Posted in Derecho romano II, Uncategorized

Derecho sucesorio

Derecho sucesorio

En el derecho romano, los vivos suceden en la situación Jurídica de los difuntos. Teóricamente, seria posible un sistema jurídico en el cual con la muerte se acabaran todos los derechos del difunto; y efectivamente esta situación la encontramos parcialmente realizada: los derechos que tenia el difunto en calidad de marido, de padre o de tutor, así como sus derechos políticos, se extinguen definitivamente, sin transmitirse a otra persona. También sus calidades de usufructuario, de mandatario, de socio de obrero o de titular de un contrato de hospedaje, al igual q sus rentas vitalicias.
Sin embargo, muchos otros derechos –tales como el de la propiedad y los derechos de crédito-sobreviven a sus titulares originales y se traspasan a otros, a sus “sucesores”.Precisamente, el hecho de que determinados derechos tienen esta capacidad de sobrevivirles da su especial valor para el individuo.

La sucesión Romana, no solo comprendía el patrimonio del difunto, si no que incluía también los ideales, las simpatías y las antipatías del difunto, el heredero continua la personalidad entera del difunto y no solo su personalidad patrimonial.

En Roma, se negaba la desaparición del fallecido como entidad de derecho y establecía su prolongación mediante la continuidad de su persona por el heredero. Este y aquél son una misma persona, de modo que la vacante dejada por el muerto es ocupada instantáneamente por el sucesor.
Los germanos decían que la sucesión era una suerte de posesión combinada con dominio que a la muerte del jefe de familia era continuada por sus herederos de sangre. El heredero adquiría los bienes en mérito a esa copropiedad preexistente es que éste resultaba un sucesor en los bienes, si necesidad de acudir al artificio de la continuación de la persona. El patrimonio transmitido no se confunde con los bienes personales del heredero y, por tanto, él no está obligado personalmente por el pasivo hereditario: su responsabilidad se reduce responder exclusivamente con lo que ha recibido .

El Derecho de sucesiones o Derecho sucesorio es aquella parte del Derecho privado que regula la sucesión mortis causa y determina el destino de las titularidades y relaciones jurídicas tanto activas como pasivas de una persona después de su muerte.

En la regulación de las sucesiones, se contemplan importantes aspectos, tales como:

  • Destino que se le van a dar a los bienes del difunto o causante. Se determina el ámbito de actuación de la autonomía de la voluntad, las normas imperativas que sean necesarias y las normas dispositivas que suplirán la voluntad del causante, en caso de no existir testamento.
  • Requisitos de validez del testamento, con la finalidad de asegurar que lo que aparezca en él sea realmente la voluntad del testador.
  • Los trámites necesarios para el reparto del caudal relicto (bienes hereditarios).

La sucesión

 

La palabra sucesión, al igual que en el lenguaje corriente, significa en términos jurídicos, sustitución o reemplazo. Por tanto, cuando el o los derechos que pertenecen a una persona, cambiando de dueño pasen a otra que venga a sustituirla, tendremos jurídicamente una sucesión; en consecuencia, hay sucesión en la compraventa, en la donación, en la cesión de créditos, en la transmisión de una desmembración de la propiedad: porque en todos estos casos aquel a quien el derecho se transfiere suplanta a su antecesor en la titularidad del mismo. El sustituto recibe, específicamente, el nombre de sucesor.
Las personas a las cuales se transmitan los derechos de otras personas, de tal manera que en adelante puedan ejercerlos en su propio nombre, se llaman sucesores. Ellas tienen ese carácter, o por la ley, o por voluntad del individuo en cuyos derechos suceden.
La sucesión es la transmisión de los derechos activos y pasivos que componen la herencia de una persona muerta, a la persona sobreviviente, a la cual la ley o el testador llama para recibirla.

Clasificación de las sucesiones

La sucesión puede ser Inter vivos o mortis causa.

  • Sucesión inter vivos: cuando una persona ocupa el lugar y la titularidad de los derechos de otra; según las reglas del ius civile, esta sucesión entre vivos se produce cuando el paterfamilias adquiere la potestad sobre una persona sui iuris y como consecuencia se transmiten en bloque sus bienes al padre: esto sucede en los casos de la arrogación (adrogatio), por la que una cabeza de familia se somete en adopción a la potestad de otro paterfamilias. Las deudas de los que pasan a la potestad del padre no se transmiten en virtud de la sucesión.

Es un poder de libre disposición inherente a la propiedad y el cual se encuentra en mano del que tiene la potestad familiar que es el paterfamilia. Fue ampliamente aplicada en el derecho romano pero en la actualidad está institución se ha prohibido en muchos países.La sucesión universal entre vivos consiste en el hecho de que una persona se ubique en el lugar de otra, dentro del conjunto de relaciones patrimoniales.

En Roma, se conocieron tres formas de adquirir entre vivos; la primera consiste en el hecho de que un liberto fuese sometido a la esclavitud; en segundo lugar un sui iuris, este sujeto mediante la abrocatio al poder de un paterfamilia y en último lugar está la mujer sui iuris que se sujetaba a la mano.

  • Sucesión Mortis causa: a la muerte de una persona el heredero entra en la misma posición que aquella tenía y se sitúa en su lugar considerándose que lo hace sin interrupción alguna. La consecuencia a más importante es que la sucesión se produce tanto sobre los créditos como sobre las deudas.

Sucesión por causa de muerte, conocida como herencia o sucesión universal, comprende el libre poder de disposición del pater, pero en ésta el causante dispone en vida para después de su muerte de sus bienes.

SUCESIÓN HEREDITARIA A TITULO UNIVERSAL:

La asignación a título universal se llama herencia, la asignación a título particular se llama legado

Comprende la trasferencia de todo el patrimonio en bloque, por lo que se entiende la continuación por ella de todas las relaciones jurídicas del causante en su conjunto. Las asignaciones a titulo universal son aquellas en las cuales se sucede al testador en todos sus derechos y obligaciones. Entonces a la persona que no se le denomine en el testamento de la siguiente manera: “sea fulano, mi heredero” o “dejo mis bienes a fulano”, se considera un heredero a titulo universal, es decir,  que no se le deja una cosa en específico. Siendo la herencia un conglomerado de derechos y obligaciones que trasmite una persona al  momento de su muerte a sus herederos, se hereda a titulo universal cuando se heredan todos estos derechos y obligaciones de igual manera.

SUCESIÓN HEREDITARIA A TITULO PARTICULAR O LEGADO:

Comprende tan sólo el traspaso de una parte del patrimonio dejado por el causante. El título es particular cuando se sucede en uno o más bienes determinados.

Base legal

Bonorum possessio

El pretor con sus propios recursos jurisdiccionales concede a determinadas personas la posesión de los bienes de herencia.
La bonorum possessio tiene la función de regular y atribuir la posesión de bienes en caso de herencia.
Se concedía a los herederos civiles pero también a otras personas por parentesco natural o cognición.

La bonorum possessio es el sistema sucesorio creado por el Pretor frente al sistema sucesorio del antiguo Derecho civil, denominado hereditas.

La excesiva rigurosidad y rigidez del antiguo ius civile se acusa especialmente en la sucesión legítima. Las disposiciones de las XII Tablas en esta materia, fundadas en la antigua organización agnaticia de la familia romana, no eran en ocasiones ni justas ni equitativas. Así por ejemplo, las XII Tablas llamaban a suceder en primer lugar a los heredes sui, esto es, a los que se hallan sometidos a la patria potestad del difunto en el momento de su muerte, después a los agnados y finalmente a los gentiles; de esta forma, por un lado, los hijos quedaban excluidos de la herencia de su madre (si ésta no había contraído matrimonio cum manu), de otra, los hijos emancipados quedaban también excluidos de la herencia de su padre, ya que no estaban sometidos a su patria potestas. Pero la gran transformación sufrida por la sociedad romana ya a finales de la época republicana, afecta paulatinamente al antiguo sistema de la familia agnaticia, que empieza a perder importancia a favor del concepto de familia cognaticia (basada en vínculos de sangre), repercutiendo decisivamente tal transformación en el derecho sucesorio.

La rigidez del primitivo ius civile se fue dulcificando por obra del derecho honorario, y el Pretor empieza a considerar justo llamar a la herencia a parientes del difunto unidos por lazos de sangre, aunque no formen parte de la familia agnaticia (por ejemplo los hijos emancipados). Ahora bien, dado que el Pretor no podía conceder la cualidad jurídica de heredero, se limitó a conceder la posesión de los bienes hereditarios, si así lo estimaba conveniente y en atención a determinados presupuestos, a aquéllos que la solicitaban: en esto consistía la institución de la bonorum possessio, un verdadero sistema sucesorio, que convive durante largo tiempo junto al del derecho civil.

Características

La bonorum possessio surge probablemente con funciones auxiliares, acordando una protección posesoria a quien sostuviera tener derecho a una determinada herencia. Así, quien sostenía ser heredero se dirigía al Pretor exponiendo el fundamento de su derecho, esto es, o exhibiendo el testamento o invocando el vínculo de parentela que lo ligaba al difunto; a continuación el Pretor lo autorizaba a entrar en posesión de los bienes hereditarios, concediéndoles al mismo tiempo el interdictum quorum bonorum, con el que podían actuar frente a los detentadores de tales bienes para así obtener la posesión, sin necesidad de acudir a la hereditatis petitio y a su complicado procedimiento.

De su función auxiliar originaria, la bonorum possessio pasó a tener funciones supletorias y correctoras, concediéndola el Pretor incluso a quienes no tuviesen título hereditario civil. Lo explicamos. Cuando el causante moría sin testar, el Pretor concedía la posesión de los bienes a personas que no eran contemplados como herederos ab intestato por el Derecho civil, creando así la figura del sucesor que sólo tenía título pretorio, y al que no bastando el interdictum quorum bonorum para conseguir los bienes, le concedía acciones ficticias (el iudex debía juzgar como si el bonorum possessor fuese heredero civil) para exigir los créditos de los deudores del difunto. Aún más, ya en la época imperial, el Pretor llegó a conceder la bonorum possessio, aun existiendo testamento, a personas no contenidas en el mismo.

Clasificación de la bonorum possessio

De lo expuesto, podemos distinguir tres clases de bonorum possessio:

a) Bonorum possessio secundum tabulas, cuando la posesión se concedía a quienes eran instituidos herederos en el testamento. El Pretor concedía esta posesión al que presentase un testamento válidos en su forma externa, provisto de los sellos correspondientes.

b) Bonorum possessio tabulas, cuando la posesión se concedía a favor de aquellas personas que habían sido excluidas injustamente de la herencia por testamento.

c) Bonorum possessio sine tabulas, cuando habiendo fallecido el causante intestado, el Pretor concedía la posesión, bien a aquéllos que eran herederos civiles ab intestato, bien a personas unidas al causante por vínculos de parentela, pero no contemplados por el Derecho civil.

Nos encontramos, pues, ante la coexistencia de dos sistemas sucesorios que no debemos considerar contradictorios, sino parelelos y en ocasiones complementarios:

– Aquel civil, que atribuía a determinados individuos el título y la cualidad de heres (heredero), con las consecuencias jurídicas inherentes a tal cualidad.

