidisciplinario y transcisciplinario.4 Si bien las relaciones internacionales han sido estudiadas desde la época de Tucídides, los estudios formales que dieron paso a la creación de una licenciatura universitaria, y con ello, en una disciplina definida, sucedió hasta el siglo XX.2

Su campo de aplicación es amplio, destacándose el análisis y formulación de la política exterior de los Estados. Asimismo, existen otros campos como el de la Economía Política Internacional desarrollada desde los años setenta, el Derecho Internacional, la Filosofía, la Geografía (a través de la Geopolítica), la Sociología, la Antropología, la Psicología, por mencionar algunas.

El Derecho de Legación
Es la potestad que tienen los estados de nombrar y recibir funcionarios diplomáticos, existen dos derechos de legación, activo cuando el estado nombra representantes y pasivo cuando los recibe, pertenece al deseo de tener bases firmes en las relaciones internacionales de los estados, los funcionarios diplomáticos junto con los cónsules forman los órganos exteriores de las relaciones, estos derechos de legación fueron aprobados en Venezuela el día 4 de diciembre de 1964 en su artículo 2 de la convención de Viena sobre tratados diplomáticos en el cual se expresaba que el establecimiento de relaciones diplomáticas entre estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se efectúa por consentimiento mutuo.

Agentes diplomáticos

El artículo 1, apartado e) del Convenio de Viena de 18 de abril de 1961, sobre relaciones diplomáticas dispone que por «agente diplomático» se entiende el jefe de la misión (persona encargada por el Estado acreditante de actuar con carácter de tal) o un miembro del personal diplomático de la misión, es decir, los miembros de la misión que posean la calidad de diplomático El agente diplomático es, pues, toda persona -jefe de la misión o miembro de la misma- acreditado con carácter diplomático ante el Estado receptor, que figura en la lista diplomática y goza del estatuto diplomático. El conjunto de personas acreditadas como agentes diplomáticos ante un Estado e incluidas en la lista diplomática (embajadores, ministros, consejeros, encargados, agregados y demás personal diplomático de la misión) forman el Cuerpo Diplomático extranjero en una capital, aunque esta expresión se suele reservar para los jefes de misión diplomática.

Clasificación de los agentes diplomáticos

Según el artículo 14 del Convenio de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, los jefes de misión diplomática se dividen en tres clases: a) embajadores o nuncios acreditados ante los Jefes de Estado; b) enviados, ministros o internuncios acreditados ante los Jefes de Estado; c) encargados de negocios acreditados ante los ministros de Relaciones Exteriores.

Funciones de agentes diplomáticos

Sus funciones son la de representar al Estado acreditante ante el Estado receptor, proteger los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales dentro del límite permitido por el Derecho Internacional, negociar con el gobierno del Estado receptor, enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y evolución de los acontecimientosen el Estado receptor e informar de ello al gobierno del Estado acreditante, fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las de carácter económico, cultura y científico

El embajador es el jefe de misión diplomática de la máxima categoría. Puede ser embajador perteneciente a la carrera diplomática (embajador de carrera) o embajador político, que conserva vitaliciamente este título y honores. Si pertenece a la carrera diplomática, puede tener la categoría personal de embajador o de ministro plenipotenciario. Antes de nombrar al jefe de una misión diplomática el Estado acreditante debe solicitar del Estado receptor el consentimiento o «placet» sobre la persona propuesta, sin que el Estado que niega el placet venga obligado a explicar los motivos de su denegación (artículo 4 del Convenio).

El jefe de la misión diplomática de la Santa Sede, de mayor rango, se denomina Nuncio y suele ser el decano del Cuerpo Diplomático en los países de tradición católica.

Se llama ministro residente al jefe de misión de una legación, misión de rango inferior a la Embajada, hoy desaparecida en la práctica.

Cuando la jefatura de una misión diplomática se encuentra vacante, asume temporalmente sus funciones el funcionario diplomático de categoría inmediatamente inferior al jefe de misión con el carácter de encargado de negocios, comunicando su nombre al Ministerio de Relaciones Exteriores el jefe de misión al ausentarse.

En las Embajadas más importantes la subjefatura de la misión es ocupada por el ministroconsejero, que suele tener categoría personal de ministro plenipotenciario o consejero de Embajada. En las restantes, el segundo puesto de la misión es desempeñado por un consejero o secretario de Embajada. Por debajo del ministroconsejero y por encima del primer secretario existe en las Embajadas el puesto de consejero de Embajada, que no debe confundirse con la categoría de la Carrera Diplomática del mismo nombre. El secretario de Embajada es el cargo inmediatamente inferior al consejero y superior a los agregados.

Los agregados son miembros del personal diplomático de una misión que cumplen misiones específicas de tipo militar, cultural, comercial o laboral. Pueden pertenecer a la Carrera Diplomática o a otros ministerios y, en el caso de los agregados militares, navales o aéreos, el Estado receptor puede exigir que se le sometan de antemano sus nombres para su aprobación. Pueden existir agregados honorarios acreditados ante el Estado receptor que no tengan la condición de funcionarios.

No tienen carácter de agentes diplomáticos el canciller (jefe personal administrativo) ni el propio personal administrativo y técnico de las misiones diplomáticas.

Los agentes diplomáticos gozan de inmunidad de la jurisdicción penal del Estado receptor, no están obligados a testificar y su persona, residencia, documentos y bienes son inviolables. No pueden ser objeto de detención o arresto y tienen el privilegio de exención de todo impuesto o gravamen. Inmunidades y privilegios que pueden extenderse a los familiares del agente diplomático (V. inmunidades diplomáticas).

Plácet, beneplácito o agreement

Es la manifestación que hace el estado receptor, solicitando para ello, por el estado acreditante,  de que no tiene nada que oponer a la persona que este se propone nombrar como jefe de misión ante aquél.  Es más bien la repuesta favorable que da un Gobierno a otro.  La solicitud de plácet se hace por nota verbal o nota firmada a la cual se acompaña una biografía de la persona citada.

Por eso, es importante que cuando un gobierno propone a una persona como candidato a embajador, se asegure previamente que su candidato no tiene cuentas con la justicia, no ha formulado un pronunciamiento público inamistoso etc. Ya  que desde el ángulo del Estado que lo va a acreditar, le ahorra al candidato y al Gobierno que lo postula la  desagradable situación que provoca la negativa del plácet.

Este derecho del Estado receptor es absoluto y ha sido utilizado a lo largo del tiempo en las más variadas circunstancias, algunas veces sin dar razones públicamente, porque esto pudiera afectar importantes intereses políticos.

La concesión del plácet a un embajador constituye un acto discrecional del Estado receptor, que tiene plena libertad de aceptarlo o negarlo sin explicar los motivos, en caso de rechazo.

Pasado 30 días de la solicitud de un beneplácito, sin recibirse repuesta alguna, podrá considerarse como rechazo implícito.

Para los países del continente americano esta regla de derecho diplomático adquirió carácter obligatorio al quedar incorporado en la Convención de la Habana sobre Funcionarios Diplomáticos (La Habana 20-02-1928), cuyo art. 8vo. Establece: cito. “Ningún Estado podrá acreditar a sus funcionarios diplomáticos ante los demás estados, sin previo arreglo con éstos. Los estados pueden negarse a admitir un funcionario diplomático de los otros o,  habiéndolo admitido ya, pedir su retiro, sin estar obligado a expresar los motivos de su resolución. ’’

La Norma adquirió luego carácter de obligación universal al quedar recogida en la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas (18-04-1961), cuyo art. 4to. Dispone. Cito. “1.- El Estado acreditante deberá  asegurarse de que la persona que pretende nombrar como jefe de Misión ante el Estado receptor ha obtenido el asentimiento de ese Estado. 2.- El

Estado receptor no está obligado a expresar al Estado acreditante los motivos de la negativa a otorgar el asentimiento.

Algunos gobiernos violan el principio de confidencialidad, al filtrar a la opinión pública su decisión de nombrar a un nuevo embajador ante cualquier país. Esto conlleva una presión indirecta o disfrazada para el Estado que debe pronunciarse por el beneplácito del funcionario nombrado.

Por otra parte, ha ocurrido que la  filtración por cualquier medio pueda tener el propósito de ventilar a la luz pública los antecedentedtes del candidato a embajador y, de ese modo, en caso de que surjan elementos negativos, el Estado receptor puede encontrar motivos para no otorgar su beneplácito.

Después de que fuese otorgado el beneplácito quedaría pendiente la ratificación (es el caso de la República  Dominicana) del Senado de la República y, finalmente, la ceremonia de presentación de las cartas credenciales, para el inicio formal de las funciones diplomáticas.

Jeovanny Terrero es un Servidor de la Carrera Diplomática y Consular de la República  Dominicana.

Inicio y finalización de la misión diplomática

 

La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas

Es un tratado internacional que regula las relaciones diplomáticas entre los países y la inmunidad del personal diplomático. Fue adoptada el 18 de abril de 1961 en Viena (Austria) y entró en vigor el 24 de abril de 1964. Fue complementada en 1963 por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. 174 Estados pertenecen a la Convención y en los pocos Estados que no han firmado el documento, sus disposiciones se aplican como Derecho Internacional consuetudinario.

Existen dos protocolos adicionales a la convención, ambos de 18 de abril de 1961:

  • Protocolo facultativo sobre adquisición de nacionalidad,
  • Protocolo facultativo sobre la jurisdicción obligatoria para la solución de controversias.

Asilo

El Derecho de asilo es un derecho internacional de los derechos humanos, que puede disfrutar cualquier persona fuera de su país de origen en caso de persecución política o para huir de las condiciones económicas o medioambientales. El artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce este derecho básico:

  1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
  2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948)

Asimismo, el artículo XXVII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948):

Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero, en caso de persecución que no sea motivada por delitos de derecho común y de acuerdo con la legislación de cada país y con los convenios internacionales

Artículo XXVII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre de 1948

Clases

Una y otro persiguen, en definitiva, el mismo objetivo, que es la protección que dispensa un Estado a una persona que es nacional de otro país y que se encuentra perseguida por motivos políticos por las autoridades o nacionales de su nación.

  • Asilo territorial: Protección que ofrece un Estado en su territorio a aquellos extranjeros que lleguen a él, perseguidos por otro Estado por motivos políticos.
  • El territorial: Es el que se presta cuando ingresa el individuo que se ve afectado por una situación o es perseguido en el territorio de otro Estado y allí solicita protección. Asilo diplomático. Protección que presta un Estado en la sede de su legación diplomática en otro Estado al acoger a aquellas personas que entra en ella, perseguidas por razones políticas o ideológicas.
    El diplomático es el que se solicita en una Misión Diplomática. En muchas etapas se le confundió y se trató dentro de las consecuencias de la inviolabilidad de las misiones.