– Aquel pretorio, que concedía a determinadas personas la posesión de los bienes del causante y acciones ficticias (actiones ficticiae) para exigir el objeto de los créditos de éste frente a sus deudores.

Tal dualidad de sistemas convivió durante toda la época clásica, y todavía en época postclásica (aunque ya no existe la distinción entre ius civile-ius honorarium) se continua hablando de herederos y bonorum possessores, aunque ahora ya, la diferencia entre bonorum possessio y hereditas o sucesión civil sólo tiene un valor formal.

Justiniano fusionó los dos sistemas pero no de un modo completo. En Derecho justinianeo la herencia civil es el sistema que prevalece, aunque existen casos en que la bonorum possessio se utilizaba como supletorio.

  • Decretalis: el Pretor por circunstancias particulares concede la Bonorum Possessio fuera del edicto.
  • Edictalis: la que aparece en el edicto. Son las personas que el Pretor publica en el edicto.

Otra clasificación de Bonorum Possessio:

  • Provisional: los bienes se entregaban a una persona pero no prevalecía frente al heredero civil y por eso su posesión iba a ser solo provisional. También se la conoce como “Sine Re”.
  • Definitiva: se la conoce también como “Com re” y se de cuando el poseedor de los bienes prevalece sobre el heredero civil y por eso su posesión es definitiva.

Otra clasificación de la Bonorum Possessio:

  • Secumdum tabulas testamenti: cuando el Pretor concedía o entregaba los bienes de la herencia de conformidad con el testamento (a las mismas personas que aparecen en el testamento).
  • Sine tabulas: cuando el Pretor concede los bienes de la herencia a las personas que establece el Derecho de Pretorio cuando no hay testamento.
  • Contra tabulas: cuando el Pretor concede los bienes de la herencia en contra de lo que dice el testamento.

Finalidad

La herencia es una institución del Derecho Romano Civil y se regula en las XII Tablas, pero ante la situaciones injustas está el Pretor.

El Pretor crea el Bonorum Possessio que es la entrega en posesión de los bienes de la herencia realizado por el Pretor a favor de determinadas personas que pueden ser o no los herederos previstos por el Derecho Civil.

Los fines de esta institución del Pretor son:

Superar la rigidez formal del Derecho Civil.

Dar entrada a la sucesión a los parientes cognados del causante.

Proteger a los herederos forzosos.

Institución del Heredero

El testamento podía contener variadas disposiciones, como la institución de heredero, legados, manumisiones de esclavos, desheredación, nombramiento de tutor, fideicomisos, etc. De todas ellas la más importante y fundamental, y de la cual todas las demás dependen, es la institución o designación de un heredero.

a) La institución de heredero es la base del testamento y contenido indispensable del mismo: caput et fundamentum totius testamento (Gayo 2, 229). Si el testador no instituyó algún heredero o si la designación es nula, el testamento no era válido. Nuestro Derecho se aleja de la mentada regla: el Ordenamiento de Alcalá eliminó tal exigencia, y el primer párrafo del artículo 764 del Código civil establece que el testamento será válido aunque no contenga institución de heredero.

b) La institución de heredero exigía en el antiguo Derecho, como todas las manifestaciones de voluntad, el uso de términos solemnes, casi sacramentales, y expresados en lengua latina. Según Gayo (2, 116-117), podía hacerse con la fórmula Titius heres esto (Ticio será mi heredero), o bien Titium heredem esse iubeo (ordeno que Ticio sea mi heredero); sin embargo no era admitida Titium heredem esse volo (quiero que Ticio sea mi heredero), pues se consideraba que estas palabras expresaban un mero deseo y no respondían a la forma imperativa y directa en que debía ser hecha la institución de heredero. Pero la exigencia de fórmulas solemnes fue abolida en el año 339 por Constantino (C. 6, 23, 15), y el requisito de la lengua latina por Teodosio II en el 439, derogaciones acogidas favorablemente por Justiniano.

c) El heredero es un sucesor universal, esto es, como ya hemos advertido, se hace continuador de la persona del difunto. Es obvio, que toda persona con la capacidad suficiente puede disponer de su herencia para el momento de la muerte; pero una vez redactado el testamento, habiendo instituido heredero y éste aceptado la herencia, se produce un efecto que el testador no puede ya modificar: de acuerdo con el principio semel heres semper heres, quien llega a ser heredero continuará siéndolo para siempre.

Por tanto, el heredero no puede ser instituido bajo condición resolutoria ni por un cierto tiempo, pues el verificarse el hecho futuro e incierto en que consiste la condición resolutoria el hecho futuro e incierto en que consiste la condición resolutoria, o la llegada del tiempo señalado, harían que el heredero dejara de serlo, chocando con el principio ya mentado semel heres semper heres. En todo caso, el término cierto y la condición resolutoria no anulaban la institución de heredero, sino que tales modalidades se tenían por no puestas.

Se admitía, empero, instituir al heredero bajo condición suspensiva, por ejemplo, que Ticio sea mi heredero si las naves regresaran de Asia: el heredero está instituido sub conditione y la institución es válida, sólo sucede que mientras está pendiente la condición suspensiva, queda también en suspenso la delación de la herencia.

Igualmente se admitía someter la institución de heredero a un término incierto, pues tal término se consideraba como si fuese una condición: así, en el ejemplo “Que Ticio sea mi heredero si vive todavía cuando muera Nevio”, el término incierto equivale para los romanos a una condición, y como tal es respetado (D. 35, 1, 75).

d) El testador podía instituir uno o varios herederos. Cuando designa uno solo, éste tiene derecho a la totalidad de la herencia, incluso en el supuesto que esté instituido sólo en una parte de la misma, en virtud del principio romano, según el cual nadie puede morir en parte testado, en parte intestado.

Cuando el testador había instituido varios herederos, los instituía en cuotas pero no en cosas determinadas. Si no indicaba en qué cuota debía heredar cada uno, se entendía que todos los herederos lo hacían en cuotas iguales.

El complejo del patrimonio hereditario a los fines de cálculo de las cuotas, se denominaba as, que indicaba el entero, el todo: heres ex asse (heredero por el as) es, por tanto, el heredero por el todo. El as, al igual que la antigua moneda romana se dividía en doce unciae (onzas), siendo la onza la doceava parte del as (D. 28, 5, 51, 2).

Si el testador designaba exactamente la cuota o fracción en la que cada uno de los herederos instituidos debía heredar, se servía para repartir su herencia entre los instituidos, asignando a cada uno de ellos una o varias onzas hasta el límite del as: por ejemplo, heres unciarius es el heredero por una sola onza o cuota de la herencia; dos onzas equivalen a dos partes sobre doce de la herencia, esto es, a un sexto de la misma (2/12 sextans); cuatro onzas equivalen a cuatro doceavas partes de la herencia, esto es, a un cuarto de la misma (4/12 triens); el instituido heredero por ocho onzas recibirá una octava parte de la herencia (8/12 bes), y así sucesivamente.

Si el testador no agotó las fracciones del as entre los herederos, se da siempre el acrecimiento a favor de los instituidos en proporción a sus cuotas, ya que por la incompatibilidad entre la herencia testamentaria y la herencia ab intestato (nemo partim testatus parte intestatus decedere potest), no son llamados los herederos legítimos.

Podía ocurrir que el testador se excediese al atribuir las fracciones del as, y entonces tenía lugar el fenómeno inverso, es decir, se reducen en proporción las fracciones, conforme a la voluntad del disponente, de forma que puedan también atribuirse eficacia a aquellas fracciones que excedan el as. Así, por ejemplo, el testador dispuso que A sea heredero por tres onzas, B por seis onzas y C por otras seis. Aquí, en lugar de doce onzas el testador ha puesto quince; por ello, según lo que hemos indicado, se deben reducir o detraer tres onzas, pero de forma que no se altere la proporción en que cada heredero había sido instituido: A, a quien se asigna la mitad de lo que se asigna a B y C, tendrá un quinto en lugar de un cuarto, y los otros (B y C) dos quintos para cada uno en lugar de dos cuartos.

Modalidades

Donaciones modales

Es aquella donación que impone al donatario la carga (modus) de realizar una determinada prestación a favor del mismo donante o de un tercero. El modus no constituye una contraprestación, ya que es esencial en la donación la liberalidad del acto.

En el derecho justinianeo, la donación modal se configura como un contrato innominado.

La donación es un contrato por el cual una persona (natural o jurídica) hace transferencia gratuita e irrevocablemente de una parte de sus bienes a otra persona que lo acepta en forma expresa1.
La condición sine qua non, para realizar una donación es el carácter de gratuidad de la misma presente en el traslado de la titularidad del derecho de propiedad sobre el bien, en desmedro patrimonial del donante y a favor del donatario, lo que entre entidades públicas se da en procura del bienestar de la sociedad en general y en observancia de fines estatales.

Una de las clases de donación, es la llamada donación modal, en donde se fija una obligación al donatario, es decir el cumplimiento de una carga 2, cuya inobservancia genera la rescisión del vínculo o la ejecución de la obligación, lo que se traduce en el primer caso, que las cosas vuelven al estado precontractual (se reintegra el bien donado) o se obliga al cumplimiento de la obligación contraída, para el segundo evento.

Las donaciones son actos de liberalidad, pero, junto con las disposiciones testamentarias, es posible realizarla imponiéndole al donatario una carga (un modo) siempre que la misma sea cuantitativamente inferior al valor que tenga la cosa o el derecho donado.

Revocatoria de las donaciones

Las donaciones pueden ser revocadas, entre otros, por los siguientes motivos:

  • Ingratitud: generalmente comprende dos causas:
    1. Cuando el donatario comete algún delito contra la persona, la honra, o los bienes del donante, ascendientes, descendientes o cónyuge.
    2. Cuando el donatario no presta alimentos al donante, no teniendo éste parientes que deban hacerse cargo de él, y cuando la donación se haya hecho sin cargo.
  • No cumplir las cargas o gravámenes impuestos.- El donatario debe cumplir las cargas del bien, pero al no ser obligaciones personales, al renunciar al bien, se libera de toda obligación.
  • En casos excepcionales, por desaparición del motivo que originó la donación. Por ejemplo, donaciones prenupciales.
  • También existe la revocación de las donaciones en el caso de la supervivencia o superveniencia de hijos.

La sucesión intestada

La sucesión intestada es la transmisión que hace la ley de los bienes, derecho y obligaciones transmisibles de una persona difunta. A falta de testamento, la ley designa a los herederos del difunto, interpretando una voluntad que no llegó a manifestarse. Las reglas de la sucesión intestada constituyen el testamento tácito o presunto del causante.

La sucesión intestada o abintestato [El art. 912, la denomina sucesión legítima] se denomina así, por evidente contraposición a la sucesión voluntaria o testamentaria.

La sucesión intestada “fallecer sin testamento” representa un papel subsidiario respecto de la sucesión testamentaria, siendo sólo de aplicación cuando la inexistencia o la insuficiencia del testamento así lo exijan, procediendo a señalar el legislador quiénes deben ser considerados herederos de quien fallece sin designarlos. [Art. 913 “A falta de herederos testamentarios, la Ley defiere la herencia a los parientes del difunto, al viudo o viuda y al Estado”].

Derecho pretoriano

el derecho pretoriano es el que los pretores introdujeron a los fines de ayudar, suplir y corregir el derecho civil cuando necesidades de utilidad pública lo reclamaron. Es una parte del derecho romano correspondiente a la etapa pretoriana en la que roma tenía provincias gobernadas por el pretor

Derecho pretoriano o en latín ius praetorium fue el derecho creado por el magistrado romano a través de sus preceptos. Es decir que estos edictos del derecho privado se desarrollaron en la antigua Roma por los pretores de ese entonces. El Compendio señala que los pretores podían confirmar, complementar o apoyar el derecho civil, o sea, el derecho romano fundamental basado en la ley estatutaria. Debido al formalismo inherente, la ley civil no fue capaz de adaptarse al rápido desarrollo de las relaciones económicas de una sociedad esclavista, y por lo tanto, a finales de la época republicana, el derecho pretoriano se había convertido esencialmente en un sistema judicial independiente.

SUCESIÓN DEL DERECHO PRETORIANO

BONORUM POSSESSIO. CONCEPTO Y CARACTERES.

* CONCEPTO. Es una sucesión que se acuerda, no en virtud de la ley, sino del edicto del pretor, que vino a completar, suplir y corregir el derecho civil.
El progreso de las instituciones jurídicas de los romanos resulta, fundamentalmente, de los aportes recíprocos del derecho civil y el derecho pretoriano u honorario. Y ese dualismo con que se tropieza constantemente en el estudio del desarrollo histórico del derecho romano, se manifiesta, también, en la organización del derecho hereditario, representado por dos instituciones complementarias y paralelas, que son la hereditas y la bonorum possessio. En efecto, al margen de la sucesión prevista y regulada por el derecho civil o hereditas, encontramos, en Roma, otra organizada por el Edicto del Pretor, que se conoce bajo el nombre de bonorum possessio o posesión de los bienes. Daremos, pues, el concepto y señalaremos los caracteres de una y otra especie de sucesión, para extraer luego, de su análisis comparativo las diferencias que las separan.

Sistema justinianeo

Sucesión res nullius

Res nullius es una expresión latina, que significa “cosa de nadie”, utilizada para designar las cosas que no han pertenecido a persona alguna, o sea, lo que no ha sido propiedad de ninguna persona. No hay que confundir a las res nullius con las res derelictae. Mientras las primeras no han sido jamás objeto de propiedad, las segundas han tenido dueño, pero éste las ha abandonado.

La principal importancia de las res nullius es que pueden ser objeto de ocupación. A través de la misma, una persona puede adquirir su propiedad, simplemente apropiándose de la cosa, a través de su posesión y sin que tenga que mediar ningún plazo de tiempo (a diferencia de la usucapión). El caso más claro de ocupación es el de la persona que se encuentra un objeto o un animal salvaje. Al ser res nullius, simplemente basta con su aprehensión para hacerlo suyo.

La tierra en muchas legislaciones no se puede considerar como res nullius, como cosa sin dueño, dado que su propiedad sería del Estado.

Sucesión hijos naturales, hijos libertos

Bienes vacantes

Son bienes inmuebles que se encuentran dentro del territorio respectivo a cargo de la Nación, sin dueño aparente o conocido; y mostrencos los bienes muebles que se hallen en el mismo caso. Bienes vacantes son aquellos inmuebles sobre los cuales se ejerció la propiedad privada, pero que aparecen en el momento sin dueño aparente o conocido

Sucesión voluntaria

Sucesión voluntaria: es la que tiene lugar cuando el sucesor ha sido designado libremente por el causante, y el fenómeno sucesorio ha sido libremente regulado por el causante. Y ello puede verificarse bien en testamento (sucesión testamentaria: que es regla general en Cc) o bien mediante convenio con otra persona (sucesión contractual que en el Cc es excepcional.

Sucesión testamentaria

Es aquella que se origina cuando el causante, en previsión de su muerte próxima o remota, dispone voluntariamente de sus bienes señalando a quienes y en que forma deben transferirse.

Fundamento:

La voluntad del causante en disponer de sus bienes al momento de su muerte, es el principal fundamento de este tipo de sucesión, pero esta voluntad debe cumplir unos requisitos para que dicha manifestación de voluntad sea válida y pueda tener eficacia jurídica, los cuales son:

  1. Que sea emitida en forma válida, de conformidad con nuestro ordenamiento jurídico, o sea mediante testamento.
  2. Que el causante o de cujus sea capaz de disponer.
  3. Que el instituido sea capaz para suceder o percibir.
  4. Que en la disposición testamentaria se haya respetado la legítima.

Conviene señalar que en nuestro Derecho vigente no existe otra forma de disponer de los bienes propios para después de la muerte.

EL TESTAMENTO:

Es la disposición de última voluntad con que una persona determina el destino de su patrimonio después de su muerte.

En derecho romano, el testamento (en latín testamentum) es un acto jurídico solemne por el que una persona con capacidad para ello hace constar su voluntad dispositiva acerca de su propio patrimonio para después de su fallecimiento. Por este acto se permite a una persona sui iuris, en la que no concurra ninguna incapacidad que lo impida, otorgar una ley a su propio patrimonio, pero es ésta un tanto peculiar al no entrar en vigor hasta el momento de la muerte de la persona y por poder ser revocada con total independencia por un nuevo testamento hasta que se sobrevenga el fatídico desenlace. La doctrina romanista del momento considera que es una de las invenciones más importantes del genio jurídico romano.y los demas

La persona que testa designa ante todo uno o varios herederos, bien directamente o bien como sustitutos de los instituidos en primer lugar. Pero el testador también está capacitado para hacer otra clase de disposiciones, como son los legados o fideicomisos, las concesiones de libertad a esclavos (no eran propiamente manumisiones), la asignación del patronato, los nombramientos de tutores o la ordenación de sepultura.

Contenido

Contenido del testamento

Institución de heredero.
En el derecho antiguo la institución de heredero debía hacerse de forma solemne y usando determinadas palabras (Gayo, 2, 117); con el tiempo, sin embargo, esta exigencia desapareció y en el postclásico se permitió q la institución de heredero se hiciera libremente.
Como sabemos, el heredero debería ser instituido por la totalidad de la herencia o por una cuota de ella, y no en relación con cosas determinadas.
Sin embargo, si se instituía a alguien a alguien en relación con un objeto determinado ( heres ex re certa), la institución era válida; pero si se trataba de un solo heredero, se le consideraba como heredero universal y si concurría con otros coherederos no se consideraba que adquiría una cuota de la herencia (Papiniano, D.28,6,41,8).
La institución de heredero podía sujetarse a condición o a termino suspensivos; por ejemplo, Tito será mi heredero si no hay guerra con Tracia; o bien, Mario será mi heredero cuando Tricio fallezca; sin embargo, la condición y el termino resolutorios no se permitieron, pues contrariaban el principio de que “el heredero una vez instituido es siempre heredero” (semel heres, semper heres).por tanto, no se admitía ninguna disposición que lo privara de tal calidad y en caso de que el testador lo hubiera incluido, se tenía por no puesta.

Nulidad del testamento

Nulidad. La nulidad puede ser inicial (ab initio) cuando el testamento adolece de un vicio inherente a su redacción, o sobrevenida, cuando siendo válido en el momento de su redacción, posteriormente deja de serlo.

La nulidad inicial se presenta cuando faltan algunos de los requisitos exigidos por la ley, a saber: capacidad de disponer por testamento (testamentifactio), la forma exigida para su otorgamiento, institución de heredero hecha válidamente.

Un testamento válido en principio puede dejar de serlo por las causas siguientes:

a) Cuando el testador pierde la capacidad para disponer después de redactar el testamento (por ejemplo si cae en la esclavitud).

b) Cuando es preterido (omitido) un hijo póstumo de uno u otro sexo, el testamento es válido inicialmente, pero luego de sobrevenir el nacimiento del póstumo, se invalida por completo.

c) Cuando el testador revoca el testamento, u otorga otro que invalida el anterior.

d) El testamento también pierde sus efectos cuando el heredero o herederos instituidos no quieren o pueden aceptar la herencia, y entonces se habla de testamento desertum. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, cuando el heredero muere antes que el testador.

Revocación.

Revocar, del latín revocare, significa dejar sin efecto una disposición. Como ya hemos aprendido, el testamento es un acto revocable y el testador es libre de modificar hasta el momento de su muerte las disposiciones testamentarias.

Ahora bien, la revocación podía realizarse de distintas formas: 

a) El Derecho civil sólo conoce un modo de revocar el testamento, y esto es, redactando uno nuevo. El testamento nuevo anula el precedente; de ahí que si un testador muere dejando varios testamentos, el último es el único válido.

b) Teniendo en cuenta que en el Derecho pretorio lo decisivo es el documento, el Pretor admite que para revocar un testamento, el testador no tiene porqué redactar otro nuevo, pues basta con que destruya las tablillas donde fue redactado, rompa los sellos, o borre nombres o disposiciones. Es útil recordar que el primer párrafo del artículo 742 del Código civil presume revocado el testamento cerrado, cuando aparezca en el domicilio del testador con las cubiertas rotas o los sellos quebrantados, o borrados, raspadas o enmendadas las firmas que lo autoricen.

c) Justiniano decide que el testamento pudiese ser también revocado por simple declaración hecha ante un Magistrado o ante tres testigos, admitiendo, desde luego la revocación mediante la redacción de un segundo testamento, que invalida mediante la redacción de un segundo testamento, que invalida automáticamente un testamento anterior. Al respecto pueden consultarse los artículos 739 y 740 del Código civil.

Interpretación del testamento

La eficacia del testamento tiene su fundamento en la voluntad del disponente.

Los juristas elaboran una serie de reglas sobre la interpretación de las cláusulas testamentarias en las que debe prevalecer siempre la voluntad del testador. En la jurisprudencia republicana se da la mayor relevancia a la voluntas defuncti, y según Tuberón «las palabras son sólo un medio de expresión de esa voluntad». Celso, 19 dig. D. 33.10.7.2, afirma que «la intención del que testa es anterior y de mayor relevancia que la voz». En relación con las condiciones que se ponen en los testamentos, Ulpiano, 5 disp. D. 35.1.19 pr., afirma que «tiene preferencia la voluntad del difunto que es la que impera las condiciones». Esta prevalencia de la voluntad perdura hasta Justiniano, el cual reconoce que siempre seguimos los vestigios de la voluntad del testador (CI. 6.37.23.2a; CI. 6.27.5.1 a; I. Inst. 2.20.2).

Apertura

Tipos de testamento

·        Testamentum calatis comitiis


El paterfamilias, ante los comicios convocados al efecto, declaraba a quien elegía por heredero. Según la opinión doctrinal dominante, no era otra cosa que una adrogatio, es decir, un expediente por el cual el pater que no tenía herederos directos, se procuraba uno artificialmente, con el que aseguraba la perpetuidad de su familia.

·         Testamentum in procinctu: equivalente al testamento militar

Según Gayo (2, 101) era el realizado por aquéllos que estuvieran in proelium exituri, o sea ante el ejército en armas. Podía hacerse ante la inminencia de la batalla y, no estando sujeto a la observación de forma alguna, podría considerarse como la figura más antigua del testamento militar.