Origen

  • 1. EN GRECIA

El asilo en Grecia tenía dos dimensiones:

  • a. El asilo que era conferido a un individuo por una o varias ciudades extranjeras, garantizaba su persona y bienes durante la permanencia en la misma. Era el asilo territorial.
  • b. El asilo que era reconocido a ciertos templos, fundado en el respeto y temor a la divinidad. Era el asilo religioso. “Los lugares donde se garantizaba la seguridad del perseguido eran iglesias, templos o altares, zonas agradas que muestran el elemento sacro de la institución y su consideración como asilo de la Iglesia. En este contexto se consideraba el derecho de asilo como un correctivo de la justicia humana, haciéndose un llamamiento a Dios como garante del derecho frente a abusos del hombre y su propia justicia”.
  • EN ROMA Y EDAD MEDIA

El asilo religioso se mantuvo en el Imperio Romano y se conservó a lo

largo de la historia en la edad media, sobre todo en las Iglesias cristianas.

  • EN LA EDAD MODERNA

La institución del asilo religioso decayó en la Edad Moderna con la formación de los Estados nacionales. Se incrementó el asilo territorial, basado en el principio de distinta soberanía, en virtud del cual la persona perseguida en su estado quedaba a salvo por el mero hecho de pasar al territorio de otro estado. Este derecho no era concedido a los delincuentes comunes.

Agentes consulares

Son agentes oficiales que un estado establece en ciudades de otros estados, con el fin de proteger sus intereses y los de sus nacionales.

Cónsul es un cargo que recibe un funcionario por parte del estado para ejercer una función consular en el extranjero. Es un funcionario del servicio exterior de un país, de carácter político, de información y propaganda administrada, aduanas, notarial y registro político.Es el Ministerio de Exteriores, de Relaciones Exteriores, o de Asuntos Exteriores quien le encarga al cónsul la tarea de asistir a los ciudadanos del país de origen en ciertas tareas como la tramitación de los documentos que necesite para diversos fines, orientarlo para su defensa, en caso de necesitarlo, legalización de documentos oficiales (cuando existe esa posibilidad), poderes, fes de vida, certificados acreditativos de nacionalidad, otorgamiento y renovación de pasaportes, tramitación de documentos de identidad nacionales de su país, promoción económica, cultural y turística, etc.

Entendemos por agentes consulares a los agentes oficiales que un Estado establece en ciertas ciudades de otro Estado, con el fin de proteger sus intereses y los de sus nacionales. Los Cónsules son órganos del Estado que actúan en el extranjero y realizan actos para cumplir su misión, con exclusión generalmente de los de naturaleza política. Hay que subrayar que los Cónsules no son agentes diplomáticos.

La reglamentación internacional de la función consular y de sus privilegios e inmunidades ha sido objeto de un gran número de Tratados bilaterales y de algún Tratado multilateral. Hoy se encuentra reglamentado por la Convención de Viena de 1963. España se adhirió a esta Convención en 1970.

Diplomacia

El concepto de diplomacia reviste distintas acepciones de acuerdo con el mayor o menor grado de inclusión de objetivos y prácticas que a través de ella se desarrollan. De este modo, y de acuerdo con autores referentes en la materia, podemos definirla como:

  • “El manejo profesional de las relaciones entre soberanos” (Cohen)
  • “Sentido común y comprensión aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre Gobiernos de Estados independientes” (Nicolson) Es corrupto.
  • “La conducción de las relaciones internacionales por negociación, más que por la fuerza, la propaganda, o el recurso del derecho, y por otros medios pacíficos – como recabar información o generar buena voluntad- que están directa o indirectamente diseñados para promover la negociación. Una actividad esencialmente política y una institución del sistema internacional” (Berridge)
  • “El conjunto de reglas y métodos que permiten a un Estado instrumentar sus relaciones con otros sujetos del derecho internacional, con el doble objeto de promover la paz y cultivar una mentalidad universal fomentando la cooperación con dichos sujetos en los más diversos campos” (Cantilo)

La práctica diplomática se remonta hasta la Grecia clásica, dándose su evolución paulatinamente de acuerdo con el proporcional incremento de las relaciones internacionales, proceso que se intensifica en nuestros días. La importancia de la práctica diplomática radica en la versatilidad de las funciones desempeñadas por la figura de los embajadores residentes, cuyas funciones giran en torno a la generación de información fidedigna, la minimización de las fricciones potenciales y el fomento de las relaciones amistosas entre los Estados soberanos.

Podemos distinguir, afines prácticos, la práctica diplomática contemporánea en cuatro formas: la diplomacia bilateral, la d. ad hoc, la d. directa y aquella llamada multilateral.

Diplomacia ad hoc

El conjunto no es la totalidad y de ahí que puedan coexistir con ellas otras misiones como las especiales cuya representatividad es otorgada por un tiempo y para un cometido determinados, los que podrán ser más o menos amplios, limitación que se pactará en el acuerdo en que se dispone su envío y recepción. El artículo 1 de la Convención de Nueva York de 1969 define a las misiones especiales. Se entenderá por una misión temporal, que tenga carácter representativo del Estado, enviada por un Estado ante otro Estado con el consentimiento de este último, para tratar con él asuntos determinados o realizar ante él un cometido determinado.

Las funciones de las misiones diplomáticas especiales acreditadas ante Estados, «serán determinadas por el consentimiento mutuo del Estado que envía y del Estado receptor». Las actividades de las misiones especiales se clasifican en: funciones protocolares (rendir homenajes, participar en un cambio de gobierno, asistir a una boda real), funciones técnicas (coordinar actividades pesqueras, militares, comerciales, etc.), funciones de naturaleza política (coordinar la acción internacional de los Estados, firmar un tratado de paz, arreglar una alianza) y funciones técnico-políticas, aquellas de desarrollo técnico pero cuyos resultados posean un marcado contenido y una fuerte repercusión política (ej. determinación de una frontera). Las delegaciones (misiones especiales en órganos y conferencias), no tienen fijado a través de ninguna disposición sus funciones. Debe pensarse entonces que las funciones de las delegaciones ante un Congreso o Conferencia están determinadas por la naturaleza de estos y el motivo de la convocatoria. Cuando se tratar de una Delegación en un órgano de la organización, sus funciones consisten en participar de las deliberaciones representando al Estado que envía.

Cónsul honorario

También existe el cargo de cónsul honorario, que generalmente se le otorga a un ciudadano del país que va a representar o del país en el que vive. Ambas figuras están reguladas en el Convenio de Viena sobre Relaciones Consulares de 24 de abril de 1963.

Diferencias con consulado de carrera Los consulados y consulados honorarios son representaciones consulares del pais emisor en el extranjero. La diferencia radica en las funciones y el personal de estas representaciones.

El Consul Honorario no es un funcionario del estado, mientras que el Consul (de carrera) si lo es, el consul honorario puede ser de cualquier nacionalidad, mientras que el funcionario de carrera tiene que tener la nacionalidad del pais que representa.

Los consules honorarios no reciben salarios ni presupuestos para cubrir los gastos de oficina.

Las funciones del Consul Honorario estan limitadas (por ejemplo)

Promoción comercial
Representación del país que representa ante las autoridades locales
Ciertas actividades notariales
Protección de ciudadanos entre otros

Por ejemplo, el consul honorario no expide pasaportes, ni realiza tramites de nacionalidad, ni actua en la politica interna del pais. el consul honorario facilita los formularios para la obtencion del pasaporte y otros trámites y los envía a la embajada o consulado correspondiente para su emision.

Los consules honorarios tienen inmunidad diplomática, la diferencia entre el personal de carrera, es que solo los consules honorarios poseen de un pasaporte especial, pero sus familiares no tienen estas inmunidades.

Funciones de los consules

Algunas de las funciones consulares tienen carácter notarial, o de fe pública y su firma equivale también a la de un notario, pudiendo cumplir incluso las funciones de un traductor jurado (también llamado traductor certificado o perito traductor). El ejercicio a cargo se rige por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, de 1963.

De acuerdo con el artículo quinto de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, las funciones consulares son:

  1. Proteger en el Estado receptor los intereses del Estado que envía y de sus nacionales, sean personas naturales o jurídicas, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional;
  2. Fomentar el desarrollo de las relaciones comerciales, económicas, culturales y científicas entre el Estado que envía y el Estado receptor, y promover además las relaciones amistosas entre los mismos, de conformidad con las disposiciones de la presente Convención;
  3. Informarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de la vida comercial, económica, cultural y científica del Estado receptor, informar al respecto al gobierno del Estado que envía y proporcionar datos a las personas interesadas;
  4. Extender pasaportes y documentos de viaje a los nacionales del Estado que envía, y visados o documentos adecuados a las personas las que deseen viajar a dicho Estado;
  5. Prestar ayuda y asistencia a los nacionales del Estado que envía, sean personas naturales o jurídicas;
  6. Actuar en calidad de notario, de funcionario de registro civil y en funciones similares y ejercitar otras de carácter administrativo, siempre que no se opongan las leyes y reglamentos del Estado receptor;
  7. Velar, de a cuerdo con las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los intereses de los nacionales del Estado que envía, sean personas naturales o jurídicas, en los casos de sucesión por causa de muerte que se produzcan en el territorio del Estado receptor;
  8. Velar, dentro de los límites que impongan las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los intereses de los menores y de otras personas que carezcan de capacidad plena y que sean nacionales del Estado que envía, en particular cuando se requiera instituir para ellos una tutela o una curatela;
  9. Representar a los nacionales del Estado que envía o tomar las medidas convenientes para su representación ante los tribunales y otras autoridades del Estado receptor, de conformidad con la práctica y los procedimientos en vigor en este último, a fin de lograr que, de acuerdo con las leyes y reglamentos del mismo, se adopten las medidas provisionales de preservación de los derechos e intereses de esos nacionales, cuando, por estar ausentes o por cualquier otra causa, no puedan defenderlos oportunamente;
  10. Comunicar decisiones judiciales y extrajudiciales y diligenciar comisiones rogatorias de conformidad con los acuerdos internacionales en vigor y, a falta de los mismos, de manera que sea compatible con las leyes y reglamentos del Estado receptor;
  11. Ejercer, de conformidad con las leyes y reglamentos del Estado que envía, los derechos de control o inspección de los buques que tengan la nacionalidad de dicho Estado, y de las aeronaves matriculadas en el mismo y, también, de sus tripulaciones;
  12. Prestar ayuda a los buques y aeronaves a que se refiere el apartado k) de este artículo y, también, a sus tripulaciones; recibir declaración sobre el viaje de esos buques, examinar y refrendar los documentos de a bordo y, sin perjuicio de las facultades de las autoridades del Estado receptor, efectuar encuestas sobre los incidentes ocurridos en la travesía y resolver los litigios de todo orden que se planteen entre el capitán, los oficiales y los marineros, siempre que lo autoricen las leyes y reglamentos del Estado que envía;
  13. Ejercer las demás funciones confiadas por el Estado que envía a la oficina consular que no estén prohibidas por las leyes y reglamentos del Estado receptor o a las que éste no se oponga, o las que le sean atribuidas por los acuerdos internacionales en vigor entre el Estado que envía y el receptor.