Ambas clases de testamento tenían un acusado carácter publico-religioso, pues el primero se hacía bajo la presidencia de los pontífices, y el segundo, una vez que el comandante del ejército había tomado los auspicios.

·        Testamentum per aes et libram

Este modo de testar consiste en la aplicación a las disposiciones por causa de muerte del procedimiento de la mancipatio que, como vimos, servía para transmitir la propiedad de las cosas mancipables: la persona que quería disponer por testamento, transmitía su patrimonio mediante mancipatio a un amigo (familiae emptor = comprador del patrimonio), encargándole oralmente que ejecutase su voluntad respecto a otras personas.

El mecanismo de esta forma de disponer atraviesa dos fases sucesivas, en la primera, el adquirente del patrimonio (familiae emptor) jugaba el papel de heredero; en la segunda, el familiae emptor, en vez de ser tratado como heredero, no es más que una persona de absoluta confianza, a la que es notificado por escrito, o bien oralmente, el testamento que contenía la institución del verdadero heredero (Gayo, 2, 102).

Legado

El legado es una disposición contenida en el testamento, por la cual el testador concede a una persona cosas determinadas o derechos, que segrega de la herencia sin conferir a esa persona el título de heredero.

La institución de legatario se distingue de la institución de herederos, en que el primero recibe bienes determinados, servicios o prestaciones concretas e individuales, en cambio el heredero, recibe un patrimonio o una parte alícuota de el, en que se incluye bienes, derechos y obligaciones. Si no hay disposiciones especiales, los legatarios se regirán, por las mismas normas de los herederos.

El Derecho romano nos ofrece varias definiciones de legado:

Florentino (D. 30, 116 pr.)
Legado es una detracción de la herencia, con la cual quiere el testador que sea dado a otro algo de lo que en su totalidad habría de ser del heredero. 

Modestino (D. 31, 36) El legado es una donación dejada por testamento. 

Justiniano (I. 2, 20, 1) Legatum est donatio quaedam a defuncto relicta.

El legado es una especie de donación dejada por el difunto.

Tales definiciones no son demasiado exactas. La de Florentino, porque el legado no siempre implica una detracción de las cosas pertenecientes al caudal hereditario, puesto que podían legarse cosas del heredero o de un tercero. Las de Modestino y Justiniano, porque no siempre el legado importa un enriquecimiento para el legatario, rasgo característico de la donación: al legatario puede imponérsele un gravamen equivalente al valor de lo legado.

En todo caso, podría afirmarse que el legado es toda liberalidad mortis causa, ordenada por el testador en el testamento o en un codicilo, a favor de una persona (legatario) sin conferirle el título de heredero. Nuestro Código civil no nos ofrece definición alguna de legado.

Tipos de legado

Gayo (2, 192) distingue cuatro tipos de legados (legatorum genera sunt quattuor), con estructura y efectos jurídicos diversos: per vindicationem, per damnationem, sinendi modo y per praeceptionem.

a) El legado per vindicationem

Se llama per vindicationem porque transmitía directamente la propiedad de las cosas legadas, sin intervención alguna del heredero, de modo que el legatario podía reivindicarlas de cualquiera que las tuviese en su poder (Gayo 2, 194). Si su objeto eran cosas fungibles bastaba que el testador tuviese el dominio de las mismas en el momento de su muerte (mortis tempore); si se trata de cosas infungibles se exigía que el testador tuviese la propiedad de las mismas en el momento de su muerte (mortis tempore); si se trataba de cosas infungibles se exigía que el testador tuviese la propiedad de las mismas, tanto en el momento de la redacción del testamento, como en el de su muerte (Gayo 2, 196).

Mediante legado per vindicationem también se podía constituir un derecho real de servidumbre de usufructo o de uso a favor del legatario, y sobre cosas propias del testador. Así, si legamos per vindicationem el usufructo de un fundo, el legatario se convertía inmediatamente en usufructuario, pudiendo ejercitar la acción confesoria (originariamente denominada vindicatio ususfructus) para hacer valer su derecho.

b) El legado per damnationem venía ordenado con la fórmula Heres meus fundum Cornelianum Titio dare damnas esto (quede mi heredero obligado a dar a Ticio el fundo Corneliano). Aquí, el testador imponía al heredero la obligación de realizar un hecho a favor del legatario (en nuestro ejemplo, transmitirle la propiedad del fundo Corneliano), de tal forma que éste solo adquiere un derecho de crédito frente al heredero, y para obligarlo a cumplir la prestación que le es debida en virtud del legado, puede ejercitar una acción personal, concretamente la actio ex testamento.

Mediante este tipo de legado el testador podía legar tanto cosa propia como ajena, en cuyo caso el heredero estaba obligado a adquirirla y entregarla al legatario, o bien dar a este último el valor correspondiente; también podían legarse cosas futuras, como los frutos que produjese un determinado fundo (Gayo 200-203).

c) Mediante el legado per praeceptionem el testador atribuía la propiedad de una cosa a uno de los coherederos, el cual estaba autorizado a retirar previamente (praecipere) la cosa legada de la masa hereditaria (Gayo 2, 216). Los Sabinianos retenían que tal legado fuese nulo si era dispuesto a favor de quien no había sido instituido heredero; los Proculeyanos, cuya opinión prevaleció, retenían que se pudiese legar per praeceptionem también a quien no había sido instituido heredero. Según esta interpretación, el legado per praeceptionem no es ya un tipo en sí mismo, sino una variante del legado per vindicationem.

  1. d) El legado sinendi modo venía dispuesto con la fórmula Heres meus damnas esto sinere, indicando el objeto del legado y el nombre del legatario. Mediante este tipo de legado el testador ordenaba al heredero, no tanto que hiciese algo a favor del legatario, sino que permitiese a este último tomar para sí el objeto del legado (sinere significa permitir). De este modo podían ser legadas tanto las cosas del testador como las del heredero, pero no las cosas ajenas. Al igual que en el legado per damnationem, el legatario tenía una acción personal frente al heredero, dirigida a obligarlo a permitir que se apodere de la cosa legada.

    Resumiendo, el Derecho romano clásico distinguía dos amplias categorías de legados: 1) legado per vindicationem (legado real), del cual era una subespecie el legado per praeceptionem; 2) legado per damnationem (legado obligacional), con el que se confunde el legado sinendi modo.

    El riguroso formalismo que hemos expuesto y que debía ser observado para disponer cada uno de los tipos de legado, tenía el grave inconveniente de que si el testador empleaba una fórmula distinta de aquélla que debería haber empleado, el legado era nulo. Tal riesgo de nulidad fue paliado, en cierta medida, por el senadoconsulto Neroniano (64 d.C.), el cual dispone que el legado que hubiese resultado nulo por no emplear la fórmula apropiada, sería en todo caso válido como legado per damnationem, que es el legado más amplio. Así, por ejemplo, si alguien hubiese dispuesto un legado de cosa ajena utilizando la fórmula del legado per vindicationem, sería nulo en principio, pero el senadoconsulto Neroniano lo considera válido como legado per damnationem, que permitía legar cosa ajena. El senadoconsulto sólo remediaba, es cierto, la nulidad que resultaba del empleo de una fórmula impropia, pero contribuyó a disminuir las diferencias que existían entre los cuatro tipos de legados, y constituyó un paso decisivo hacia la supresión de las formas, operada por una constitución de Constancia del año 339. Justiniano erradica definitivamente el antiguo formalismo, disponiendo que en lo sucesivo los legados no tuviesen más que una sola naturaleza, cualquiera que fuese la fórmula empleada por el testador: esto es, lo esencial era la voluntad del difunto y no las palabras, y según la interpretación de esa voluntad, el legatario podría ejercitar una acción personal contra el heredero o una acción real para reivindicar la cosa legada. 

Objeto

El objeto del legado puede estar constituido por cualquier entidad de carácter patrimonial. Así, pueden legarse cosas corporales e incorporales; presentes o futuras; cosas determinadas o genéricas; cosas propias del testador o cosas ajenas. También puede legarse un crédito, o condonar al deudor una deuda, incluso legarse una parte de la herencia.

Cosas corporales, incorporales o derechos.
➢ Extinción de relaciones ya existentes, derechos de crédito….
➢ Deben de ser cosas que estén dentro del comercio.
➢ Pueden ser cosas que existan físicamente o que sean posibles, futuras.
➢ El legado podía consistir en algo que elegía el legatario o el heredero entre varias que propone el testador.

La legitima

En el Derecho sucesorio, se llama Legítima a aquella porción de bienes de que el testador (persona que hace el testamento) no puede disponer por haberla reservado la Ley a determinados herederos, llamados por ello herederos forzosos o legitimarios. Es decir, todo legitimario es heredero, mas no todo heredero es legitimario (hay una relación de género-especie).

Esta obligación se complementa con la norma de que una persona no puede donar en vida lo que no podría legar tras su muerte, por lo que la legítima también afecta indirectamente a las transacciones inter vivos.

Por lo general, la preterición (olvido o no mención) de los herederos forzosos no perjudica la legítima

Herederos forzosos: los legitimarios

Se conoce por sucesión testada aquella que se da cuando una persona muere habiendo otorgado testamento.

Existe una creencia muy extendida referida a que los herederos de una persona fallecida son siempre los hijos del mismo. Ello es una verdad a medias, como veremos a continuación.

Cuando una persona otorga testamento, puede nombrar heredero a quien le plazca, ya sea éste un amigo, su padre, su amante, o el Presidente de la Generalitat de Catalunya.

Lo que sí le corresponderá (casi) siempre a sus hijos es la llamada legítima. La legítima es un derecho patrimonial que la ley atribuye a ciertas personas, llamadas legitimarios, respecto de la herencia causada por el fallecimiento de una persona. Los legitimarios son los hijos del difunto, y los nietos en ciertos casos, y en ausencia de ambas categorías, los padres del difunto. En el Código Civil español también es legitimario el cónyuge viudo, en ausencia de descendientes y ascendientes del fallecido.

Dicha legítima se calcula de forma diferente según se trate:

  1. a) Que el testador estuviera sujeto al derecho catalán.
  2. b) Que el testador estuviera sujeto al derecho común (que es el derecho civil aplicable en toda España, excepto en los territorios que como Catalunya, Navarra, Aragón, etc., gozan de un derecho propio).

Monto y cálculo de la legitima

Fideicomiso

El fideicomiso, como indica la misma palabra, comenzó siendo una disposición de última voluntad mediante la cual el disponente rogaba, encomendaba (commitere) a la buena fe y lealtad (fidei) de una persona de confianza, que realizara un encargo a favor de un tercero. Aunque el fideicomiso, dada su enorme ductilidad y adaptabilidad a cualquier fin que quisiera el testador, y dada la exclusión de formalidades, representaba enormes ventajas respecto al legado, no logró desbancarlo sino que ambas instituciones convivieron durante mucho tiempo.

Es probable que, ya a finales de la época republicana, se recurriese a los fideicomisos para conseguir resultados que mediante la institución de heredero o el legado no era posible alcanzar, por ejemplo, beneficiar con bienes de la herencia a un extranjero que no podía ser instituido heredero ni legatario.

La persona que dispone el fideicomiso se llama fiduciante, fiduciario es la persona que debe cumplir el deseo o encargo del fiduciante, y fideicomisario aquél beneficiado por el fideicomiso.

Al principio el fiduciario sólo tenía una obligación moral, y no existía medio jurídico alguno para exigirle el cumplimiento del encargo. Pero a partir de Augusto (s. I d.C.) se admitió que, cuando el fraude a la voluntad del disponente fuese particularmente reprobable, el fideicomisario podía dirigirse extra ordinem al magistrado (concretamente los cónsules) para obtener una ejecución mediante medidas coactivas. A partir de ahí, pronto fue reconocida una fuerza obligatoria, creándose un Pretor especial (Praetor fideicommissarius) que tenía jurisdicción para ocuparse de todas aquéllas cuestiones atinentes a los fideicomisos.

Los fideicomisos, aunque modelados a imagen y semejanza de los legados, originariamente los distanciaban notables diferencias:

a) El fideicomiso puede estar contenido tanto en un testamento como en un codicilo, mientras que el legado sólo podía ser ordenado por testamento.

b) El legado sólo podía disponerse a cargo del heredero testamentario, mientras que el fideicomiso podía ser dispuesto a cargo del heredero testamentario o ab intestato, de un legatario o del propio fideicomisario, esto es, a cargo de cualquier persona que recibiese algo de la herencia.

c) Originariamente, a diferencia del legado, el fideicomisario podía ser cualquiera, incluso personas privadas de testamentifactio, por ejemplo, extranjeros. 

d) Mientras el legado debía ordenarse con palabras solemnes e imperativas (imperativis verbis) y utilizando la lengua latina, el fideicomiso no estaba sujeto a formalidad alguna (precativis verbis = a modo de ruego), podía encargarse por escrito o verbalmente, mediante cualquiera palabras, incluso por signos (Ulpiano, Reg. 25, 3), admitiendo también el uso del griego.

Paulatinamente estas diferencias se atenuaron, y legados y fideicomisos que habían sido figuras netamente distintas y seguido caminos diferentes, fueron, por la identidad de sus funciones, avecinándose gradualmente, hasta casi su total unificación bajo Justiniano.

Disposición por la cual el testador deja su hacienda o parte de ella encomendada a la buena fe de alguien para que, en caso y tiempo determinados, la transmita a otra persona o la invierta del modo que se le señala.

Fideicomiso es la transmisión de uno o más bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, a una persona natural o persona jurídica llamada fiduciario, para que sean administrados o invertidos de acuerdo a un contrato, a favor del propio fideicomitente o de un tercero, llamado beneficiario.

Tipos de fideicomiso

  • El Fideicommisum que consiste en la transferencia de un bien mediante testamento de una persona a otra en la cual el constituyente deposita su confianza para que administre ese bien a favor de otra u otras personas que el testador quería favorecer.
  • El Pactum Fiduciae que viene a ser el acuerdo entre dos personas donde una de ellas, basada en la confianza, le entregaba a la otra un bien para que lo destinara a determinada finalidad. Según las finalidades que cumplía podía ser de dos formas: El fiduciae cun creditote que buscaba satisfacer una deuda en caso de incumplimiento de la obligación, (antecedente de la fiducia en garantía). Y el fiducia cuna mico que consistía en la defensa y administración de los bienes mientras sus propietario iba a la guerra o se ausentaba por largo tiempo.

La fiducia en latín significa confianza. No fue por azar ni por coincidencia que los romanos denominaron este contrato con la misma palabra que en su idioma significaba confianza, sino que escogieron tal palabra cuidadosamente pues era indudablemente la que mejor expresaba la naturaleza y el carácter intimo de esta forma jurídica.

Constitución

 

 

Derechos y Obligaciones Fiduciario

 
  • Aceptar constituirse como fiduciaria.
    • Realizar todos los actos jurídicos permitidos.
    • Facultad para actuar en los juicios relativos al fideicomiso.
    • Negarse a actuar si lo que se le instruye esta fuera de Ley, de los fines del
    • Fideicomiso, o se ponen en riesgo los derechos de los fideicomitentes o fideicomisarios en su caso.
    • Cobrar los honorarios pactados, así como erogar los gastos necesarios para el cumplimiento de los fines con cargo al patrimonio fideicomitido.
    • Revisar el acto constitutivo del Fideicomiso.
    • Cumplir con los fines del Fideicomiso, apegándose a los términos del mismo.
    • Llevar una contabilidad por separado para cada fideicomiso.
    • Conservar y mantener los bienes que integran el patrimonio.
    • Presentar y rendir cuentas.
    • Acatar instrucciones conforme al contrato y/o comité técnico del Fideicomiso.
    • Realizar sus actividades a través de Delegados Fiduciarios.
    • Guardar el secreto fiduciario.

Los codicilos

 

El término codicillus (pequeño codex) indica, no tanto el contenido, como la materia sobre la que se redacta el acto: tablillas enceradas o folios de pergamino o papiro de reducido formato.

Eran documentos que contenían una o más disposiciones testamentarias, excepto la institución de heredero o la desheredación. Consistían en actos de última voluntad que, originariamente no estaban sometidos a las solemnidades del testamento (sellos, testigos, etc.), pudiendo incluso revestir la forma de carta. Con posterioridad, y a la vista de una constitución de Teodosio II del 424 (C. Th. 4, 4, 7), algunas formalidades propias del testamento fueron extendidas a los codicilos, por ejemplo la presencia de siete testigos, que Justiniano redujo al número de cinco. 

Las disposiciones testamentarias que pueden contenerse en los codicilos depende de la naturaleza de los mismos, y de ahí los diversos tipos:

1. Codicilo ab intestato. Es aquél redactado en ausencia de testamento y puede contener sólo fideicomisos, esto es, aquéllas cargas cuya ejecución se impone a los herederos ab intestato.

2. Codicilo testamentario. Puede ser confirmado o no confirmado.

a) Codicilo confirmado es aquél cuya existencia se ratifica en un testamento. Según Gayo (2, 207 a) la fórmula habitual que empleaba el testador para confirmarlo era: quidquid in codicillus scripsero id ratum esto (sea ratificado, o ratifico, todo aquello que fue escrito en el codicilo). En los codicilos confirmados, no sólo se pueden ratificar disposiciones fideicomisarias, sino también legados, manumisiones, etc., excepto, naturalmente, la institución de heredero.

b) Codicilo no confirmado es aquél que, no obstante la existencia del testamento, el testador no ratificó en él lo escrito en el codicilo. Estos sólo pueden contener disposiciones fideicomisarias.

Un codicilo es, en Derecho, una disposición que el testador añade a su testamento con posterioridad a ser otorgado y que tiene como objeto realizar una modificación no sustancial del mismo, siempre y cuando no se alteren los herederos ni cualquiera de las condiciones que les afectan en tal condición. Su origen se remonta al Derecho romano.

EL ORDEN DE SUCEDER

Personas llamadas por la Ley a suceder. La sucesión a favor: de los hijos y descendientes; ascendientes; cónyuge y colaterales. La sucesión del Estado. Herencia yacente y Herencia vacante.

El orden de suceder:

Es el orden por el cual deben ser llamados a la herencia los familiares del causante; nuestro legislador lo hace de forma taxativa al señalar quienes de esas personas tienen derecho preferente para recibir los bienes, créditos y obligaciones que han quedado sin titular, en tal sentido, presume el legislador patrio que mientras más próximo es el vínculo familiar, más intenso será el afecto y en consecuencia más directa la relación. De ahí que en primer término se atribuya la herencia a los parientes más próximos y subsidiariamente a los más lejanos, llegándose hasta el sexto grado Art. 830, ord. 2º C.C. Cuando no existan parientes dentro de ese límite o cuando éstos no quieran o no puedan ser herederos, se atribuye al Estado. Debiéndose entender por pariente también al cónyuge; quien no siendo reputado pariente dentro del concepto de nuestra legislación, está ligado al causante por un vínculo quizá de mayor jerarquía aún, como es el vínculo conyugal. No son llamados los afines, porque no forman parte del núcleo familiar.

PERSONAS LLAMADAS POR LA LEY A SUCEDER:

  1. Los parientes;
  2. El cónyuge y;
  3. El Estado.

Es importante resaltar que los parientes y el cónyuge pueden concurrir juntos a la sucesión; es decir, que la primera clase no excluye a la segunda, aunque estas dos si excluyen a la tercera, pues el Estado concurre sólo cuando no existe ninguna de las dos clases anteriores.

La Ley considera la proximidad del parentesco y no la prerrogativa de la línea ni el origen de los bienes. La proximidad del parentesco puede estar constituida por:

a) La calidad de la línea: Consiste en que la línea descendiente predomina sobre la línea ascendiente.          

b) La proximidad del grado: Consiste en que en la misma línea se toma en consideración a quien se encuentre más próximo en grado al causante (el pariente más próximo excluye al más lejano).

1. LOS PARIENTES:                

            1.1. Los descendientes:

En primer lugar los hijos, cuya descendencia esté legalmente comprobada, entre los cuales se incluyen también los hijos adoptivos; y, en segundo lugar los descendientes de éstos, incluyéndose a los descendientes de los hijos adoptivos en adopción plena.

Los descendientes de los hijos sólo son llamados en casos de que éstos hayan premuerto o si fueren declarados indignos; pues si hubieren renunciado, sus descendientes concurrirán por derecho propio.

La distribución de la herencia entre los hijos y los descendientes de éstos se harán atribuyendo una cuota igual a cada hijo y cuando alguno hubiere premuerto al causante, la cuota se le atribuirá al grupo (estirpe) de su respectivo descendiente.

Art. 822 C.C. “Al padre, a la madre y a todo ascendiente suceden sus hijos o descendientes cuya filiación esté legalmente comprobada”.

            1.2. Los ascendientes y hermanos y sus descendientes:

Deben distinguirse dos hipótesis:

a)      Que existan sólo ascendientes y;

b)      Que existan sólo hermanos o hermanas y sus descendientes.

a) Cuando solo existen ascendientes: Estos vendrán a la herencia según la proximidad del grado. Ejemplo: Si existe abuelo paterno y bisabuelo materno, el abuelo excluirá al bisabuelo; pero si todos los ascendientes son del mismo grado, la herencia se distribuirá entre ellos en partes iguales, sin tener en cuenta que la línea sea paterna o materna. Art. 825 C.C.

b) Cuando sólo existen hermanos o hermanas y sus descendientes: En este caso la división se hará por cabezas si no existen hermanos premuertos; pero, si existe un hermano premuerto, los descendientes de éste recibirán por representación, pero por estirpe no por cabeza. Sin embargo, hay que diferenciar a los hermanos de simple conjunción y de doble conjunción, pues los que son del de cujus por ambas vías (materna y paterna) recibirán una porción igual al doble de la que recibirán los que lo sean por simple conjunción (Art. 828 C.C.).           

1.3. Otros parientes hasta el sexto grado:

En este orden se incluyen a todos los parientes colaterales del difunto a partir del tercer grado (los de segundo grado son los hermanos y reciben otro tratamiento) hasta el sexto grado para los colaterales.