Clases de cónsul

. Los jefes de oficina consular serán de cuatro categorías:

    1. cónsules generales;
    2. cónsules;
    3. vicecónsules;
    4. agentes consulares.
  1. El párrafo 1 de este artículo no limitará en modo alguno el derecho de cualquiera de las Partes Contratantes a determinar en la denominación de funcionarios consulares que no sean jefes de oficina consular.

PRIVILEGIOS E INMUNIDADES RELATIVOS A LOS FUNCIONARIOS CONSULARES DE CARRERAY A LOS DEMAS MIEMBROS DE LA OFICINA CONSULAR

Según la   Convención de Viena sobre Relaciones Consulares 24 de abril de 1963

Artículo 40

PROTECCION DE LOS FUNCIONARIOS CONSULARES

El Estado receptor deberá tratar a los funcionarios consulares con la debida deferencia y adoptará todas las medidas adecuadas para evitar cualquier atentado contra su persona, su libertad o su dignidad.

Artículo 41 INVIOLABILIDAD PERSONAL DE LOS FUNCIONARIOS CONSULARES

  1. Los funcionarios consulares no podrán ser detenidos o puestos en prisión preventiva sino cuando se trate de un delito grave y por decisión de la autoridad judicial competente.
  2. Excepto en el caso previsto en el párrafo 1 de este artículo, los funcionarios consulares no podrán ser detenidos ni sometidos a ninguna otra forma de limitación de su libertad personal, sino en virtud de sentencia firme.
  3. Cuando se instruya un procedimiento penal contra un funcionario consular, éste estará obligado a comparecer ante las autoridades competentes. Sin embargo, las diligencias se practicarán con la deferencia debida al funcionario consular en razón de su posición oficial y, excepto en el caso previsto en el párrafo 1 de este artículo, de manera que perturbe lo menos posible el ejercicio de las funciones consulares. Cuando en las circunstancias previstas en el párrafo 1 de este artículo sea necesario detener a un funcionario consular, el correspondiente procedimiento contra él deberá iniciarse sin la menor dilación.

Artículo 42.     COMUNICACION EN CASO DE ARRESTO, DETENCION PREVENTIVA
O INSTRUCCION DE UN PROCEDIMIENTO PENAL

Cuando se arreste o detenga preventivamente a un miembro del personal consular, o se le instruya un procedimiento penal, el Estado receptor estará obligado a comunicarlo sin demora al jefe de oficina consular. Si esas medidas se aplicasen a este último, el Estado receptor deberá poner el hecho en conocimiento del Estado que envía, por vía diplomática.

Artículo 43. INMUNIDAD DE JURISDICCION

  1. Los funcionarios consulares y los empleados consulares no estarán sometidos a la jurisdicción de las autoridades judiciales y administrativas del Estado receptor por los actos ejecutados en el ejercicio de las funciones consulares.
  2. Las disposiciones del párrafo 1 de este artículo no se aplicarán en el caso de un procedimiento civil:
  3. a) que resulte de un contrato que el funcionario consular, o el empleado consular, no haya concertado, explícita o implícitamente, como agente del Estado que envía, o
  4. b) que sea entablado por un tercero como consecuencia de daños causados por un accidente de vehículo, buque o avión, ocurrido en el Estado receptor.

Artículo 44. OBLIGACION DE COMPARECER COMO TESTIGO

  1. Los miembros del consulado podrán ser llamados a comparecer como testigos en procedimientos judiciales o administrativos. Un empleado consular o un miembro del personal de servicio no podrá negarse, excepto en el caso al que se refiere el párrafo 3 de este artículo, a deponer como testigo. Si un funcionario consular se negase a hacerlo, no se le podrá aplicar ninguna medida coactiva o sanción.
  2. La autoridad que requiera el testimonio deberá evitar que se perturbe al funcionario consular en el ejercicio de sus funciones. Podrá recibir el testimonio del funcionario consular en su domicilio o en la oficina consular, o aceptar su declaración por escrito, siempre que sea posible.
  3. Los miembros de una oficina consular no estarán obligados a deponer sobre hechos relacionados con el ejercicio de sus funciones, ni a exhibir la correspondencia y los documentos oficiales referentes a aquellos. Asimismo, podrán negarse a deponer como expertos respecto de las leyes del Estado que envía.

Comunidad internacional

La expresión comunidad internacional designa o engloba, de manera relativamente imprecisa y eufemística, al conjunto de actores influyentes en materia internacional. Por tanto y según el contexto en que se aplique este término, el mismo puede referirse a:

Suele ser usada por EEUU y sus aliados para referirse a sí mismos con fines propagandísticos, en especial cuando su posición no ha sido refrendada de manera explícita por la ONU, tratando de arrobarse la supuesta representación de una mayoría implícita de naciones.

Subjetividad internacional

Cuestiones generales sobre la subjetividad internacional

No debemos confundir las situaciones de sujeto de las relaciones internacionales y sujeto del DI. La situación de sujeto de relaciones internacionales conlleva la calidad de actor o protagonista de las relaciones internacionales en el plano sociológico, en tanto que la situación de sujeto de DI significa ser titular de derechos y obligaciones según las reglas del orden jurídico internacional.

Esta distinción entre los dos planos, sociológico y jurídico, sirve para poner en evidencia el hecho de que algunas entidades que actúan en la escena internacional, como las empresas transnacionales o las organizaciones internacionales no gubernamentales, cualquiera que pueda ser su relevancia como actores internacionales, carecen por lo general de subjetividad internacional al no depender en cuanto a su estatuto jurídico del DI, sino del Derecho de uno o varios Estados.

Un análisis de la evolución del DI nos muestra una progresiva tendencia al ensanchamiento del círculo de sus sujetos. Desde una concepción dinámica del DI, es preciso admitir que éste no conoce límites en cuanto a sus sujetos, pues las propias necesidades de la comunidad jurídica internacional en un momento dado pueden aconsejar o incluso exigir el investir de personalidad internacional a determinadas entidades.

Actualmente se puede hablar de una pluralidad de sujetos de DI. Debido al propio acontecer social internacional, se ha producido una diversificación de los sujetos del DI,

conservando los Estados su carácter de sujetos originarios de este orden jurídico, puesto que el DI, tal como lo entendemos hoy, surge en la Edad Moderna como un orden interestatal, con los Estados como creadores y como componentes necesarios del mismo. Ahora bien, la existencia en la actualidad de entidades no estatales aceptadas como sujetos de DI, nos obliga a preguntarnos cuáles son los requisitos que deben concurrir para ser considerado sujeto de este ordenamiento y cuáles son las formas de atribuirse la subjetividad internacional.

La condición de sujeto del Derecho internacional

Sujeto del DI es el titular de derechos y obligaciones conferidos por las normas jurídicas internacionales. Ahora bien, no basta con ser beneficiario de un derecho o estar afectado por una obligación, sino que se requiere una aptitud para hacer valer el derecho o para ser responsable en caso de violación de una obligación ante las instancias internacionales: doble exigencia, situada en el plano procesal de la legitimación (activa o pasiva) que hace controvertida la inclusión del individuo entre los sujetos del DI.

Los Estados son los sujetos necesarios y plenos del DI, pero junto a ellos coexisten otros sujetos que cabe calificar de secundarios o derivados, poseedores de alguno o algunos de los rasgos que integran la capacidad internacional. En conclusión, el DI contemporáneo se caracteriza por la pluralidad y la heterogeneidad de sus sujetos. Junto a los Estados, sujetos soberanos de base territorial, y a las organizaciones internacionales integradas por Estados, parecen haber adquirido carta de naturaleza en el plano de la subjetividad internacional otras entidades como la Santa Sede y la Ciudad del Vaticano, los beligerantes y, todavía controvertidamente, los individuos.

La cuestión de la atribución de la subjetividad internacional

Díez de Velasco advirtió que el otorgamiento de la subjetividad internacional lleva aparejadas una serie de consecuencias, en la medida en que quien esté en posesión del estatuto de sujeto del DI se convierte en destinatario de sus normas y queda sujeto a las obligaciones que éstas le impongan, a la vez que queda revestido de una amplia esfera de libertad que, no obstante, encuentra sus limitaciones en esas propias normas, dirigidas a respetar la existencia y la libertad de los demás sujetos.

Subjetividad y Capacidad

  1. Subjetividad en Derecho Internacional Público y en Derecho Interno Estatal.

La Subjetividad Jurídica Internacional, o lo que es lo mismo, la condición de Sujeto de Derecho Internacional Publico, es la actitud que tiene un determinado ente para ser titular de derechos y Deberes Jurídicos Internacionales. Esta actitud es semejante a la Subjetividad Jurídica en Derecho Interno Estatal, tanto en el concepto como en su característica mas importante que es la de ser absoluta. En efecto, la cualidad del sujeto del derecho en el orden jurídico Interno o Internacional es absoluta en el sentido de que un ser humano o un conjunto organizado de seres humanos es o no sujeto del derecho pero no puede ser sujeto medias, es decir, no puede ser más o menos sujeto de derecho que otro.

Basta que una persona individual u organización de personas cualquiera sea titular de un deber o un derecho para que sea sujeto del derecho, tanto como en el Derecho Interno Estatal como en el Derecho Internacional Público.

Sin embargo, la subjetividad jurídica en el Derecho Interno Estatal y en el Derecho Internacional Público es diferente. En efecto, la condición de sujeto de Derecho en el orden jurídico interno es objetiva en el sentido de que su independiente en el reconocimiento que da esa actitud haga los demás sujetos del Derecho Interno Estatal. Esto significa que la subjetividad jurídica en el Derecho Interno Estatal depende de un acto jurídico emanado del Estado, conforme al sistema jurídico, por el cual se inviste a un determinado ente de la subjetividad jurídica una vez cumplida determina dos requisitos. Esta investidura puede ser directa, por mandato legal, como es el caso de la persona natural o de algunos sujetos institucionales, o previo el cumplimiento de determinados requisitos consagrados por un acto jurídico especifico, y mediante un acto legislativo o administrativo emanado de un órgano central del poder público, legislativo o administrativo, como ocurre en el caso de la mayoría de los sujetos institucionales. En Venezuela, las instituciones de Derecho Privado, como lo son las asociaciones, sociedades y fundaciones, adquieren la subjetividad jurídica por el acto jurídico del registro de acta constitutiva en una oficina de registro subalterno, que es un acto administrativo emanado del Estado. En el Derecho Venezolano, el artículo 19 del Código Civil establece que son personas jurídicas:

“Las asociaciones, corporaciones y fundaciones lícitas de carácter privado. La personalidad la adquirirán con la protocolización de su acta constitutiva en la Oficina Subalterna de registro del Departamento o Distrito en que hayan sido creadas (….)”