Art. 830 C.C. “Cuando los llamados a suceder son los colaterales distintos a los hermanos y sobrinos, sucederán al de cujus según las reglas siguientes:

1º. El o los colaterales del grado más próximo excluyen siempre a los demás.

2º. Los derechos de sucesión de los colaterales no se extienden más allá del sexto grado”.

El Art. 831 C.C “Los colaterales de simple conjunción gozan de los mismos derechos que los colaterales de doble conjunción”.

2. El cónyuge superstite:

El cónyuge superstite va a la herencia de su cónyuge fallecido, siempre que exista matrimonio válido, lo que quiere decir, que si el vínculo se anula perderá su vocación hereditaria.

Art. 823 C.C. “El matrimonio crea derechos sucesorios para el cónyuge de la persona de cuya sucesión se trate. Estos derechos cesan con la separación de cuerpos y de bienes sea por mutuo consentimiento, sea contenciosa, salvo prueba, en ambos casos de reconciliación”.

Art. 824 C.C. “El viudo o viuda concurre con los descendientes cuya filiación esté legalmente comprobada, tomando una parte igual a la de un hijo”.

 Casos que debemos considerar:

a)      Si sucede solo: La sucesión se sucede íntegramente en él.

b)      Si sucede con los hijos: Le corresponde una cuota parte igual que a estos.

c)      Si sucede con los ascendientes: Se divide la herencia en dos porciones, una mitad para los ascendientes y la otra para el cónyuge.

d)      Si sucede con los hermanos del causante: La herencia se divide en dos porciones; una mitad se le asigna al cónyuge y la otra se reparte entre los hermanos del de cujus.

3. EL ESTADO:

Cuando falten los descendientes, ascendientes, cónyuge y parientes colaterales hasta el sexto grado: la herencia pasará al Estado, debiendo pagarse con ella las obligaciones insolutas del causante.

EN VENEZUELA

Según el código civil Del Orden de Suceder:

  • Artículo 822
  • Al padre, a la madre y a todo ascendiente suceden sus hijos o descendientes cuya filiación esté legalmente comprobada.
  • Artículo 823 El matrimonio crea derechos sucesorios para el cónyuge de la persona de cuya sucesión se trate. Estos derechos cesan con la separación de cuerpos y de bienes sea por mutuo consentimiento, sea contenciosa, salvo prueba, en ambos casos, de reconciliación.
  • Artículo 824 El viudo o la viuda concurre con los descendientes cuya filiación esté legalmente comprobada, tomando una parte igual a la de un hijo.
  • Artículo 825 La herencia de toda persona que falleciere sin dejar hijos o descendientes cuya filiación esté legalmente comprobada, se defiere conforme a las siguientes reglas: Habiendo ascendientes y cónyuge, corresponde la mitad de la herencia a aquellos y a éste la otra mitad. No habiendo cónyuge la herencia corresponde íntegramente a los ascendientes. A falta de ascendientes, corresponde la mitad de la herencia al cónyuge y la otra mitad a los hermanos y por derecho de representación a los sobrinos. A falta de estos hermanos y sobrinos, la herencia corresponde íntegramente al cónyuge y si faltare éste corresponde a los hermanos y sobrinos expresados. A falta de cónyuge, ascendientes, hermanos y sobrinos, sucederán al de cujus sus otros colaterales consanguíneos.
  • Artículo 826 Una vez que haya sido establecida su filiación, el hijo nacido y concebido fuera del matrimonio tiene, en la sucesión del padre y de la madre, en la de los ascendientes, y demás parientes de éstos, los mismos derechos que el hijo nacido o concebido durante el matrimonio.
  • Artículo 827 Salvo lo previsto en el artículo 219, el padre y la madre, sus ascendientes y demás parientes del hijo nacido y concebido fuera del matrimonio, tienen en la sucesión de este último y en la de sus descendientes, los mismos derechos que la Ley atribuye al hijo nacido o concebido durante el matrimonio.
  • Artículo 828 Cuando concurran hermanos de doble conjunción, aun cuando hayan sido concebidos y nacidos fuera del matrimonio, con hermanos de simple conjunción, a estos últimos les corresponderá una cuota igual a la mitad de lo que a cada uno de aquellos corresponda.
  • Artículo 829 Los hijos adoptivos en adopción simple tienen, en la herencia del adoptante o adoptantes, los mismos derechos que los otros hijos.
  • Artículo 830 Cuando los llamados a suceder son los colaterales distintos a los hermanos y sobrinos, sucederán al de cujus según las reglas siguientes:
  • 1º El o los colaterales del grado más próximo excluyen siempre a los demás.
  • 2º Los derechos de sucesión de los colaterales no se extienden más allá del sexto grado.
  • Artículo 831 Los colaterales de simple conjunción gozan de los mismos derechos que los colaterales de doble conjunción.
  • Artículo 832 A falta de todos los herederos ab-intestato designados en los artículos precedentes, los bienes del de cujus pasan al patrimonio de laNación, previo el pago de las obligaciones insolutas.

 

 

SUCESION INTESTADA SEGÚN EL SISTEMA PRETORIANO

En la época clásica, se desarrolló una sucesión intestada de derecho pretoriano, denominada “bonorum possessio ab intestato”. Aquí se distinguen como clases de herederos las siguientes:

Clase I: Bonorum possessio unde liberi. Esta constituida por los sui del derecho civil y además por los emancipados y sus descendientes. Quedan fuera del llamamiento los hijos dados en adopción que no hayan sido emancipados por el padre que los adopto, los hijos adoptivos emancipados y la uxor y la nurus re mancipada.

Clase II: Bonorum possessio unde legitimi. Está formada por los herederos del derecho civil, en este caso solo los agnados.

Clase III: Bonorum possessio unde cognati. Comprenden los parientes sanguíneos del difunto por línea masculina o femenina, hasta el sexto grado, y del séptimo los hijos de primos segundos del causante.

Clase IV y V: aquí figuraban el patrono y su familia cuando al haber sufrido un capitis deminutio, no podían figurar entre los herederos legítimos.

Clase VI: under vir et uxor. El pretor establece, por último, un derecho reciproco de sucesión entre marido y mujer, siempre que se trate de matrimonio iustum, disuelto por la muerte.

SUCESION INTESTADA SEGÚN EL SISTEMA JUSTINIANEO

La sucesión intestada sufrió cambios ya en la época postclásica, siendo Justiniano quien estructuró el tema, basando todo el derecho sucesorio en la consanguinidad. Es por esto, que los consanguíneos fueron clasificados así:

Clase I: corresponde a los descendientes del decujus, contemplándose el derecho a la representación. Aquí, los hijos de decujus dividían la herencia por cabezas, y los demás descendientes heredaban por estirpes.

Clase II: señala Jaramillo, “A falta de descendientes, eran llamados a la sucesión los padres y demás ascendientes del causante, sus hermanos y los hijos de sus hermanos premuertos….entre los ascendientes el de grado más próximo excluía al más lejano; en igualdad de grados, la herencia se repartía por estirpes. Si concurrían solamente hijos de hermanos premuertos, en lógica jurídica, la herencia hubiera debido dividirse entre ellos por estirpes. Sin embargo esta cuestión no fue resuelta por la novela Justinianea”.[21]

Clase III: esta clase estaba conformada por los hermanos medios y sus hijos.

Clase IV: esta clase correspondía a los parientes consanguíneos del difunto no incluidos en las clases anteriores. La ley no tenía establecido límite de grados; cuando había varios cognados del mismo grado, se dividían por cabezas la herencia.

 

Sucesión hijos naturales, hijos libertos

En Roma eran consideradas personas libres a los ciudadanos, no ciudadanos(extranjeros) ingenuos y libertos
El ingenuo era aquel ciudadano romano libre desde que nació y que sus padres han sido libres (ya sea ingenuo con ingenuo, liberto con ingenuo o entre dos libertos, dentro del matrimonio si el padre era libre durante la concepción el hijo adquiría la condición del padre, es decir, que si era esclavo en el momento de la concepción el hijo nacía esclavo, pero si era libre durante la concepción el hijo nace ingenuo, fuera del matrimonio adquiere la condición o status de la madre, si la madre era liberta el hijo nace ingenuo , porque la manumisión no daña la ingenuidad , hay que aclarar que ingenuo únicamente naciendo, el liberto es libre pero no ingenuo.
El Liberto eran los que habían sido liberados de una esclavitud legal por su amo, hasta entonces los esclavos eran llamados libertos y volvían a gozar de su libertad, pero estos seguían ligados a sus antiguos amos pero en una relación de clientes, era como una dependencia simbólica de su antiguo amo, cada mañana los libertos estaban obligados a ir casa de su patrón a rendirle homenaje como expresión de agradecimiento, respeto y fidelidad, y si no lo hacían eran considerados ingratos.

Los hijos legítimos son aquellos que nacen cuando sus padres están casados (como casi todos en el mundo), los hijos naturales son cuando no están o no estaban casados los padres y los adoptivos son que no provienen de los padres, van en un centro de adopción donde escogen a un niño para cuidarlo y tratarlo como si fuera su hijo, de hay viene la palabra adoptados

Apertura del testamento

“La sucesión se abre en el momento de muerte y en el lugar del último domicilio del de cujus”. La apertura es el momento que se produce con la muerte del titular de un patrimonio.

Existen algunos aspectos que se desprenden de la apertura de la sucesión. Es el momento que se toma en cuenta para determinar quienes son los sucesores y que derechos tienen en la sucesión:

  • No existe sucesión de una persona viva.
  • Origina una comunidadhereditaria sujeta a partición.
  • Genera la obligación de asumir aspectos tributarios. Está referido al impuestosobre sucesiones.
  • Determina el Fuero Sucesoral, es decir, cual es el Tribunal competente para conocer las acciones derivadas de la herencia.

También es importantísimo colocar la hora en el Acta de Defunción, debido a que de esta forma puede determinarse quienes son sus herederos, no solamente quienes se encuentran con vida, sino por aquellos que se encuentran concebidos.

  • Tipos de testamentos Testamentum calatis comitis. Se celebraba dos veces al año (El 24 de marzo y el 24 de mayo), tenía lugar ante el pueblo reunido en comicios curiados.
  • Testamentum in procinctu. Se hacía ante el ejército antes de salir a batalla.
  • Testamentum per aes et libram o mancipatorio. Quien sentía que la muerte se aproximaba y no había hecho testamento, acudía a un amigo a quien le vendía ficticiamente sus bienes, rogándole que dispusiera de ellos como él dictaba. El adquirente (familiae emptor) adquiría los bienes en propiedad a través de la mancipatio; de esta práctica, se desarrolló el testamentum per aes et libram, o mancipatorio, que se hacía ante cinco testigos.
  • Bonorum possessio secundum tabulas. Llamado testamento pretorio, podía ser invalidado por el ius civile si los herederos leítimos reclamaban.
  • Testamentu tripartutum. Deriva de tres fuentes y consta de tres partes: El derecho civil antiguo, el derecho pretorio y de las constituciones imperiales y en el cual además del texto, debe contener la declaración expresa de siete testigos.
  • Testamentum apud acta. Testamento oral o nuncupativo, que requiere solamente que el testador manifieste ante testigos su voluntad.
  • Testamentum principie. Presentado ante el príncipe.

Monto y cálculo de la legitima

  1. Cálculo de la legítima

Los artículos 62 y 63 de la L.D.C.F. se ocupan del modo de calcular la cuantía de la legítima. Y podemos decir que este cálculo exige las si­guientes operaciones:

  1. ° Computación y valoración.Hay que hacer relación de todos los bienes de la sucesión, muebles e inmuebles, troncales o no, y determinar el valor de todos ellos «al tiempo en que se perfecciona la delación suce­soria».

La L.D.C.F. dispone que cuando existe poder testatorio puede hacer la valoración el comisario, si no tu­viese interés en la sucesión. En otro caso, puede también hacer la valora­ción el comisario con el contador partidor que hubiera designado el testa­dor, y si no ha designado ninguno, con los herederos presuntos (art.64). Solamente a falta de acuerdo la valoración se decidirá judicialmente.

  1. ° Adición de donaciones computables.A la relación de bienes hay que añadir las donaciones computables. Solamente son computables las donaciones de bienes no troncales a favor de quienes no sean sucesores forzosos; así como las de bienes troncales en las que no se incluya apar­tamiento expreso.

E1 valor de las donaciones computables será el que tenían al tiempo de fallecer el causante.

La computación, por sí misma, no altera los efectos de la donación, salvo en el caso de que haya de hacerse «colación» de los bienes dona­dos. La L.D.C.F. solamente impone la colación cuando las donaciones se hayan efectuado a favor de quienes no sean sucesores forzosos (art. 62.3), salvo que el do­nante disponga lo contrario o no haga apartamiento expreso.

  1. ° Pago de las deudas. «Las deudas del causante se pagarán con el im­porte de los bienes muebles y de los bienes inmuebles no troncales, y sólo en defecto de unos y otros responderán los bienes raíces troncales» (art. 63).

Cálculo de la legítima

El art. 818 Cc establece que «Para fijar la legítima se atenderá al valor de los bienes que quedaren a la muerte del testador, con deducción de las deudas y cargas, sin comprenderentre ellas las impuestas en el testamento. Al valor líquido de los bienes here­ditarios se agregará el de las donaciones colacionables».

En lo que se refiere al momento de valoración de los bienes heredita­rio, la doctrina sostiene que los bienes deben ser valorados en el momento del cálculo y fijación de la legítima. Los autores fundamentan esta opinión en el art. 847, introduci­do por la Ley de 13 de mayo de 1981, según el cual, para fijar la suma que debe abonarse a los legitimarios en el supuesto de que ésta se pague en metálico, se debe atender precisamente «al valor que tuvieren los bienes al tiempo de liquidarles la porción correspondiente. Si esto es así para el pago de la legítima en metálico (arts. 841- 846), no hay razón para mantener una opinión distinta el caso de que aquélla sea satisfecha de otro modo.

A este valor hay que descontar el pasivo, integrado por todas las deudas y cargas del causante que no se extingan por la muerte, sin com­prender entre ellas las impuestas en el testamento (legados o modos).

La diferencia constituye el relictum o caudal relicto, al que habrá que sumar el importe de las donaciones, de todas las donaciones hechas por el causante, a pesar del tenor literal del art. 818, que se refiere a las donacio­nes colacionables.

Sin entrar a fondo en esta cuestión, nos basta con poner de manifiesto que la colación del art. 818 no coincide con la del art. 1035 y ss. Esta última exige la concurrencia de herederos forzosos a una misma herencia, mientras que la primera debe practicarse aunque concu­rra un solo heredero forzoso con un extraño o aunque estuviese aquél sólo. De otro lado, la colación del art. 818 sirve para fijar la legítima que corres­ponde a los herederos forzosos, mientras que la colación de los arts. 1035 y ss se sitúa dentro de las operaciones de partición.

LA LEGÍTIMA

 

QUIENES SON HEREDEROS LEGITIMARIOS

Ya hemos mencionado que el artículo 883 del Código Civil señala que los herederos en cuyo favor se restringe la facultad de testar son:

  1. Los descendientes.
  2. Los ascendientes.
  3. El cónyuge sobreviviente que no esté legalmente separado de bienes.
  4. Se comprende bajo esta denominación en primer lugar a los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio y a éstos se asimilan los habidos en matrimonios putativos o nulos (Artículo 127 del Código Civil), y los adoptados, y en efecto de unos y otros, los demás descendientes en ulterior o ulteriores grados, es decir; nietos, bisnietos, etc., quienes irían a la sucesión legítima por representación de su ascendiente legitimarios premuerto, o por derecho propio si no hubiere descendientes de grado más próximo.
  5. LOS DESCENDIENTES

Los ascendientes tienen derecho a la legítima sólo cuando no existan descendientes, o si existiendo, han sido declarados indignos o han renunciado, los ascendientes de grado más próximo excluyen a los de grado más lejano por lo que todos están en el mismo grado, la cuota legítima se repartirá proporcionalmente entre ellos, sin tener en cuenta que la línea sea paterna o materna.

  1. LOS ASCENDIENTES
  2. CÓNYUGE SOBREVIVIENTE NO SEPARADO DE BIENES
  3. MONTO DE LA LEGÍTIMA
  4. El monto de la legítima lo establece el artículo 884 del Código Civil vigente de la siguiente forma:La legítima de cada descendiente o ascendiente, legítimos o naturales, y la del cónyuge, será la mitad de sus respectivos derechos en la sucesión intestada; y concurren y son excluidos y representados según el orden y reglas establecidos para dicha sucesión”.

http://www.buenastareas.com/ensayos/Modelo-De-Testamento-En-Venezuela/5554192.html?_p=3

 

   El testamento

Es la disposición de última voluntad con que una persona determina el destino de su patrimonio después de su muerte.

En derecho romano, el testamento (en latín testamentum) es un acto jurídico solemne por el que una persona con capacidad para ello hace constar su voluntad dispositiva acerca de su propio patrimonio para después de su fallecimiento. Por este acto se permite a una persona sui iuris, en la que no concurra ninguna incapacidad que lo impida, otorgar una ley a su propio patrimonio, pero es ésta un tanto peculiar al no entrar en vigor hasta el momento de la muerte de la persona y por poder ser revocada con total independencia por un nuevo testamento hasta que se sobrevenga el fatídico desenlace. La doctrina romanista del momento considera que es una de las invenciones más importantes del genio jurídico romano.y los demas

La persona que testa designa ante todo uno o varios herederos, bien directamente o bien como sustitutos de los instituidos en primer lugar. Pero el testador también está capacitado para hacer otra clase de disposiciones, como son los legados o fideicomisos, las concesiones de libertad a esclavos (no eran propiamente manumisiones), la asignación del patronato, los nombramientos de tutores o la ordenación de sepultura.

Contenido

Institución de heredero, en el derecho antiguo la institución de heredero debía hacerse de forma solemne y usando determinadas palabras (Gayo, 2, 117); con el tiempo, sin embargo, esta exigencia desapareció y en el postclásico se permitió q la institución de heredero se hiciera libremente.
Como sabemos, el heredero debería ser instituido por la totalidad de la herencia o por una cuota de ella, y no en relación con cosas determinadas.
Sin embargo, si se instituía a alguien a alguien en relación con un objeto determinado ( heres ex re certa), la institución era válida; pero si se trataba de un solo heredero, se le consideraba como heredero universal y si concurría con otros coherederos no se consideraba que adquiría una cuota de la herencia (Papiniano, D.28,6,41,8).
La institución de heredero podía sujetarse a condición o a termino suspensivos; por ejemplo, Tito será mi heredero si no hay guerra con Tracia; o bien, Mario será mi heredero cuando Tricio fallezca; sin embargo, la condición y el termino resolutorios no se permitieron, pues contrariaban el principio de que “el heredero una vez instituido es siempre heredero” (semel heres, semper heres).por tanto, no se admitía ninguna disposición que lo privara de tal calidad y en caso de que el testador lo hubiera incluido, se tenía por no puesta.

                                           Nulidad del testamento

Nulidad. La nulidad puede ser inicial (ab initio) cuando el testamento adolece de un vicio inherente a su redacción, o sobrevenida, cuando siendo válido en el momento de su redacción, posteriormente deja de serlo.

La nulidad inicial se presenta cuando faltan algunos de los requisitos exigidos por la ley, a saber: capacidad de disponer por testamento (testamentifactio), la forma exigida para su otorgamiento, institución de heredero hecha válidamente.

Un testamento válido en principio puede dejar de serlo por las causas siguientes:

a) Cuando el testador pierde la capacidad para disponer después de redactar el testamento (por ejemplo si cae en la esclavitud).

b) Cuando es preterido (omitido) un hijo póstumo de uno u otro sexo, el testamento es válido inicialmente, pero luego de sobrevenir el nacimiento del póstumo, se invalida por completo.

c) Cuando el testador revoca el testamento, u otorga otro que invalida el anterior.

d) El testamento también pierde sus efectos cuando el heredero o herederos instituidos no quieren o pueden aceptar la herencia, y entonces se habla de testamento desertum. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, cuando el heredero muere antes que el testador.

Revocación.

Revocar, del latín revocare, significa dejar sin efecto una disposición. Como ya hemos aprendido, el testamento es un acto revocable y el testador es libre de modificar hasta el momento de su muerte las disposiciones testamentarias.

Ahora bien, la revocación podía realizarse de distintas formas: 

a) El Derecho civil sólo conoce un modo de revocar el testamento, y esto es, redactando uno nuevo. El testamento nuevo anula el precedente; de ahí que si un testador muere dejando varios testamentos, el último es el único válido.

b) Teniendo en cuenta que en el Derecho pretorio lo decisivo es el documento, el Pretor admite que para revocar un testamento, el testador no tiene porqué redactar otro nuevo, pues basta con que destruya las tablillas donde fue redactado, rompa los sellos, o borre nombres o disposiciones. Es útil recordar que el primer párrafo del artículo 742 del Código civil presume revocado el testamento cerrado, cuando aparezca en el domicilio del testador con las cubiertas rotas o los sellos quebrantados, o borrados, raspadas o enmendadas las firmas que lo autoricen.

c) Justiniano decide que el testamento pudiese ser también revocado por simple declaración hecha ante un Magistrado o ante tres testigos, admitiendo, desde luego la revocación mediante la redacción de un segundo testamento, que invalida mediante la redacción de un segundo testamento, que invalida automáticamente un testamento anterior. Al respecto pueden consultarse los artículos 739 y 740 del Código civil.

Interpretación del testamento

La eficacia del testamento tiene su fundamento en la voluntad del disponente.

Los juristas elaboran una serie de reglas sobre la interpretación de las cláusulas testamentarias en las que debe prevalecer siempre la voluntad del testador. En la jurisprudencia republicana se da la mayor relevancia a la voluntas defuncti, y según Tuberón «las palabras son sólo un medio de expresión de esa voluntad». Celso, 19 dig. D. 33.10.7.2, afirma que «la intención del que testa es anterior y de mayor relevancia que la voz». En relación con las condiciones que se ponen en los testamentos, Ulpiano, 5 disp. D. 35.1.19 pr., afirma que «tiene preferencia la voluntad del difunto que es la que impera las condiciones». Esta prevalencia de la voluntad perdura hasta Justiniano, el cual reconoce que siempre seguimos los vestigios de la voluntad del testador (CI. 6.37.23.2a; CI. 6.27.5.1 a; I. Inst. 2.20.2).