En el caso de las instituciones de Derecho Público, como son el Estado, Estados, las Municipalidades, las Iglesias y demás entes públicos, por ejemplo, los Institutos autónomos, la subjetividad jurídica puede derivar directamente del ordenamiento jurídico, como es el caso del Estado, de los Estados de las Municipalidades, las Iglesias y Universidades cuya condición de sujeto del Derecho Interno Estatal esta consagrada en el mismo artículo 19 del Código Civil, al expresar que:

“Son personas jurídicas y por lo tanto capaces de obligaciones y derecho:

  1. La Nación y las entidades políticas que la componen.
  2. Las Iglesias, de cualquier credo que sean, las universidades y, en general, todos los seres o cuerpos morales de carácter público.”
  1. Capacidad jurídica o de goce en Derecho Internacional Público y en Derecho Interno Estatal.

Distinta de la subjetividad jurídico internacional es la capacidad de goce jurídico internacional. La capacidad de goce es la medida de la aptitud para ser titular de deberes y derechos jurídicos internacionales. A diferencia de la subjetividad jurídica, la capacidad de goce jurídico internacional es relativa, en el sentido de que los sujetos del Derecho Internacional Público pueden tener más o menos capacidad. La mayor o menor capacidad de goce de un sujeto de Derecho Internacional Público depende de la cantidad de derechos y deberes de los cuales es titular. Así lo ha expresado la Corte Internacional de Justicia en un Dictamen Consultivo de 11 de abril de 1949, sobre “Reparación de Daños Sufridos al servicio de las Naciones Unidas”, al expresar; “Los sujetos del Derecho en un sistema jurídico, no son necesariamente iguales en cuanto a (…) la extensión de sus derechos”.

De allí que si la capacidad tiene grados, existiría necesariamente un grado máximo que implicará, para el sujeto que lo tiene, disponer de la máxima capacidad posible en el orden jurídico internacional y un grado mínimo que implicará para el sujeto que lo tiene, de gozar también de subjetividad jurídica internacional. La máxima capacidad de goce jurídico internacional la tienen los Estados, que son titulares del máximo de derecho y deberes posibles en el Derecho Internacional Público; en cambio, la mínima capacidad la tendría aquel sujeto que sea titular, por lo menos, de un derecho o de un deber jurídico internacionales. Dentro de estos grados extremos están ubicados la mayoría de los sujetos del Derecho Internacional Público, pues son titulares de más de un derecho y de un deber, pero no de todos los deberes y derechos posibles.

    • ¿Cuándo nace la subjetividad jurídica internacional? es decir, ¿Cuándo un ente de naturaleza internacional adquiere la condición de sujeto de derecho internacional público? Al respecto, no es posible dar una respuesta uniforme y general válida para todos los casos. Es necesario distinguir entre los distintos sujetos.

Los Estados, como institución social, deberían adquirir la subjetividad jurídica internacional una vez que reúnan los requisitos existenciales que, conjugados, determinan su aparición, como son: territorio determinado, población, poder político organizado y sujeción inmediata y directa al Derecho Internacional Público.

Las organizaciones internacionales gubernamentales adquieren la subjetividad jurídica internacional, para los Estados miembros de ellas, por los tratados que las constituyen o establecen, donde el acto de la creación de la institución y el reconocimiento de ésta como sujeto de Derecho Internacional Público se confunden en uno solo.

Las organizaciones internacionales no gubernamentales, aún cuando pueden llegar a ser importantes y “poderosos” actores internacionales al servicio de los Estados y empresas internacionales monopólicas, o mediadores de los intereses de los pueblos del planeta, sólo adquieren la condición de sujeto del Derecho Internacional Público por el reconocimiento por parte de los Estados que así lo decidan.

Los “Pueblos” derivan la condición de sujeto del Derecho Internacional, independientemente de su reconocimiento, es decir, gozan objetivamente de esa cualidad por mandato de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas que les atribuye el derecho a la autodeterminación.

La Santa Sede goza de subjetividad jurídica internacional al respecto a la República Italiana para los Tratados de Letrán de 1922. Respecto a los demás sujetos del Derecho Internacional Público, la subjetividad jurídica internacional de ella depende del reconocimiento, el cual, en muchos casos, ha sido concebido tácitamente desde hace siglos atrás a través de la celebración de acuerdos o del intercambio de representaciones diplomáticas.

    1. Extinción de la subjetividad internacional y de la capacidad de goce.

¿Cómo se extingue la subjetividad jurídica internacional? De distinta manera para los diferentes sujetos del Derecho Internacional Público. Los Sujetos de Derecho Internacional Público que son parte de un Estado pierden la subjetividad jurídica mediante un tratado internacional o un acto de Derecho Interno Estatal. Ocurriría, en el primer caso, cuando los Estados miembros, por un pacto internacional de un Estado de naturaleza confederativa, deciden dejar sin efecto dicho pacto y readquirir su condición de Estados Independientes; ocurriría en el segundo caso cuando por una Constitución se transforma una Confederación en un Estado Federal o Unitario, lo que produce la extinción de la subjetividad jurídica internacional del Estado Confederado.

    1. Capacidad de obrar en Derecho Internacional Público y en Derecho Interno Estatal.

Otro concepto de importancia es el de la capacidad de obrar jurídico internacional, que es la medida o grado de la aptitud que tiene un sujeto de Derecho Internacional Público para ejercer por sí mismo, es decir, por actos de voluntad propios, los deberes y derechos de los cuales es titular. Siendo relativa la capacidad de obrar, los sujetos de Derecho Internacional Público, pueden tener mayor o menor capacidad de obrar.

Tienen plena capacidad de obrar los Estados soberanos. Tuvieron, en cambio, capacidad de obrar limitada o incapacidad de obrar los Estados sometido a Régimen de Protectorado y las Colectividades sometidas al Régimen de Administración Fiduciaria previsto por el Capitulo XII, de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas.

La capacidad de obrar limitada significa que el sujeto de Derecho Internacional Público que la sufren no puede ejercer por si misma, es decir, solo por su propia voluntad, los derecho y deberes jurídicos internacionales de los cuales es titular; requiere del concurso del consentimiento de otro u otros sujetos de Derecho Internacional Público para poder ejercer tales deberes y derechos.

Los sujetos de Derecho internacional

Son los Estados, las organizaciones internacionales, la comunidad beligerante, los movimientos de liberación nacional y el individuo –persona física como sujeto pasivo del Derecho internacional, es decir que recibe de él derechos y obligaciones–. Además, pueden agregarse ciertos casos especiales, como el de la Santa Sede, la Orden de Malta y el Patriarcado de Constantinopla.

Guerra (ob. cit.) señala que la condición de sujeto de Derecho Internacional está supeditada a la exigencia de que sean capaces en las relaciones internacionales, y sólo los Estados son capaces en este Derecho.

Esta cuestión así expuesta parece relativamente simple, pero en realidad toma otras proporciones cuando entes internacionales distintos de los Estados pretenden ser sujetos de dicho Derecho. En efecto, muchos autores han considerado como sujetos también a las Naciones, al Papado, a los Organismos Internacionales y al Hombre.

Sin embargo, muchos autores han sostenido que con iguales razones deben considerarse como sujetos de Derecho Internacional a las naciones, al papado, a los organismos internacionales y al hombre.

En la actualidad el Estado sigue siendo el sujeto por excelencia del Derecho Internacional, no sólo por estar ampliamente capacitado para reclamar por la violación de dicho ordenamiento sino también porque es susceptible de responsabilidad internacional. Esto se corresponde con el intenso protagonismo fáctico del Estado en una sociedad internacional en que, pese a sus importantes cambios, continúa esquematizada por un derecho de coordinación. Por otro lado, es hoy indiscutible la subjetividad internacional de las Organizaciones Internacionales, que sufren responsabilidad y la pueden reclamar de otros sujetos.

También pueden considerarse como Sujetos atípicos del Derecho internacional, la comunidad beligerante, los insurrectos, los movimientos de liberación nacional y el individuo, persona física como sujeto pasivo del derecho internacional, es decir que recibe de él derechos y obligaciones. Además, pueden agregarse ciertos casos especiales, como el de la Santa Sede y la Orden de Malta.

Estado

Estado1 es un concepto político que se refiere a una forma de organización social, económica, política soberana y coercitiva, formada por un conjunto de instituciones no voluntarias, que tiene el poder de regular la vida comunitaria nacional, generalmente en un territorio, aunque no necesariamente. Suele adherirse a la definición del Estado el reconocimiento por parte de la comunidad internacional como sujeto de Derecho internacional.

NACIMIENTO Y EXTINCIÓN DE LOS ESTADOS

El Nacimiento, se da cuando ocurre la coexistencia de sus tres elementos constitutivos: territorio, población y gobierno. La escuela tradicional (Jelineck) enseña que el nacimiento de los Estados es una cuestión de hecho, que tiene causa en asuntos completamente diferentes de Derecho, como son los acontecimientos históricos, sociológicos o económicos.

Extinción de los Estados:

Según Cavaglieri, sostiene la tesis de que la extinción de los Estados es una cuestión de hecho que se escapa por tanto a toda apreciación jurídica.

En realidad puede decirse que la extinción de los Estados ocurre con la pérdida de uno de sus elementos constitutivos: población, territorio y gobierno.

Perdida de la Población: Este sería un caso hipotético, aunque posible. Aparejaría también la pérdida del Gobierno. La historia diplomática no registra ningún caso de fin de Estado por pérdida de su población.

Perdida del Territorio: Muchos Estados han dejado de existir por pérdida del territorio. Estos son los casos de incorporación. También puede darse el caso de desmembración de Estado, el cual es un proceso en el que un Estado deja de ser para dar lugar a otros. Tal como fue el caso de Austria-Hungría después de la primera guerra.

 Derechos y deberes de los estados

Convención de Montevideo de 1933 sobre Derechos y Deberes de los Estados

Más conocida como Convención de Montevideo, la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados es un tratado internacional firmado en la capital de Uruguay el 26 de diciembre de 1933, en ocasión de celebrarse en esa nación suramericana la Séptima Conferencia Internacional de los Estados Americanos. La convención fue firmada por 19 Estados, tres con reservas (Estados Unidos, Brasil y Perú).
Fue en este escenario donde el recién electo presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt y su secretario de Estado Cordell Hull hicieron pública la Política de Buena Vecindad, opuesta absolutamente a la intervención estadounidense en los asuntos de los países del hemisferio americano, primer intento diplomático de Roosevelt para revertir la percepción de “imperialismo yanqui”, imperante desde el Río Bravo a la Patagonia por las acciones de su Theodore Roosevelt y su política del “Big Stick”.
La Convención de Montevideo estableció la definición de Estado, así como sus derechos y obligaciones, resultando la más conocida conceptualización la de su artículo 1, el que establece cuatro criterios característicos de Estado, los que desde entonces han sido reconocidos como una afirmación certera en el Derecho Internacional consuetudinario.
El estado como persona de Derecho Internacional debe reunir los siguientes requisitos:
a) Población permanente;
b) Territorio determinado;
c) Gobierno;
d), Capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados.
Asimismo, la primera oración del artículo 3 afirma explícitamente que “La existencia política del Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados”.

Los Beligerantes

Para que una comunidad beligerante sea reconocida como sujeto de Derecho Internacional Público, de acuerdo a las normas internacionales debe reunir los siguientes requisitos:

  • Que el movimiento beligerante revista importancia y continuidad.
  • Debe tratarse de un movimiento auténticamente nacional, no admitiéndose injerencia extranjera.
  • El levantamiento de los beligerantes debe estar regido por las normas y costumbre de guerra, respetándose el Derecho Humanitario, Convención de Ginebra, entre otros.

La comunidad beligerante que ha sido reconocida, posee ciertos derechos y obligaciones emanados del orden jurídico internacional, como por ejemplo, la posibilidad de instruir bloqueos, tomar presas, cobro de impuestos, etc. Esto evidencia que la comunidad beligerante posee el carácter de un sujeto de Derecho Internacional ejerciendo supremacía de hecho en el territorio bajo su control. Como obligaciones puede decirse que debe comportarse de acuerdo al DIP en lo que se refiere al uso de la violencia, entre otros aspectos.

Los Insurrectos

La insurrección puede definirse en los términos utilizados en los diccionarios como el levantamiento, sublevación o rebelión de un pueblo o ejército, o parte de ellos, contra el régimen constituido. En el contexto del Derecho Internacional, constituye un grupo de personas que se levanta en armas contra el gobierno de su propio Estado, controlando algunas plazas y disponiendo de algunos buques de guerra. Esta situación que es materia del derecho interno del Estado en cuestión implica un reconocimiento, en el sentido de que sus actos oficiales no se consideran en principio como actos de pillaje o piratería. Es muy discutida en la doctrina la cuestión de saber si existe un deber de reconocer a los insurrectos cuando se verifican las condiciones antes mencionadas, es decir el dominio efectivo y exclusivo de una importante zona del territorio de un Estado por parte de los sublevados. La doctrina dominante resuelve negativamente la cuestión relativa al deber del reconocimiento: los terceros Estados no están obligados a reconocer a los insurrectos como beligerantes, y tienen derecho a seguir tratando de manera exclusiva con el gobierno central, único reconocido. Se llega incluso a afirmar que antes del reconocimiento de los insurrectos los terceros estados están obligados a no ayudarlos en modo alguno, sobre todo suministrándole armas, y ello por la razón de que sólo el gobierno reconocido representa al Estado. Esta doctrina ha plasmado en los acuerdos del Instituto de Derecho Internacional de 1900, en la Convención Panamericana del 29 de febrero de 1928 sobre los derechos y deberes de los Estados ante una guerra civil y en otras muchas declaraciones oficiales.

En relación con terceros Estados, la insurrección puede implicar derechos o privilegios que ellos han acordado conceder a la parte rebelde. Éstos varían de un Estado y de una situación a otros, porque la insurrección no es una condición, que como la beligerancia origine derechos y deberes definidos. Siendo ello así, no es posible determinar de antemano los elementos de la reacción de los Estados extranjeros ante la insurrección. Puede variar, desde la mera abstención de tratar a los rebeldes como hostes generis humani, a un grado de relaciones semejantes a las mantenidas con el gobierno constitucional.

Finalmente, de manera alguna debe hablarse de la subjetividad internacional de los insurrectos. Son situaciones totalmente transitorias que, si consiguen apoyo territorial, pueden transformarse en beligerancia. En caso contrario pronto se diluyen buscando asilo político.

Los Movimientos de Liberación Nacional

Estos movimientos que están estrechamente vinculados a los pueblos sujetos a dominación colonial y que luchan por su libre determinación, han ido ganando cierto estatuto internacional, no sólo dentro de organizaciones internacionales regionales como la liga árabe o la organización para la unidad africana, que son organizaciones directamente comprometidas con la lucha anticolonial, sino también han ido ganando en las naciones unidas. Algunos de estos movimientos, por ej. la organización para la liberación de Palestina, disponen de representaciones con rango diplomático o cuasi diplomático en un amplio número de Estados, entre ellos España. Así, respecto al caso de la olp, el 14 de febrero de 1986, la oficina de información diplomática del ministerio español de asuntos exteriores hizo público el comunicado siguiente:

“El gobierno español confirmando su tradicional política de amistad y solidaridad con el pueblo palestino y convencido del papel primordial que debe jugar la olP en la búsqueda de una solución global, justa y duradera del conflicto árabe-israelí, ha decidido con esa fecha, formalizar el estatuto de la oficina de dicha organización en España”.

También dentro de las naciones unidas se les ha reconocido a algunos movimientos el Estatuto de observadores (desde 1974). Ya en 1980, la asamblea general de las naciones unidas instó a los estados miembros de la ONU a que concedieran a los delegados de los movimientos de liberación nacional con el estatuto de observadores, las facilidades, las inmunidades y privilegios necesarios para el desempeño de su misión, conforme al convenio de Viena de 1975 sobre representación de los estados en sus relaciones con las organizaciones internacionales de carácter universal. Este es el caso de la OLP, que tras autoproclamar la independencia del estado de Palestina por decisión adoptada por el consejo nacional palestino el 15 de noviembre de 1988, la OLP intenta no sólo el reconocimiento de Palestina como estado ante la comunidad internacional, sino también su admisión como estado miembro de alguno de los organismos especializados de las naciones unidas, como por ej.: la organización mundial de la salud o a la UNESCO.

Hoy en día nadie pone en duda la aplicación del llamado derecho humanitario bélico a los conflictos armados, en los que son parte pueblos que luchan contra la dominación colonial. La conferencia diplomática sobre la reafirmación y el desarrollo del derecho internacional humanitario, aplicable en los conflictos armados, celebrada en Ginebra entre 1964 y 1977, adoptó los protocolos que adoptaron los convenios de Ginebra de 1949 a la comunidad internacional surgida del proceso de descolonización.

La soberana Orden de Malta

La Orden de Malta es un estado no territorial, cuya sede central está en la ciudad de Roma (Italia) y tiene el estatuto de extraterritorialidad (como si fuera una embajada). La Orden de Malta es un estado soberano reconocido internacionalmente. También es el nombre que recibieron los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén tras su instalación, por parte del rey Carlos I de España, en la isla de Malta en 1530 (la isla de Malta pertenecía al Reino de Sicilia, en posesión de los soberanos de la Corona de Aragón desde el siglo XIII).

La Santa Sede

La Santa Sede o Sede Apostólica es la expresión con que se alude a la posición del Papa en tanto que Cabeza Suprema de la Iglesia Católica, en oposición a la referencia a la Ciudad del Vaticano en tanto que Estado soberano, aunque ambas realidades están íntimamente relacionadas y es un hecho que el Vaticano existe como Estado al servicio de la Iglesia.

La Santa Sede tiene personalidad jurídica propia y es ella, en estricto rigor, la que mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Por ello, los Pactos de Letrán de 1929 que, entre otras materias, dieron origen al Estado de la Ciudad del Vaticano, fueron celebrados entre la Santa Sede y el entonces Reino de Italia.

Sin embargo, el autor Guerra (ob. cit.), considera que desde el punto de vista jurídico no puede considerarse como sujeto porque, strictu sensu, no es igual al Estado y que en efecto, a la Santa Sede le hacen falta esas características que perfilan y configuran al Estado en su misión fundamental de convivir dentro de la comunidad internacional realizando fines materiales conforme a las exigencias de esta última. Esto no se observa en el Papado.

En realidad es ente de Derecho Internacional que si bien tiene un pequeño territorio es a todas luces ficticio porque en su lugar no podrá albergarse un Estado; si bien tiene población, es igualmente ficticia porque si el Estado de la Ciudad Vaticana concede una ciudadanía especial, la ciudadanía vaticana, en realidad esta ciudadanía es sui generis, porque viene siendo dada por cargos administrativos y no por el hecho del nacimiento. Igualmente puede observarse que el Papado no persigue fines materiales y su Gobierno, por sus especiales condiciones, se diferencia totalmente del de los Estados.

Reconocimiento internacional de los estados

El Reconocimiento internacional es un Derecho internacional con consecuencias jurídicas nacionales e internacionales mediante el cual un Sujeto de Derecho Internacional reconoce un acto de otro Sujeto de Derecho Internacional (Estado, gobierno, entre otros). El reconocimiento puede ser concedido expresa o tácitamente, por lo general de una declaración del gobierno que reconoce.

El reconocimiento de un estado es un acto discrecional que realiza un estado frente a una realidad externa preexistente, es decir, el reconocimiento por parte de otros estados no es una condición necesaria para la existencia de un estado, siendo únicamente una declaración de voluntad de mantener unas relaciones de cooperación.

El reconocimiento implica que entre el estado reconocido y el que reconoce se establece un mínimo de cooperación activa. El reconocimiento se desarrolla dentro de los límites implícitos de su naturaleza discrecional, voluntaria y relativa; produciendo efectos exclusivamente entre los estados que reconocen y el reconocido, ya que como se ha dicho, el reconocimiento es a discreción de cada estado, no influyendo en las relaciones con terceros estados.

la relatividad del reconocimiento sirve como protección ante la utilización con fines políticos del reconocimiento, como por ejemplo el reconocimiento en casos de guerra civil o de movimientos de liberación colonial. La utilización del reconocimiento con fines políticos es un práctica muy extendida y en ningún caso determina la existencia o inexistencia de un estado, que produce por si misma efectos jurídicos.

Aunque el reconocimiento no determina la existencia de un estado, las relaciones de cooperación plenas si que requieren de un reconocimiento mutuo, además, el reconocimiento de un estado refuerza su personalidad jurídica internacional, incluso respecto de aquellos estados que no le reconozcan.

Con el desarrollo de las relaciones internacionales y su paulatina institucionalización, surgen nuevas cuestiones en torno al reconocimiento de estados, surge la cuestión de si la admisión de un país en organizaciones internacionales como la ONU implica un reconocimiento por parte del resto de miembros; la realidad indica que la inclusión de estados en organizaciones internacionales no implica su reconocimiento, dado que de lo contrario se estaría vulnerando el principio de discrecionalidad, no siendo viable por tanto una institucionalización del reconocimiento a través de organizaciones internacionales.

Otra cuestión es el reconocimiento interesado. realizado por únicamente un país, normalmente, con objeto de influenciar en la realidad política exterior, ejemplo de ello es el <<estado chipriota turco>>, reconocido únicamente por Turquía o los Bantustanes creados artificialmente por Sudáfrica para sustentar el apartheid.

En algunos casos la discrecionalidad para reconocer no existe, en ocasiones en las que órganos internacionales desaconsejan reconocer determinadas situaciones de hecho, como por ejemplo la invasión de Kuwait por Iraq, considerada nula por el consejo de seguridad de la ONU (resolución 662 de 9 de agosto de 1990). Por tanto, el reconocimiento y su discrecionalidad puede estar condicionada por la concurrencia de situaciones anti jurídicas como el uso ilícito de la fuerza armada (proscrito por la resolución 2526 de la asamblea general de la ONU).