Apertura

La sucesión se abre en el momento de muerte y en el lugar del último domicilio del de cujus”. La apertura es el momento que se produce con la muerte del titular de un patrimonio.

Existen algunos aspectos que se desprenden de la apertura de la sucesión. Es el momento que se toma en cuenta para determinar quiénes son los sucesores y que derechos tienen en la sucesión

Tipos de testamento

·        Testamentum calatis comitiis


El paterfamilias, ante los comicios convocados al efecto, declaraba a quien elegía por heredero. Según la opinión doctrinal dominante, no era otra cosa que una adrogatio, es decir, un expediente por el cual el pater que no tenía herederos directos, se procuraba uno artificialmente, con el que aseguraba la perpetuidad de su familia.

·         Testamentum in procinctu: equivalente al testamento militar

Según Gayo (2, 101) era el realizado por aquéllos que estuvieran in proelium exituri, o sea ante el ejército en armas. Podía hacerse ante la inminencia de la batalla y, no estando sujeto a la observación de forma alguna, podría considerarse como la figura más antigua del testamento militar.

Ambas clases de testamento tenían un acusado carácter publico-religioso, pues el primero se hacía bajo la presidencia de los pontífices, y el segundo, una vez que el comandante del ejército había tomado los auspicios.

·        Testamentum per aes et libram

Este modo de testar consiste en la aplicación a las disposiciones por causa de muerte del procedimiento de la mancipatio que, como vimos, servía para transmitir la propiedad de las cosas mancipables: la persona que quería disponer por testamento, transmitía su patrimonio mediante mancipatio a un amigo (familiae emptor = comprador del patrimonio), encargándole oralmente que ejecutase su voluntad respecto a otras personas.

El mecanismo de esta forma de disponer atraviesa dos fases sucesivas, en la primera, el adquirente del patrimonio (familiae emptor) jugaba el papel de heredero; en la segunda, el familiae emptor, en vez de ser tratado como heredero, no es más que una persona de absoluta confianza, a la que es notificado por escrito, o bien oralmente, el testamento que contenía la institución del verdadero heredero (Gayo, 2, 102).

MODALIDADES DE INSTITUCIÓN HEREDITARIA
Como sea venido señalando a lo largo del presente informe, existen 2 clases de institución hereditaria, estas son por vía testamentaria, o por vía intestada la cual designara la Ley. También la institución hereditaria puede estar sujeta a una condición o modalidad especial.

  • Sucesión testamentaria

Es aquella sucesión que se difiere o que se trasmite conforme a un documento formal y escrito, llamado testamento en el cual se establece la voluntad del causante y debe cumplir con las solemnidades establecidas en la ley.

  • SUCESIÓN INTESTADA
    Es aquella en donde en todo o en parte falta el testamento, caso en el cual la ley presumiendo la voluntad del causante determina la forma de cómo se va a distribuir su patrimonio.

http://www.buenastareas.com/ensayos/Modelo-De-Testamento-En-Venezuela/5554192.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ORDEN DE SUCEDER

Personas llamadas por la Ley a suceder. La sucesión a favor: de los hijos y descendientes; ascendientes; cónyuge y colaterales. La sucesión del Estado. Herencia yacente y Herencia vacante.

El orden de suceder:

Es el orden por el cual deben ser llamados a la herencia los familiares del causante; nuestro legislador lo hace de forma taxativa al señalar quienes de esas personas tienen derecho preferente para recibir los bienes, créditos y obligaciones que han quedado sin titular, en tal sentido, presume el legislador patrio que mientras más próximo es el vínculo familiar, más intenso será el afecto y en consecuencia más directa la relación. De ahí que en primer término se atribuya la herencia a los parientes más próximos y subsidiariamente a los más lejanos, llegándose hasta el sexto grado Art. 830, ord. 2º C.C. Cuando no existan parientes dentro de ese límite o cuando éstos no quieran o no puedan ser herederos, se atribuye al Estado. Debiéndose entender por pariente también al cónyuge; quien no siendo reputado pariente dentro del concepto de nuestra legislación, está ligado al causante por un vínculo quizá de mayor jerarquía aún, como es el vínculo conyugal. No son llamados los afines, porque no forman parte del núcleo familiar.

PERSONAS LLAMADAS POR LA LEY A SUCEDER:

  1. Los parientes;
  2. El cónyuge y;
  3. El Estado.

Es importante resaltar que los parientes y el cónyuge pueden concurrir juntos a la sucesión; es decir, que la primera clase no excluye a la segunda, aunque estas dos si excluyen a la tercera, pues el Estado concurre sólo cuando no existe ninguna de las dos clases anteriores.

La Ley considera la proximidad del parentesco y no la prerrogativa de la línea ni el origen de los bienes. La proximidad del parentesco puede estar constituida por:

a) La calidad de la línea: Consiste en que la línea descendiente predomina sobre la línea ascendiente.          

b) La proximidad del grado: Consiste en que en la misma línea se toma en consideración a quien se encuentre más próximo en grado al causante (el pariente más próximo excluye al más lejano).

1. LOS PARIENTES:                

            1.1. Los descendientes:

En primer lugar los hijos, cuya descendencia esté legalmente comprobada, entre los cuales se incluyen también los hijos adoptivos; y, en segundo lugar los descendientes de éstos, incluyéndose a los descendientes de los hijos adoptivos en adopción plena.

Los descendientes de los hijos sólo son llamados en casos de que éstos hayan premuerto o si fueren declarados indignos; pues si hubieren renunciado, sus descendientes concurrirán por derecho propio.

La distribución de la herencia entre los hijos y los descendientes de éstos se harán atribuyendo una cuota igual a cada hijo y cuando alguno hubiere premuerto al causante, la cuota se le atribuirá al grupo (estirpe) de su respectivo descendiente.

Art. 822 C.C. “Al padre, a la madre y a todo ascendiente suceden sus hijos o descendientes cuya filiación esté legalmente comprobada”.

            1.2. Los ascendientes y hermanos y sus descendientes:

Deben distinguirse dos hipótesis:

a)      Que existan sólo ascendientes y;

b)      Que existan sólo hermanos o hermanas y sus descendientes.

a) Cuando solo existen ascendientes: Estos vendrán a la herencia según la proximidad del grado. Ejemplo: Si existe abuelo paterno y bisabuelo materno, el abuelo excluirá al bisabuelo; pero si todos los ascendientes son del mismo grado, la herencia se distribuirá entre ellos en partes iguales, sin tener en cuenta que la línea sea paterna o materna. Art. 825 C.C.

b) Cuando sólo existen hermanos o hermanas y sus descendientes: En este caso la división se hará por cabezas si no existen hermanos premuertos; pero, si existe un hermano premuerto, los descendientes de éste recibirán por representación, pero por estirpe no por cabeza. Sin embargo, hay que diferenciar a los hermanos de simple conjunción y de doble conjunción, pues los que son del de cujus por ambas vías (materna y paterna) recibirán una porción igual al doble de la que recibirán los que lo sean por simple conjunción (Art. 828 C.C.).           

1.3. Otros parientes hasta el sexto grado:

En este orden se incluyen a todos los parientes colaterales del difunto a partir del tercer grado (los de segundo grado son los hermanos y reciben otro tratamiento) hasta el sexto grado para los colaterales.

Art. 830 C.C. “Cuando los llamados a suceder son los colaterales distintos a los hermanos y sobrinos, sucederán al de cujus según las reglas siguientes:

1º. El o los colaterales del grado más próximo excluyen siempre a los demás.

2º. Los derechos de sucesión de los colaterales no se extienden más allá del sexto grado”.

El Art. 831 C.C “Los colaterales de simple conjunción gozan de los mismos derechos que los colaterales de doble conjunción”.

2. El cónyuge superstite:

El cónyuge superstite va a la herencia de su cónyuge fallecido, siempre que exista matrimonio válido, lo que quiere decir, que si el vínculo se anula perderá su vocación hereditaria.

Art. 823 C.C. “El matrimonio crea derechos sucesorios para el cónyuge de la persona de cuya sucesión se trate. Estos derechos cesan con la separación de cuerpos y de bienes sea por mutuo consentimiento, sea contenciosa, salvo prueba, en ambos casos de reconciliación”.

Art. 824 C.C. “El viudo o viuda concurre con los descendientes cuya filiación esté legalmente comprobada, tomando una parte igual a la de un hijo”.

 Casos que debemos considerar:

a)      Si sucede solo: La sucesión se sucede íntegramente en él.

b)      Si sucede con los hijos: Le corresponde una cuota parte igual que a estos.

c)      Si sucede con los ascendientes: Se divide la herencia en dos porciones, una mitad para los ascendientes y la otra para el cónyuge.

d)      Si sucede con los hermanos del causante: La herencia se divide en dos porciones; una mitad se le asigna al cónyuge y la otra se reparte entre los hermanos del de cujus.

3. EL ESTADO:

Cuando falten los descendientes, ascendientes, cónyuge y parientes colaterales hasta el sexto grado: la herencia pasará al Estado, debiendo pagarse con ella las obligaciones insolutas del causante.

Tipos de testamento

La mancipatio es una forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. Se utilizaba para transmitir la propiedad de las cosas mancipables (res mancipi, que son: el fundus, la domus, los esclavos y los animales de carga). La pecunia (dinero) y el resto de animales carecían de importancia puesto que estaban destinados en parte al comercio. El que transmitía un bien mancipable (el mancipio dans) lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales, la columna vertebral de la familia ( de hecho quien transmitía algún bien mancipable obtendría el reproche de la sociedad ). La mancipatio parecía un sistema de persuasión para que el mancipio accipiens no obtuviese el bien mancipable puesto que si no pronunciaba las palabras sacrales la mancipatio no se produciría dado que era un mecanismo solemne. El libripens pesaba en una balanza un trozo de cobre y el mancipio accipiens pronunciaba unas palabras sacrales mientras que el mancipio dans guarda silencio dando a entender que le daba “imperium” a dicho acto. El mancipio dans tenía la responsabilidad de describir el bien mancipable (por ejemplo una finca) y si lo hacía erróneamente, el mancipio accipiens disponía de la actio de modo agri. Por último, el mancipio dans tenía la responsabilidad de auctoritas, que consistía en defender al mancipio accipiens en un juicio en el hipotético caso de que un tercero reclamara el bien mancipable al considerarlo como propio.

El llamado testamento ‘in procinctu’ tuvo propiamente una utilidad para los militares romanos (legionarios). Era una declaración hecha en forma precipitada por la urgencia del caso.
Era el testamento al que se recurría antes de la guerra inminente y se hacía frente a los compañeros de armas del ‘paterfamilias’ que se encontraba en el frente de batalla; la presencia de los otros soldados cumplía el papel de ser testigos de la institución de heredero. Si el testador salía victorioso o resultaba licenciado del servicio de armas, la disposición testamentaria se convertía en inválida.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s