 

Formas

            

              

Doctrina sobre el reconocimiento internacional

TEORIAS SOBRE EL RECONOCIMIENTO DE GOBIERNOS Doctrina Tobar Doctrina Estrada Doctrina Díaz Ordaz

 DOCTRINA TOBAR Enunciada en 1907 Sostiene que no debe otorgarse el reconocimiento a los gobiernos resultado de un acto de fuerza mientras no haya sido legitimado constitucionalmente;

 DOCTRINA ESTRADA enunciada en 1930 por el Secretario de relaciones exteriores cuyo apellido era Estrada afirma que México, no se pronuncia sobre la cuestión del otorgamiento del reconocimiento por que esto sería una practica ofensiva, que además de atentar contra la soberanía de otras naciones, hacen que los asuntos de estas Pueden ser objeto de operaciones.

 DOCTRINA DIAZ ORDAZ Viene a significar un abandono de la doctrina estrada. Formalmente enunciado por el Secretario de relaciones exteriores de México el día 15 de abril de 1969 donde se menciona que no debe faltar un puente de comunicación entre las naciones de América Latina.

 DIFERENCIAS ENTRE RECONOCIMIENTO DE ESTADO Y RECONOCIMIENTO DE GOBIERNO

  •  Nace voluntariamente después del reconocimiento del Estado.
  • Se refiere al poder político que ejerce el poder sobre ese Estado.
  • Éste puede perder su validez sólo por el hecho de que otro gobierno ejerza efectivamente el poder en el territorio del Estado, haya o no surgido de un procedimiento constitucional.

Es independiente, es un acto que puede surgir sin la necesidad de la existencia de otro reconocimiento; • Se refiere a una comunidad política organizada que contempla; un territorio, una población y el poder, • Es un hecho inquebrantable, no posee debilidad jurídica existencial, ya que una vez admitido como un sujeto de Derecho Internacional no se puede retirar ese reconocimiento, RECONOCIMIENTO DE GOBIERNO RECONOCIMIENTO DE ESTADO

Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, 18 de abril de 1961

Entró en vigor el 24 de abril de 1964.

A los efectos de la presente Convención:

  1. por “jefe de misión”, se entiende la persona encargada por el Estado acreditante de actuar con carácter de tal; b. por “miembros de la misión”, se entiende el jefe de la misión y los miembros del personal de la misión; c. por “miembros del personal de la misión”, se entiende los miembros del personal diplomático, del personal administrativo y técnico y del personal de servicio de la misión; d. por “miembros del personal diplomático”, se entiende los miembros del personal de la misión que posean la calidad de diplomático; e. por “agente diplomático”, se entiende el jefe de la misión o un miembro del personal diplomático de la misión; f. por “miembros del personal administrativo y técnico”, se entiende los miembros del personal de la misión empleados en el servicio administrativo y técnico de la misión; g. por “miembros del personal de servicio”, se entiende los miembros del personal de la misión empleados en el servicio doméstico de la misión; h. por “criado particular”, se entiende toda persona al servicio doméstico de un miembro de la misión, que no sea empleada del Estado acreditante; i. por “locales de la misión”, se entiende los edificios o las partes de los edificios, sea cual fuere su propietario, utilizados para las finalidades de la misión, incluyendo la residencia del jefe de la misión, así como el terreno destinado al servicio de esos edificios o de parte de ellos.

Artículo 2

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se efectúa por consentimiento mutuo.

Artículo 3

  1. Las funciones de una misión diplomática consisten principalmente en:
  2. representar al Estado acreditante ante el Estado receptor; b. proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional; c. negociar con el gobierno del Estado receptor; d. enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante; e. fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor.
  3. Ninguna disposición de la presente Convención se interpretará de modo que impida el ejercicio de funciones consulares por la misión diplomática.

Artículo 4

  1. El Estado acreditante deberá asegurarse de que la persona que se proponga acreditar como jefe de la misión ante el Estado receptor ha obtenido el asentimiento de ese Estado.
  2. El Estado receptor no esta obligado a expresar al Estado acreditante los motivos de su negativa a otorgar el asentimiento.

 

 

Artículo 5

  1. El Estado acreditante podrá, después de haberlo notificado en debida forma a los Estados receptores interesados, acreditar a un jefe de misión ante dos o más Estados, o bien destinar a ellos a cualquier miembro del personal diplomático, salvo que alguno de los Estados receptores se oponga expresamente.
  2. Si un Estado acredita a un jefe de misión ante dos o más Estados, podrá establecer una misión diplomática dirigida por un encargado de negocios ad interim en cada uno de los Estados en que el jefe de la misión no tenga su sede permanente.
  3. El jefe de misión o cualquier miembro del personal diplomático de la misión podrá representar al Estado acreditante ante cualquier organización internacional.

Artículo 6

Dos o más Estados podrán acreditar a la misma persona como jefe de misión ante un tercer Estado, salvo que el Estado receptor se oponga a ello.

Artículo 7

Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 5, 8, 9 y 11, el Estado acreditante nombrará libremente al personal de la misión. En el caso de los agregados militares, navales o aéreos, el Estado receptor podrá exigir que se le sometan de antemano sus nombres, para su aprobación.

Artículo 8

  1. Los miembros del personal diplomático de la misión habrán de tener, en principio, la nacionalidad del Estado acreditante.
  2. Los miembros del personal diplomático de la misión no podrán ser elegidos entre personas que tengan la nacionalidad del Estado receptor, excepto con el consentimiento de ese Estado, que podrá retirarlo en cualquier momento.
  3. El Estado receptor podrá reservarse el mismo derecho respecto de los nacionales de un tercer Estado que no sean al mismo tiempo nacionales del Estado acreditante.

Artículo 9

  1. El Estado receptor podrá, en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata, o que cualquier otro miembro del personal de la misión no es aceptable. El Estado acreditante retirará entonces a esa persona o pondrá término a sus funciones en la misión, según proceda. Toda persona podrá ser declarada non grata o no aceptable antes de su llegada al territorio del Estado receptor.
  2. Si el Estado acreditante se niega a ejecutar o no ejecuta en un plazo razonable las obligaciones que le incumben a tenor de lo dispuesto en el párrafo 1, el Estado receptor podrá negarse a reconocer como miembro de la misión a la persona de que se trate.

 

 

Artículo 10

  1. Se notificará al Ministerio de Relaciones Exteriores, o al Ministerio que se haya convenido, del Estado receptor:
  2. el nombramiento de los miembros de la misión, su llegada y su salida definitiva o la terminación de sus funciones en la misión; b. la llegada y la salida definitiva de toda persona perteneciente a la familia de un miembro de la misión y, en su caso, el hecho de que determinada persona entre a formar parte o cese de ser miembro de la familia de un miembro de la misión; c. la llegada y la salida definitiva de los criados particulares al servicio de las personas a que se refiere el inciso a. de este párrafo y, en su caso, el hecho de que cesen en el servicio de tales personas; d. la contratación y el despido de personas residentes en el Estado receptor como miembros de la misión o criados particulares que tengan derecho a privilegios e inmunidades.
  3. Cuando sea posible, la llegada y la salida definitiva se notificarán también con antelación.

Artículo 11

  1. A falta de acuerdo explícito sobre el número de miembros de la misión, el Estado receptor podrá exigir que ese número este dentro de los límites de lo que considere que es razonable y normal, según las circunstancias y condiciones de ese Estado y las necesidades de la misión de que se trate.
  2. El Estado receptor podrá también, dentro de esos límites y sin discriminación alguna, negarse a aceptar funcionarios de una determinada categoría.

Artículo 12

El Estado acreditante no podrá, sin el consentimiento previo y expreso del Estado receptor, establecer oficinas que formen parte de la misión en localidades distintas de aquella en que radique la propia misión.

Artículo 13

  1. Se considerará que el jefe de misión ha asumido sus funciones en el Estado receptor desde el momento en que haya presentado sus cartas credenciales o en que haya comunicado su llegada y presentado copia de estilo de sus cartas credenciales al Ministerio de Relaciones Exteriores, o al Ministerio que se haya convenido, según la práctica en vigor en el Estado receptor, que deberá aplicarse de manera uniforme.
  2. El orden de presentación de las cartas credenciales o de su copia de estilo se determinará por la fecha y hora de llegada del jefe de misión.

Artículo 14

  1. Los jefes de misión se dividen en tres clases:
  2. embajadores o nuncios acreditados ante los Jefes de Estado, y otros jefes de misión de rango equivalente; b. enviados, ministros o internuncios acreditados ante los Jefes de Estado; c. encargados de negocios acreditados ante los Ministros de Relaciones Exteriores.
  3. Salvo por lo que respecta a la precedencia y a la etiqueta, no se hará ninguna distinción entre los jefes de misión por razón de su clase.

CONVENCION DE VIENA SOBRE RELACIONES CONSULARES, 
24 de abril de 1963

Entró en vigor el 19 de marzo de 1967.

                                                                            Artículo 1

DEFINICIONES

  1. A los efectos de la presente Convención, las siguientes expresiones se entenderán como se precisa a continuación:
  2. a) por “oficina consular”, todo consulado general, vice-consulado o agencia consular;
  3. b) por “circunscripción consular”, el territorio atribuido a una oficina consular para el ejercicio de las funciones consulares;
  4. c) por “jefe de oficina consular”, la persona encargada de desempeñar tal función;
  5. d) por “funcionario consular”, toda persona, incluido el jefe de oficina consular, encargada con ese carácter del ejercicio de funciones consulares;
  6. e) por “empleado consular”, toda persona empleada en el servicio administrativo o técnico de una oficina consular;
  7. f) por “miembro del personal de servicio”, toda persona empleada en el servicio doméstico de una oficina consular;
  8. g) por “miembros de la oficina consular”, los funcionarios y empleados consulares y los miembros del personal de servicio;
  9. h) por “miembros del personal consular”, los funcionarios consulares salvo el jefe de oficina consular, los empleados consulares y los miembros del personal de servicio;
  10. i) por “miembro del personal privado”, la persona empleada exclusivamente en el servicio particular de un miembro de la oficina consular;
  11. j) por “locales consulares”, los edificios o las partes de los edificios y el terreno contiguo que, cualquiera que sea su propietario, se utilicen exclusivamente para las finalidades de la oficina consular;
  12. k) por “archivos consulares”, todos los papeles, documentos, correspondencia, libros, películas, cintas magnetofónicas y registros de la oficina consular, así como las cifras y claves, los ficheros y los muebles destinados a protegerlos y conservarlos.
  13. Los funcionarios consulares son de dos clases: funcionarios consulares de carrera y funcionarios consulares honorarios. Las disposiciones del capítulo II de la presente Convención se aplican a las oficinas consulares dirigidas por funcionarios consulares de carrera; las disposiciones del capítulo III se aplican a las oficinas consulares dirigidas por funcionarios consulares honorarios.
  14. La situación particular de los miembros de las oficinas consulares que son nacionales o residentes permanentes del Estado receptor se rige por el artículo 71 de la presente Convención.

Capitulo I

DE LAS RELACIONES CONSULARES EN GENERAL

Sección I

ESTABLECIMIENTO Y EJERCICIO DE LAS RELACIONES CONSULARES

Artículo 2

ESTABLECIMIENTO DE RELACIONES CONSULARES

  1. El establecimiento de relaciones consulares entre Estados se efectuará por consentimiento mutuo.
  2. El consentimiento otorgado para el establecimiento de relaciones diplomáticas entre dos Estados implicará, salvo indicación en contrario, el consentimiento para el establecimiento de relaciones consulares.
  3. La ruptura de relaciones diplomáticas no entrañará, ipso facto, la ruptura de relaciones consulares.

Artículo 3

EJERCICIO DE LAS FUNCIONES CONSULARES

Las funciones consulares serán ejercidas por las oficinas consulares. También las ejercerán las misiones diplomáticas según las disposiciones de la presente Convención.

Artículo 4

ESTABLECIMIENTO DE UNA OFICINA CONSULAR

  1. No se podrá establecer una oficina consular en el territorio del Estado receptor sin su consentimiento.
  2. La sede de la oficina consular, su clase y la circunscripción consular, las fijará el Estado que envía y serán aprobadas por el Estado receptor.
  3. El Estado que envía no podrá modificar posteriormente la sede de la oficina consular, su clase, ni la circunscripción consular sin el consentimiento del Estado receptor.
  4. También se necesitará el consentimiento del Estado receptor si un consulado general o un consulado desea abrir un viceconsulado o una agencia consular en una localidad diferente de aquélla en la que radica la misma oficina consular.
  5. No se podrá abrir fuera de la sede de la oficina consular una dependencia que forme parte de aquélla, sin haber obtenido previamente el consentimiento expreso del Estado receptor.

 

 

Artículo 5

FUNCIONES CONSULARES

Las funciones consulares consistirán en:

  1. a) proteger en el Estado receptor los intereses del Estado que envía y de sus nacionales, sean personas naturales o jurídicas, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional;
  2. b) fomentar el desarrollo de las relaciones comerciales, económicas, culturales y científicas entre el Estado que envía y el Estado receptor, y promover además las relaciones amistosas entre los mismos, de conformidad con las disposiciones de la presente Convención;
  3. c) informarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de la vida comercial, económica, cultural y científica del Estado receptor, informar al respecto al gobierno del Estado que envía y proporcionar datos a las personas interesadas;
  4. d) extender pasaportes y documentos de viaje a los nacionales del Estado que envía, y visados o documentos adecuados a las personas que deseen viajar a dicho Estado;
  5. e) prestar ayuda y asistencia a los nacionales del Estado que envía, sean personas naturales o jurídicas;
  6. f) actuar en calidad de notario, en la de funcionario de registro civil, y en funciones similares y ejercitar otras de carácter administrativo, siempre que no se opongan las leyes y reglamentos del Estado receptor;
  7. g) velar, de acuerdo con las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los intereses de los nacionales del Estado que envía, sean personas naturales o jurídicas, en los casos de sucesión por causa de muerte que se produzcan en el territorio del Estado receptor;
  8. h) velar, dentro de los límites que impongan las leyes y reglamentos del Estado receptor, por los intereses de los menores y de otras personas que carezcan de capacidad plena y que sean nacionales del Estado que envía, en particular cuando se requiera instituir para ellos una tutela o una curatela;
  9. i) representar a los nacionales del Estado que envía o tomar las medidas convenientes para su representación ante los tribunales y otras autoridades del Estado receptor, de conformidad con la práctica y los procedimientos en vigor en este último, a fin de lograr que, de acuerdo con las leyes y reglamentos del mismo, se adopten las medidas provisionales de preservación de los derechos e intereses de esos nacionales, cuando, por estar ausentes o por cualquier otra causa, no puedan defenderlos oportunamente;
  10. j) comunicar decisiones judiciales y extrajudiciales y diligenciar comisiones rogatorias de conformidad con los acuerdos internacionales en vigor y, a falta de los mismos, de manera que sea compatible con las leyes y reglamentos del Estado receptor;
  11. k) ejercer, de conformidad con las leyes y reglamentos del Estado que envía, los derechos de control o inspección de los buques que tengan la nacionalidad de dicho Estado, y de las aeronaves matriculadas en el mismo y, también, de sus tripulaciones;
  12. l) prestar ayuda a los buques y aeronaves a que se refiere el apartado k) de este artículo y, también, a sus tripulaciones; recibir declaración sobre el viaje de esos buques, encaminar y refrendar los documentos de a bordo y, sin perjuicio de las facultades de las autoridades del Estado receptor, efectuar encuestas sobre los incidentes ocurridos en la travesía y resolver los litigios de todo orden que se planteen entre el capitán, los oficiales, los marineros, siempre que lo autoricen las leyes y reglamentos del Estado que envía;
  13. m) ejercer las demás funciones confiadas por el Estado que envía a la oficina consular que no estén prohibidas por las leyes y reglamentos del Estado receptor o a las que éste no se oponga, o las que le sean atribuidas por los acuerdos internacionales en vigor entre el Estado que envía y el receptor.

Artículo 6

EJERCICIO DE FUNCIONES CONSULARES FUERA
DE LA CIRCUNSCRIPCION CONSULAR

En circunstancias especiales, el funcionario consular podrá, con el consentimiento del Estado receptor, ejercer sus funciones fuera de su circunscripción consular.

Artículo 7

EJERCICIO DE FUNCIONES CONSULARES EN TERCEROS ESTADOS

El Estado que envía podrá, después de notificarlo a los Estados interesados y salvo que uno de estos se oponga expresamente a ello, encargar a una oficina consular establecida en un Estado, que asuma el ejercicio de funciones consulares en otros Estados.

Artículo 8

EJERCICIO DE FUNCIONES CONSULARES POR CUENTA DE UN TERCER ESTADO

Una oficina consular del Estado que envía podrá, previa la adecuada notificación al Estado receptor y siempre que éste no se oponga, ejercer funciones consulares por cuenta de un tercer Estado, en el Estado receptor.

Artículo 9

CATEGORIAS DE JEFES DE OFICINA CONSULAR

  1. Los jefes de oficina consular serán de cuatro categorías:
  2. El párrafo 1 de este artículo no limitará en modo alguno el derecho de cualquiera de las Partes Contratantes a determinar en la denominación de funcionarios consulares que no sean jefes de oficina consular.
    1. cónsules generales;
    2. cónsules;
    3. vicecónsules;
    4. agentes consulares.

Artículo 11

CARTA PATENTE o NOTIFICACiON DE NOMBRAMIENTO

  1. El jefe de la oficina consular será provisto por el Estado que envía de un documento que acredite su calidad, en forma de carta patente u otro instrumento similar, extendido para cada nombramiento y en el que indicará, por lo general, su nombre completo, su clase y categoría, la circunscripción consular y la sede de la oficina consular.
  2. El Estado que envía transmitirá la carta patente o instrumento similar, por vía diplomática o por otra vía adecuada, al gobierno del Estado en cuyo territorio el jefe de oficina consular haya de ejercer sus funciones.
  3. Si el Estado receptor lo acepta, el Estado que envía podrá remitir al primero, en vez de la carta patente u otro instrumento similar, una notificación que contenga los datos especificados en el párrafo 1 de este artículo.

Artículo 12

EXEQUATUR

  1. El jefe de oficina consular será admitido al ejercicio de sus funciones por una autorización del Estado receptor llamada exequátur, cualquiera que sea la forma de esa autorización.
  2. El Estado que se niegue a otorgar el exequátur no estará obligado a comunicar al Estado que envía los motivos de esa negativa.
  3. Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 13 y 15, el jefe de oficina consular no podrá iniciar sus funciones antes de haber recibido el exequátur.

TERMINACION DE LAS FUNCIONES CONSULARES

Artículo 25

TERMINACION DE LAS FUNCIONES DE UN MIEMBRO DE LA OFICINA CONSULAR

Las funciones de un miembro de la oficina consular terminarán inter alia:

    1. por la notificación del Estado que envía al Estado receptor de que se ha puesto término a esas funciones;
    2. por la revocación del exequátur;
  1. c) por la notificación del Estado receptor al Estado que envía de que ha cesado de considerar a la persona de que se trate como miembro del personal consular.

TEMA 10. LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL

Sujeto de derecho, es paralelo a actor internacional, pero no coinciden porque responden a lógicas diferentes. Sujetos son los destinatarios de las normas internacionales. ¿Quienes son los titulares de derechos y obligaciones?

Un sujeto de derecho internacional es:

1) el que es titular de derechos derivados de normas internacionales y puede exigir responsabilidad internacional cuando considere que esos derechos se han visto vulnerados.
2) el que es titular de obligaciones derivadas de normas internacionales y en consecuencia, tiene capacidad para responder internacionalmente cuando incumple esas obligaciones.
3) aquel que tiene capacidad para establecer relaciones con otros sujetos de derecho internacional.

Esto define la subjetividad internacional, es diferente del actor que responde a una lógica diferente. No coincide ya que el sujeto es una perspectiva específicamente jurídica (atribución de derechos y obligaciones a partir de normas internacionales). ¿Quienes son los sujetos? No hay normas que nos digan cuales son sus sujetos ni que requisitos deben reunir para ser considerados sujetos. Para ello hay que referirse a la jurisprudencia del TIJ, en cuanto a una opinión consultiva referida a reparación de daños producidos a ONU (asesinato del conde Bernadot que era mediador de la ONU en el conflicto de Oriente Medio; muere en un atentado).

La cuestión que se plantea es si la ONU tiene capacidad para exigir responsabilidad internacional derivada de ese acto ilícito. Determinar esto implica reconocer que la ONU posee subjetividad internacional.

El TIJ dice que en cualquier ordenamiento jurídico y más en el internacional, los sujetos no tienen necesariamente que ser iguales en cuanto a su naturaleza o extensión de sus derechos. Puede haber une multiplicidad de sujetos y que no tienen por qué ser iguales: por naturaleza o extensión.

La condición de sujeto no deriva de una serie de derechos y obligaciones, de criterios concretos. La evolución del Dº I se produce por la aparición de nuevas exigencias que no van a ser cubiertas por los sujetos existentes. Se crean entonces nuevos sujetos que hagan frente a estas necesidades.

Surgen las OI, con lo que hay una multiplicidad de sujetos. La lista no es cerrada porque si surgen nuevas necesidades podría recurrirse a nuevos sujetos.

En el siglo XIX la sociedad internacional era de carácter interestatal, sólo el estado era sujeto de derecho internacional. Luego la sociedad internacional evolucionó y bajo la necesidad de hacer frente a nuevas exigencias surgen entidades de carácter no estatal. Esto no implica que el estado haya perdido su primacía entre los sujetos del DºI.

¿Cómo se establecen los sujetos? Vamos a recurrir a un método inductivo. Hay que acudir a la totalidad de las normas internacionales y así veremos qué entes son titulares de obligaciones, plenos derechos. Examinado las normas, veremos a qué entes se dirigen sus derechos y obligaciones, y veremos cual es el sujeto.
No hay una sola definición de sujeto. Veremos pues que los actores pueden ser sujetos pero hay actores sin subjetividad internacional.

1- Estados
2- OI
3- El individuo, la persona humana
4- Grupos humanos en aspiración estatal (movimientos de liberación nacional, beligerantes o insurrectos)
5- Pueblos
6- Santa Sede
7- Orden de Malta

Soberana orden del malta

¿Qué es la Soberana Orden de Malta?

La Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta, más conocida como la Soberana Orden de Malta, tiene un carácter doble: es una de las más antiguas órdenes religiosas católicas, siendo fundada en Jerusalén alrededor del año 1048, al mismo tiempo, siempre ha sido reconocida por las naciones como un ente independiente de Derecho Internacional. La misión de la Orden está resumida en su lema “Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum”: alimentar, presenciar y proteger la fe (tuitio fidei) y servir a los pobres y los enfermos, que representan al Señor (obsequium pauperum).

2) ¿Qué queremos decir cuando afirmamos que es una orden religiosa?

La Orden nació como una comunidad monástica inspirada en San Juan Bautista. Esta comunidad, que fue creada por comerciantes amalfitanos alrededor de 1050, administraba una hospedería para cuidar y albergar a los peregrinos que iban a Tierra Santa. En 1113 fue reconocida formalmente como orden religiosa por el Papa Pascual II. Antes de la pérdida de la Isla de Malta (1798), la mayor parte de los miembros eran religiosos, habiendo profesado los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Hoy en día, todavía algunos miembros de la Orden son Caballeros Profesos; otros han pronunciado solamente la promesa de obediencia. La mayor parte de los 13.500 Caballeros y Damas de la Orden son miembros laicos. Aunque no hayan profesado ningún voto religioso, todos están dedicados al ejercicio de las virtudes y caridad cristia¿Cuáles son sus actividades?

La Orden de Malta trabaja en el campo de la asistencia médica y social y de la ayuda humanitaria, en más de 120 países, gracias también a las relaciones diplomáticas que mantiene actualmente con 104 Estados. La Orden tiene hospitales, centros médicos, ambulatorios, residencias para la tercera edad y discapacitados, y centros para enfermos terminales. En muchos países, voluntarios de la Orden prestan primeros auxilios, servicios sociales, e intervienen en acciones humanitarias en emergencias.

El Malteser International, la Agencia de ayuda internacional de la Orden, es un cuerpo especial que actúa en primera línea en catástrofes naturales y conflictos bélicos.
Desde hace más de 50 años, la Orden, a través de su fundación CIOMAL (Comité Internacional de la Orden de Malta), trabaja activamente en el tratamiento de la lepra, una enfermedad que desgraciadamente sigue afectando a diversas zonas del mundo.
La Orden también lleva a cabo diversas actividades en el ámbito de la cultura.

LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL

  1. I) INTRODUCCIÓN

En el estudio de este tema se trata de llegar a una delimitación de los sujetos o miembros de la C.I.

Teorías:

1.- Sólo los Estados son sujetos del D.I..

2.- La subjetividad nace del reconocimiento, es decir, reconocimiento = carácter constitutivo.

3.- Existencia de una norma jurídica dentro del Ordenamiento Jurídico Internacional que atribuye la subjetividad.

4.- Existencia de una norma general y de normas especiales aplicables a casos particulares.

  1. II) FORMAS DE ATRIBUIRSE LA SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL

1) – Existe una Norma General por la cual se atribuye ipso iure la subjetividad internacional cuando concurren determinadas características: -población -territorio -organización política -independencia o soberanía.

2) – Mediante un Tratado Internacional varios sujetos ya existentes otorgan personalidad a uno nuevo, por ejemplo: las Organizaciones Internacionales. El Estado Vaticano (Acuerdos de Letrán en 1929 Sta. Sede – Italia). Tiene territorio, soberanía, organización y población. El órgano supremo es el Papa igual que en la Santa Sede. Es un Estado neutralizado.

3) – Supuestos particulares de subjetividad que son excepciones a lo anterior: la Santa Sede.
III) CONSECUENCIAS DE LA ATRIBUCIÓN DE SUBJETIVIDAD INTERNACIONAL

1.- Se convierte en destinatario de las normas de D.I. (y por tanto de dereccos y obligacioes)

2.- Concesión de una amplia esfera de libertad protegida por el Ordenamiento Internacional en el que existen principios como el de independencia , libertad y no injerencia en los asuntos internos.

3.- Limitaciones a la libertad de obrar.

LEY ORGÁNICA SOBRE REFUGIADOS O REFUGIADAS Y ASILADOS O ASILADAS

Artículo 1. Objeto.La presente Ley tiene por objeto regular la materia sobre Refugio y Asilo, de muerdo a los términos consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en los instrumentos internacionales sobre refugio, asilo y derechos humanos ratificados por la República, así como determinar el procedimiento a seguir por los órganos y funcionarios de los Poderes Públicos Nacionales encargados de su cumplimiento.

TÍTULO I

DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 1. Objeto.La presente Ley tiene por objeto regular la materia sobre Refugio y Asilo, de muerdo a los términos consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en los instrumentos internacionales sobre refugio, asilo y derechos humanos ratificados por la República, así como determinar el procedimiento a seguir por los órganos y funcionarios de los Poderes Públicos Nacionales encargados de su cumplimiento.

Artículo 2. Principios fundamentales. La República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el derecho de asilo y refugio de conformidad con los siguientes principios:

  1. Toda persona puede solicitar refugio en la República Bolivariana de Venezuela. debido a fundados temores de ser perseguido por los motivos y condiciones establecidos en el Protocolo de 1961 sobre el Establo de los Refugiados.
  2. Toda persona puede solicitar asilo en la República Bolivariana de Venezuela, así como en sus misiones diplomáticas, navíos de guerra y aeronaves militares en el exterior, cuando sea perseguida por motivos o delitos políticos en las condiciones establecidas en esta Ley.
  3. Ninguna persona solicitante de refugio o de asilo será rechazada o sujeta a medida alguna que la obligue a retornar al territorio donde su vida, integridad física o su libertad esté en riesgo a causa de los motivos mencionados en esta Ley.
  4. Ninguna autoridad podrá imponer sanción alguna, por causa del ingreso o permanencia irregular en el territorio de la República de personas que soliciten la condición de refugiado – refugiada o asilado – asilada, según los términos establecidos en esta Ley.
  5. No se permitirán discriminaciones fundadas en la rara el sexo, el credo, opiniones políticas, condición social, el país de origen o aquellas que en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en situaciones de igualdad, de la condición de refugiado – refugiada o asilado – asilada de toda persona que así lo solicite.
  6. Se garantizará la unidad de la familia del refugiado o de la refugiada, del asilado o de la asilada, y de macera especial la protección de los niños refugiados o de las niñas refugiadas y adolescentes no acompañados o separados del núcleo familiar, en los términos establecidos en esta Ley.

Artículo 3. Principios Procedimentales. Todos los procedimientos establecidos en esta Ley, para la determinación de la condición de refugiado o refugiada y asilado a asilada, estarán sujetos a los principios de accesibilidad, oralidad, celeridad y gratuidad.

Artículo 4. Interpretación de esta Ley. Los preceptos de esta Ley deberán ser interpretados de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, la Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969, la Convención de Caracas sobre Asilo Territorial de 1954, la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático de 1954, y las demás disposiciones contenidas en los instrumentos internacionales ese materia sobre derechos humanos ratificados por la República.

En caso de duda en la interpretación y aplicación da alguna norma, se aplicará la más favorable al goce o ejercicio de los derechos del (de la) solicitante da refugio o asilo o del refugiado – refugiada o asilado – asilada.

TÍTULO III

DEL DERECHO AL ASILO

Artículo 38. Condición de Asilado (a). Será reconocido como asilado o asilada todo extranjero (a) al (a la) cual el Estado otorgue tal condición por considerar que es perseguido (a) por sus creencias, opiniones o afiliación política, por actos que puedan ser considerados como delitos políticos, o por delitos comunes cometidos con fines políticos.

Artículo 39. El Estado venezolano, en ejercicio de su soberanía y de conformidad con los tratados, convenios y acuerdos internacionales ratificados por la República, podrá otorgar asilo dentro de su territorio a la persona perseguida por motivos o delitos políticos señalados en el artículo 38, una vez calificada la naturaleza los mimos.

Artículo 40. También podrá otorgarse asilo a la persona que lo solicite ante misiones diplomáticas, navíos de guerra o aeronaves militares venezolanas, de conformidad con los tratados y convenios internacionales sobre la materia de los cuales Venezuela forma parte.

Artículo 41. No podrá otorgarse asilo a ninguna persona que se encuentre inculpada, procesada o condenada ante tribunales ordinarios competentes por delitos comunes, o que haya cometido delitos contra la paz, crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad definidos en los instrumentos internacionales.

Artículo 12. Corresponde al Ministerio de Relaciones Exteriores, previa opinión de las autoridades nacionales competentes, la decisión sobre el otorgamiento del asilo.

Artículo 43. Otorgado el asilo, el Ministerio de Relaciones Exteriores notificará al Ministerio del Interior y Justicia a fin de la expedición del documento de identidad correspondiente.

Artículo 41. Los (as) asilados (as) admitidos en el territorio nacional deberán respetar la Constitución y las leyes de la República, y no intervendrán en asuntos políticos o de otra índole que comprometan la seguridad nacional o los intereses del Estado venezolano.

TÍTULO IV

DISPOSICIÓN TRANSITORIA

Artículo 45. Todas aquellas solicitudes de refugio no resueltas a la fecha de la entrada en vigencia de esta Ley, serán decididas por la Comisión Nacional para los Refugiados.

Asilado: Persona que tras pedir asilo, y sin tener estatuto de refugiado, vive a expensas del Estado que lo acoge.

LAS CLASES DE CÓNSULES

 LAS CLASES DE CÓNSULESÒ Con motivo de la práctica de nombrar y acreditar funcionarios consulares para ejercer determinadas funciones consulares en forma honoraria, es decir sin ninguna remuneración alguna: como define el diccionario «el que tiene los honores, mas no la propiedad de un empleo».

 LAS CLASES DE CÓNSULESHa llevado al estudioso a distinguir a los funcionariosconsulares por clases, sin depender de las actividadesotorgadas por el rango:Ò Los cónsules de carrera. Los cónsules de carrera son también llamadoscónsules Missi, Profesionales, o Enviados.Ò Los cónsules Honorarios. Los cónsules Honorarios reciben el nombre decónsules Electi, Comerciantes o Elegidos. View slide

 LAS CLASES DE CÓNSULESÒ La clasificación ha sido reconocida por la convención consular de Viena al establecer en el articulo I, fracción 2, que “los funcionarios consulares son de dos clases: funcionarios consulares de carrera y honorarios”

 

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